Música en el adiós a Yepes
España despidió con dolor a un gran maestro de la guitarra.
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MURCIA, España, 4 (EFE).- La música, interpretada por familiares y amigos, despidió hoy en la catedral de Murcia al guitarrista español Narciso Yepes, cuya muerte, a raíz de una larga enfermedad, ha sembrado conmoción y tristeza en el mundo de los artistas.
El funeral del maestro, fallecido el sábado a los 69 años, víctima de un linfoma, tuvo lugar en este templo del sureste de España, donde el obispo de la Diócesis de Cartagena, Javier Azagra, ofició una misa corpore in sepulto.
El Coro "Gregorianista" de Murcia, la coral "Carmina Nova" de Málaga, el director del Conservatorio de Música Javier Artigas al órgano y la propia familia, que cantó "Bienaventuranzas" y temas de "Peregrino de la existencia" y "Cuadernos de cantos Taize", acompañaron la ceremonia.
Los restos mortales del guitarrista debían ser luego incinerados en la "más estricta intimidad" y sus cenizas, por expreso deseo suyo, serán esparcidas en los próximos días en el monasterio de monjas cistercienses de Buenafuente del Cistal (Guadalajara).
Durante todo el día, en la iglesia San Juan de Dios, donde había sido instalada la capilla ardiente, fueron constantes las muestras de afecto de ciudadanos y personalidades.
Se pudieron escuchar en ese templo algunas de las piezas musicales del intérprete del "Concierto de Aranjuez", así como varios aleluyas, cantados por un coro que dirigía su hijo Ignacio.
Coronas de flores de las autoridades, de amigos y familiares rodeaban el féretro descubierto y envuelto por la bandera de la Comunidad Autónoma de Murcia, región del sureste español donde nació en 1927 y que decretó dos días de luto con motivo de su fallecimiento.
Luego, el féretro sería transportado hasta la catedral por el hijo del compositor y los hermanos del maestro, Agustín y Pedro, escoltado por cuatro maceros de los ayuntamientos de Murcia y Lorca, su pueblo natal, y seguido por cientos de personas.
Antes de partir de la capilla ardiente, miembros del conservatorio de música de Murcia interpretaron una salve tradicional de los auroros (músicos de la huerta).
En las páginas de hoy del diario "ABC", el maestro Joaquín Rodrigo, autor del "Concierto de Aranjuez", se despide también del que fue "gran amigo, gran intérprete y guitarrista universal".
Narciso Yepes murió el sábado en el Hospital Morales Messeguer, de Murcia. A su lado estaban su esposa, Marysia Szumakowska, su hermano Agustín y su hijo Ignacio.
Un guitarrista universal
Fue Narciso Yepes, fallecido el sábado último en Murcia, España, un verdadero baluarte de la guitarra clásica en el mundo y un testimonio viviente de la impronta hispana en América, tierra fértil para hacer fructificar ese preciado legado musical.
La semilla prosperó, y al tiempo que hizo surgir nuevas versiones de la vihuela originaria entre los pueblos aborÍgenes del Nuevo Mundo, como la guitarra criolla, se estableció un nuevo vínculo imperecedero entre cada uno de sus pueblos y la madre patria. Una y otra vez ese lazo fue fortalecido por embajadores eminente. Narciso Yepes puede ser situado, al igual que Andrés Segovia, y nuestra María Luisa Anido entre sus más excelsos cultores.
Desde aquel día de 1957 en que pisó suelo argentino, Yepes quedó prendado de su público. "Esta es la tierra en la que podría haber nacido yo", diría años después a LA NACION, refiéndose a la sensibilidad y la calidez que aquí encontró, sobrepasando su carácter recatado, modesto y austero, ajeno a los halagos fáciles.
Si bien siempre reconoció la forzosa relación originaria entre la guitarra clásica y la canción popular, no quedó preso de la visión gradualista que explica así el surgimiento del arte clásico, al cual se consagraría con fervor innovador buscando ampliar las posibilidades sonoras de la guitarra.
La historia de Narciso Yepes es reveladora de la dimensión de su talento creador. Había nacido cerca de Lorca, en un hogar campesino de la meseta valenciana, el 14 de noviembre de 1927. Desde muy temprana edad, la música es para él una necesidad vital, y repetidas veces refirió la propia historia, el despertar de su vocación en un hogar ajeno a la música, al que regaló las primeras muestras de un talento incipiente tocando melodías populares.
