
Alemán, amor por el swing
Hoy, en el Borges habrá un homenaje con el Cordal Swing
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Pocos artistas como Oscar Alemán pudieron mostrar una saludable combinación de gran músico y animador de enorme soltura. Este guitarrista, nacido en Machagay, Chaco, el 20 de febrero de 1909, y de cuya muerte se cumplen hoy 25 años, fue el músico de jazz más conocido en el exterior. Su capacidad musical lo relacionó con, al menos, tres gigantes de ese género, Louis Armstrong, Duke Ellington y Django Reinhardt, tres innovadores en lo suyo.
Como homenaje por el aniversario, esta noche, a las 20.30, en el auditorio del Centro Cultural Borges, Viamonte y San Martín, se presentará el grupo platense Cordal Swing, dirigido por el violinista Sergio Poli, con la presencia del historiador Sergio Pujol, del cineasta Hernán Gaffet y del especialista Nano Herrera, quienes hablarán del artista.
Alemán supo captar con su guitarra los distintos lenguajes. Desde aquellos que conoció en su infancia, vinculados con el mundo de la música popular, hasta el jazzístico, que tomó, básicamente, en su paso por la banda de Josephine Baker, desde donde se catapultó a ese difícil circuito.
Comenzó bailando malambo en reuniones familiares y a los seis años se presentó en el Teatro Nuevo, en el Chaco, donde es aclamado por su gracia y soltura.
La separación de sus padres determinó que su vida tomara rumbos insospechados. Viajó con su padre y sus hermanos a Santos, Brasil, donde comenzó a aprender el arte de la música brasileña, para luego retornar a la Argentina.
Alemán fue un artista de talento innato que supo cultivar con trabajo. Su facilidad natural le permitió dominar el arte de la interpretación.
En los años treinta viajó a París, donde ingresó en el grupo de la "Venus de ébano", Josephine Baker, y comenzó a recibir el reconocimiento por su labor artística.
Baker y Ellington
En 1933, el mismísimo Duke Ellington lo quiso contratar para su orquesta y fue Baker quien se opuso. "¿Encuentro, de la noche a la mañana, a un tipo que cante en español, en francés, en italiano y en portugués; que baile, que sea negro, que toque la guitarra, el cavaquinho, el pandeiro, el contrabajo y la batería y venís a París a sacármelo?", dijo. Ellington se marchó, pero habría invitaciones posteriores para actuar en Nueva York.
Un año después, en 1934, quien quedó eclipsado por el arte de Alemán fue Louis Armstrong, para quien el chaqueño era uno de los músicos con más swing que escuchó en su vida. Esa noche, Satchmo no pudo resistir la tentación de subir al escenario con él e improvisar unas líneas de scat sobre "Hombre mío", un tema del guitarrista escrito para la orquesta de la "Venus de ébano". Aquella noche no sólo cantó, sino que sacó su boquilla y la usó como implemento melódico.
Mientras que el jazz continuaba en plena expansión hacia el bebop, en Montmarte, Django Reinhardt mostraba sus habilidades. La reunión entre el guitarrista chaqueño y el gitano provocó algunos momentos que aquellos que los presenciaron consideraron sencillamente "mágicos". Mientras que algunos esperaban una lucha de competencia entre ellos, los artistas eligieron la fraternidad musical, de la cual todos salieron gananciosos.
Con la Segunda Guerra Mundial, la escena artística parisiense cambió bastante, al punto que Alemán se marchó de Francia, debiendo dejar en la frontera con España sus guitarras a modo de peaje.
Volvió a la Argentina y desde allí sostuvo una carrera que, en buena medida, lo alejó del jazz para incorporarlo a la historia de la música popular.
A poco de estar en el país editó una versión de "Rosa madreselva" y consiguió popularidad y buenas ventas.
Luego pasó por distintos géneros, pero siempre con virtuosismo y swing, ese swing al que no dejó de convocar ni una sola noche de su vida.
Para agendar
- Homenaje a Oscar Alemán. Con el quinteto Cordal Swing.
Centro Cultural Borges Viamonte y San Martín. A las 20.30. Entradas: de 15 a 20 pesos.




