A Córdoba desde San Petersburgo
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CORDOBA.-- Otro prestigioso director formado en el conservatorio Rimsky-Korsakov de San Petersburgo desembarca en el Teatro del Libertador San Martín para dirigir uno de los cuerpos estables de la provincia. Con un programa heterogéneo, que por supuesto incluye la obra de un autor ruso, esta noche debutará como director de la Banda Sinfónica el colombiano Hadrián Avila Arzuza.
Su incorporación, que se suma a la del flamante director de la Orquesta Sinfónica, Gustavo Plis Sterenberg (incorporado hace menos de un mes), quedará oficialmente sellada hoy, a las 20.30, con un concierto que se realizará en la sala mayor del teatro y en el que serán interpretadas las siguientes obras: "Obertura festiva", de Shostakovich; "Elegía", de Chance, y "Pompa y circunstancia", de Elgar. En la segunda parte, el concierto continuará con "Finlandia", de Sibelius; "Marcha", de Morgan, y "El camino real", de Reed.
Con sólo 20 años, Avila Arzuza dirigió por primera vez la Orquesta Sinfónica del conservatorio Rimsky-Korsakov de San Petersburgo, con la que trabajó durante seis años consecutivos, y más tarde dirigió orquestas sinfónicas y de cámara en distintas ciudades del mundo. Como director estable formó y dirigió las orquestas de Cali y Popayán (Colombia), donde realizó una importante labor de formación de jóvenes instrumentistas.
Pese a esa notable experiencia, dijo a LA NACION que su desembarco en Córdoba le provoca "una gran expectativa profesional" y que éste puede ser "un peldaño muy importante" en su carrera artística. Es que el director llega con grandes planes. Su intención es "convertir a la banda en uno de los mejores ensambles de viento del continente". Y eso implica lograr un alto nivel técnico e interpretativo y también la capacidad para abordar diferentes géneros y estilos musicales "con extrema suficiencia".
Lo que más lo estimula es la posibilidad de trabajar con gente joven. "Siempre me ha gustado apoyar la labor de la juventud, ya que está bastante ávida de aprender y conocer. Es genial cuando logras proyectar y direccionar toda esa energía joven en el montaje de un programa de concierto. Pienso que una de las cosas fundamentales que debe poseer un gran artista es sentirse siempre joven y con una gran capacidad de asombro por los momentos mágicos y sublimes de la música".
Avila Arzuza estuvo por primera vez en la Argentina en junio de 2003, cuando fue seleccionado como alumno activo en la clases magistrales que el maestro Charles Dutoit dictó en el Teatro Colón. Y ese mismo año visitó Córdoba, precisamente para dirigir a la Banda de la que ya es director. De ese encuentro se llevó una excelente experiencia, no sólo artística sino también personal.
"En Córdoba me he sentido muy bien porque el grupo humano es excelente y se pueden lograr grandes cosas. En la Banda observé un gran talento y grandes capacidades musicales", contó a LA NACION el joven director oriundo de Barranquilla. Y aunque ya tiene compromisos asumidos como invitado en formaciones de otros países, Córdoba será su lugar de residencia "porque es una ciudad muy agradable, de un ambiente muy tranquilo, e ideal para el estudio y la concentración".
Sin embargo, la ciudad que marcó su vida y su carrera fue San Petersburgo. Allí estudió en el prestigioso conservatorio Rimsky-Korsakov, donde cursó dirección sinfónica y de óperas y se graduó con diploma de honor. Tomó clases con Alexander Titov (director del ex Teatro Kirov) y con Ilya Musin, forjador de la escuela de dirección orquestal rusa. Además, estudió dirección operística bajo la tutoría de Margarita Heifetz, artista emérita de la Federación Rusa, y orquestación con Arkadi Agababov, miembro de la Unión de Compositores de la Federación Rusa.
"Mi experiencia en Rusia fue algo fascinante y enriquecedor. San Petersburgo es una ciudad artística por excelencia y era imposible no inspirarse --cuenta entusiasmado--. La educación musical en el conservatorio Rimsky-Korsakov fue de primera y había mucha exigencia y competencia. Yo me siento muy afortunado de haber vivido todos esos años allí y de haber caminado por los mismos pasillos por donde anduvieron Rimsky-Korsakov, Prokofiev y Shostakovich, entre otros".