Pero fue la ambición respecto del destino de Narciso y una inequívoca intuición lo que impulsó a su padre a llevarlo a la ciudad de Lorca a fin de iniciar estudios musicales al tiempo que se familiarizaba con las primeras letras.
Vocación y creación
Valencia, a los trece años y un músico como Vicente Asencio, se asociaron a los estudios superiores del instrumento; y de armonía y composición en el Conservatorio local, despertando en él nuevas inquietudes sobre su futuro musical.
Pero el genio de Yepes no se hallaba condicionado por el aprendizaje académico, y siguiendo dictados profundos supo amalgamar lo establecido con la necesaria discontinuidad y ruptura de nivel que supone toda creación. Se transformó así un decidido autodidacta, en un explorador de repertorios y de nuevas posibilidades sonoras de la guitarra.
En 1947, año del auspicioso comienzo de su actividad concertística tocó el "Concierto de Aranjuez, de Rodrigo, en Madrid con la dirección de Ataulfo Argenta, y emprendió giras por los países europeos..
Curiosamente, ninguno de los maestros contemporáneos con quienes profundizó sus conocimientos era guitarrista, no obstante lo cual irían a graavitar poderosamente en su futuro:primero fue el compositor español Vicente Asencio; después, el rumano Georges Enesco y el eminente pianista Walter Gieseking. Es que Yepes no buscaba perfeccionamientos exclusivamente técnicos. Para él,como para todo gran artista, el arte es una proyección del espíritu, una técnica trascendida de sus propios niveles operativos.
"Asencio, me ayudó a a crear una técnica, planteándome dificultades que me impulsaron a realizar búsquedas en la guitarra; ellas enriquecieron mi estilo". Cuantas exigencias le planteaban esos maestros eran transladadas a la guitarra y le ayudaron no sólo a replantear su técnica de ejecución sino a un objetivo más importante:poner la guitarra al servicio de la música. Este fue el mensaje que en años posteriores transmitiría a sus discípulos desde Madrid hasta Tokio. "Hoy día, para ser guitarrista internacional no basta con ser virtuoso. Es indispensable ser musicólogo e intérprete creador", sentenció en una ocasión.
La guitarra decacorde
Desde 1961, Narciso Yepes tocó en la guitarra de diez cuerdas, productor de su incansable inventiva. La guitarra decacorde develaría, así, bajo las manos blancas y pequeñas del intérprete mundos de insospechada riqueza. Los sonidos de la guitarra tradicional, de seis cuerdas, con una caja de mayor tamaño, se vieron enriquecidos por los ecos armónicos de las cuatro restantes vibrando por simpatía. Se logró así mayor riqueza tímbrica y plenitud sonora.
Su repertorio, gracias a una intensa labor de investigación de la música española se extendió considerablemente, abarcando la música compuesta entre los siglos XV y XX, Rechazó siempre las transcripcines y fue directamente hacia las tablaturas originales de las obras antiguas. Por ello podía incluir en sus interpretaciones transcripciones de tres Cantigas de Alfonso el Sabio ( siglo XIII) y obras irlandesas del siglo XI.
Su reconstrucciones de obras del pasado fueron memorables, como la que realizó del Concierto en Re menor, de Vivaldi. Surgía así una guitarra más vigorosa y rica en reverberaciones armónicas, al sustituir con su instrumento el bajo continuo del clave. "Después de todo -diría-- la obra fue escrita, originariamente, para laúd y clave".
El cine no estuvo al margen de su arte. En 1952 mientras ofrecia un recital en la sala Gaveau de París, lo escuchó el director cinematográfico René Clement, que había filmado "Juegos Prohibidos". De inmediato le propuso componer una partitura sobre la base de temas tradicionales españoles y franceses que quedaron así fijados en la banda sonora.El film obtuvo el Gran Premio en Bienal de Venecia; el de Cannes; el de la Real Academia Británica, y el preciado Oscar de Hollywood de ese año.
El mundo entero reconoció el arte inimitable de Narciso Yepes, pricipalmente desde 1971. En varias oportunidades visitó la Argentina donde su talento fue unánimemente celebrado. En ése año estrenó en el Teatro Colón el "Concierto de guitarra" de Ernesto Halffter, hacierdo gala de un estilo severo, sin concesiones, y a la vez hondamente musical e inolvidable.




