Milos: Concierto de Aranjuez
A pesar de haber quedado ciego a los tres años, el valenciano Joaquín Rodrigo mostraba rasgos de visualidad extrema, un hecho que le permitió convertirse en uno de los paisajistas más precisos y puntillosos de la música española. La verdad es que este fascinante fenómeno de la percepción y las relaciones sensoriales, aunque haya sido escrupulosamente explicado por la ciencia y notoriamente entendido por todos, no deja de causar asombro. Pero, de todos modos, apenas se toma contacto con obras de creadores privados del funcionamiento regular de los sentidos, el padecimiento pasa a ser meramente anecdótico.
La imagen de alta definición del Concierto de Aranjuez es la razón principal de que figure en la historia como la obra instrumental más popular de la música española, mérito que, sin duda comparte con El amor brujo, El sombrero de tres picos y Noches en los jardines de España, de Manuel de Falla. Esa historia tiene verdadera entidad, porque el Concierto fue compuesto en 1939, hace ahora 75 años y no se advierte en su circulación la menor señal de desgaste, como suele suceder con las composiciones inyectadas de un alto porcentaje de pintoresquismo.
Sólo en el catálogo Schwann, (sin contar las ya descatalogadas) figuran 40 grabaciones del Concierto a cargo de los más diversos intérpretes, entre otros, los españoles Narciso Yepes, Pepe Romero y Paco de Lucía, el australiano John Williams, el inglés Julian Bream, el suizo Göran Söllscher, el escocés David Russell y una muy valiosa del argentino Ernesto Bitetti. Por otra parte, las preferencias del melómano conducen a que, sin depender de su tiraje, todas las grabaciones del Aranjuez tengan siempre una rápida salida de las góndolas.
Como una especie de homenaje a este septuagésimo quinto aniversario, acaba de aparecer la versión realizada por el joven guitarrista montenegrino Milos Karadaglic, salido de la última hornada de instrumentistas, poseedor de un brillante mecanismo y con un ascenso a la escena interpretativa en intensa aceleración. Se trata de una grabación realizada en Londres y Berlín, en ambos casos en septiembre último, con la London Philharmonic Orchestra dirigida por el canadiense Yannick Nézet-Séguin, actual director musical de la Orquesta de Filadelfia.
Éste es el tercer disco de Milos (popularizado por su nombre) y es fácil advertir su clara adhesión a los compositores españoles adictos a la guitarra. En la edición que aquí se comenta, recientemente distribuida en la Argentina, el Aranjuez está acompañado de Le tombeau de Debussy y la "Farruca" de El sombrero de tres picos, ambos de Falla y de Invocación y Danza y la Fantasía para un gentilhombre, de Joaquín Rodrigo, que, por cierto, no es tan sólo el creador del Aranjuez .
No hace mucho, en ciertos círculos guitarrísticos, se acuñó un nuevo término para aludir a una cualidad específica de estos instrumentistas. Se habla de "tactalidad" con referencia a la cantidad de atributos que un ejecutante aporta para una mejor y más diáfana interpretación. Milos exhibe una cifra bien alta de esta condición, a la que agrega un muy seductor y cálido color, que ya es claramente su marca de fábrica. Como se sabe, se trata de una particularidad que, justamente, para estas obras, resulta el sello más adecuado.
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