Mozart revivió en otras voces
Opera "Don Giovanni", de Wolfgang Amadeus Mozart. Elenco: Lucas Devebec/Sergio Cattaneo; Mario De Salvo/Carlos Esquivel; María Daberi/Virginia Wagner; Lara Mauro/Vera Golob; Carlos Ullán/Enrique Folgar; Eleonora Sancho/Cecilia Layseca; Maximiliano Michailovsky/Alejandro Di Nardo y Giannantonio Verlato. Puesta escénica de Ana D´Anna. Asistente Fernanda Azambuja. Integrantes de la Orquesta del Teatro Colón. Conjunto coral preparado por Miguel Pesce. Maestros internos: Alejandra Ochoa y Enrique Morera. Director de orquesta: Antonio María Russo. Preparación escénica, ambientación y régie: Ana D´Anna. Producción: Juventus Lyrica; Asociación de Opera y Opera de Cámara. Teatro Avenida.
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Muchas son las entidades y particulares que crean espacios para el desarrollo artístico de jóvenes cantantes, músicos y técnicos, que se preparan para servir al arte lírico. Pero la escasez de recursos y la imposibilidad de utilizar escenarios adecuados provoca que el esfuerzo termine abruptamente, provocando una dolorosa sensación de frustración.
Ahora aparece por iniciativa de la ex cantante Ana D´Anna, también egresada brillante (obtuvo la medalla de oro Premio Hina Spani) del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, la Asociación de Opera y Opera de Cámara Juventus Lyrica, cuyo nombre es una clara declaración de objetivos y que se encara con la idea de que para crear una empresa permanente es necesario contar con apoyo de entes oficiales, especializados en la materia. En este caso, afortunadamente, con el Colón.
La entidad se puso en marcha cuando se hizo realidad ese apoyo con el aporte de vestuarios, atriles, partituras y técnicos. Se logró, asimismo, contar con la buena disposición de las autoridades del Avenida, excelente teatro para la música y la ópera, dueño de una prestigiosa tradición. Se fijó un calendario para cuatro representaciones de "Don Giovanni", muy pocas por las razones que se explican en este comentario, y fechas para otros títulos.
Dos elencos con cantantes que hace muy poco han comenzado a desarrollar una carrera profesional ofrecieron "Don Giovanni", de Mozart, una de las cumbres de la historia de la ópera. El resultado: óptimo. Hubo seriedad musical a partir de la dirección de Antonio María Russo, cuya batuta realizó un trabajo de concertación admirable. Porque logró el mejor resultado de la orquesta (fue natural el muy buen desempeño de instrumentistas pertenecientes a la orquesta del Colón), infundió confianza a las noveles voces y llegó al estilo mozartiano con seriedad y la evidencia de un profundo conocimiento de la obra.
Ana D´Anna aportó una propuesta escénica creativa e inteligente y demostró una vez más que el teatro no necesariamente requiere de un realismo a ultranza. Con pocos elementos, pinceladas para sugerir significados y situaciones, unos peldaños para crear variados espacios y alturas, iluminación adecuada y ropas de calidad en su diseño, telas y color, plasmó una puesta que se ajustó a respetar texto y tiempos musicales, detalle que es frecuente que olviden algunos directores de escena formados en el teatro de prosa.
Tratamiento ideal
En este sentido, fue ideal el tratamiento del desempeño actoral de cada uno de los personajes. Sin traicionar el postulado para las obras de Mozart de que las voces deben integrarse a la orquesta como instrumentos del conjunto, D´Anna logró desenvoltura, naturalidad y variada gama de expresiones, delineando con justeza cada uno de los rasgos psicológicos de los personajes: desde la posible doble personalidad del protagonista hasta la ambivalente actitud de las tres mujeres, frente a las apariencias morales y el placer amoroso, pasando por contrastes risueños (un Leporello sin caer en lo bufo), filosóficos (el Comendador muere, el cuerpo queda y la etérea imagen blanca del alma se aleja) y dramáticos (el dolor de Doña Ana, la furia de Doña Elvira).
Hubo homogeneidad en el desempeño vocal de los dos equipos. El primero debió enfrentar el lógico nerviosismo de todo estreno. No obstante, con el correr de la acción el barítono Lucas Debevec dejó escuchar su musicalidad -quizá deba cuidar no perder su natural color al encarar pasajes a media voz-; María Daneri fue segura en las grandes arias, pero débil en los recitativos; Lara Mauro impuso su condición vocal, con temperamento que debería controlar para no correr el riesgo de quedar fuera de estilo; el tenor Carlos Ullán, bien encaminado, apuesto en la escena y de grato timbre vocal; Eleonora Sancho, de exquisita musicalidad, pero que debe concentrarse en emitir con más firmeza; Mario De Salvo, desenvuelto para jugar la escena, al igual que Maximiliano Michailovsky.
El otro equipo que estrenó en la segunda función tuvo un protagonista algo diferente. Sergio Cattaneo, de buena voz y sobrio, debería cuidar algún detalle de su postura; Virginia Wagner, muy expresiva y sonora en el canto (debe guardar reservas de aire); Vera Golob, de prestancia llamativa y voz generosa; el tenor Enrique Folgar, acusando un centro baritonal; Cecilia Layseca, espléndida por su refinado fraseo y timbre vocal; Carlos Esquivel, cada día avanzando con paso firme, y Alejandro Di Nardo, que deja vislumbrar un futuro gran comediante a la manera de Renato Cesari.
El experimentado bajo Giannantonio Verlato, el único de larga carrera, fue un muy sobrio Commendatore y, como ha ocurrido mil veces en el Teatro Colón, dejó escuchar su agradable y matizado color de voz, mostrando esa personalidad de hombre sencillo, afable, bondadoso y profundamente enamorado de su profesión.
Hoy, a las 20.30, y el domingo, a las 17, se llevarán a cabo otras funciones, pero "Don Giovanni" merecería algunas representaciones más.





