
Artistry: la big band cooperativa presenta su primer disco
Se trata de una orquesta que no tiene un líder a cargo de la dirección
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Artistry es una big band argentina que, más allá de ser definida de esa manera porque aborda el jazz de la época del swing, es realmente una orquesta grande en muchos sentidos. Tiene a un par de músicos que son los que la crearon o la impulsan, pero no tiene director; se maneja como una cooperativa y lo que recauda lo reinvierte; tiene las puertas abiertas para que cualquiera de sus integrantes (u otros compositores) proponga su música, siempre y cuando esté, obviamente, dentro de la estética de esta formación.
Ahora el grupo tiene un flamante primer disco con doce composiciones que suelen tocar en escenarios porteños. El 7 de mayo hará una presentación formal del álbum, en Café Vinilo.
El saxofonista Emanuel Brusa fue el mentor del proyecto, hace casi cinco años. "Por un lado hay que diferenciar a un director musical de esa persona que toma decisiones que tienen que ver más con lo grupal. Cuando uno quiere tener su orquesta para hacer su propia música es director, productor y se tiene que encargar de todo lo demás. Cuando armé la orquesta no me sentía capacitado ni con la experiencia de un director musical -explica Emanuel-. Mi propuesta fue armar un espacio donde todos nos sintiéramos cómodos para tocar. Y, obviamente, el que trae un tema se hace cargo de los arreglos y la dirección. Lo preferimos así, incluso por malas experiencias que ya hemos tenido en otros proyectos".
Para el primer CD de la orquesta recurrieron a un repertorio de standards y a eso le sumaron la composición propia, que en su mayoría lleva la firma de Brusa y de Alejo von der Pahlen. Así, el repertorio quedó balanceado, con un cincuenta por ciento de piezas escritas por los muchachos.
"Salvando las distancias, hicimos como los Beatles, que en sus primeros discos tocaban rocanrol y luego fueron incluyendo lo suyo. Por otro lado, uno de los objetivos de la orquesta es que el que tiene ganas de componer pueda tener una herramienta real. Hoy se usa mucho la computadora, pero no hay tanto trabajo real con el instrumentista. Vos tenés algo en la cabeza pero al momento del ensayo es otra cosa. En la computadora queda bien escrito, pero llega el momento del ensayo y la trompeta te suena más fuerte de lo que creías. Con el tiempo, aprendés qué es lo que funciona y qué no. Para esto es importante que los músicos sean siempre los mismos. Porque uno también compone para los músicos", aclara el saxofonista.
"Creo que aunque el proceso es más lento, porque a veces nos lleva mucho tiempo acordar ciertas decisiones, la nuestra es una manera inteligente de trabajar en Buenos Aires. Y lo compararía con un árbol. Cuando recién sale es frágil. Así fueron nuestros primeros años. Una vez que el árbol creció y echó raíces fue diferente", completa.



