
¡Babooshka!
Historias de amor a la luz de un tenue y sutil corrimiento interpretativo
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¡Babooshka!, canciones de mujer, con Carlos Casella / Músicos: Pedro Onetto, Nicolás Rainone, Facundo Torres y Alejandro Terán / Dirección musical: Alejandro Terán / Luces: Julián Gómez lsala: Teatro Maipo. Nuestra opinión: Muy bueno.
"Bébeme, hazme sentir real", ruega una canción de Björk. Quien la canta es Carlos Casella. Quien recrea esos aires musicales es Alejandro Terán y sus excelentes músicos. Se trata de ¡Babooshka!, canciones de mujer. Dicho de otro modo, un espectáculo armado a partir de una sucesión de temas -temazos- que trazan un personal y sutil viaje que comienza con la canción de esta dama islandesa y culmina con una de Lía Crucet, nuestra dama de Avellaneda. En el recorrido -tome nota- se alinean otras canciones que compusieron o hicieron famosas mujeronas del porte de Mina, Rita Pavone, Libertad Lamarque, Olga Guillot y Ramona Galarza, entre otras.
Carlos Casella ya había interpretado "Campanita", by la voluptuosa Crucet, hace años. Fue en Hermosura , cuando era un integrante del grupo El Descueve. Aquella vez estaba acompañado por tres actrices que bailaban por el sueño de convertirse en especies de vedettes descontroladas del Maipo, la otrora catedral de la revista porteña. Años después (¡una década después!), presenta ¡ Babooshka! en el Maipo, pero en la sala chiquita, la de arriba. Allí -en ese minimísimo escenario- el actor, cantante, bailarín y director siente campanitas adentro, muy adentro de su corazón. Las siente, las baila, las contagia y las enciende iluminando la noche.
En este sutil espectáculo su fina estampa, sus tenues y precisos movimientos, la variedad de detalles de su impecable vestuario, su constante corrimiento hacia la ironía y los virtuosos arreglos musicales dan cuerpo a estas canciones que, en su totalidad, tejen una delicada dramaturgia interna sobre el amor de mujer cantadas por una voz de varón.
En realidad, hay otro entrelazado: el del amor de marineros (o ese tipo de atracción entre marineros tan Fassbinder). "Intoxícame ahora, con tu amor, ahora", grita la desbocada de Britney, otra de las figuras "visitadas" por Casella en esta aguda reflexión sobre un mismo amor con los mismos derechos (y pasiones, y desgarros, y desenfrenados encuentros o fuleros sinsabores).
Hay que reconocer que arriba de un escenario él hace lo que pocos se atreven. Lo hace con convicción y con una enorme libertad interna porque debe saber que, al final, todos amarán -como solía cantar Gloria Trevi- a este rebelde porque el mundo lo ha hecho así. En medio de estas historias una infinidad de imágenes, seguramente, darán vueltas por la mente del espectador. ¿Será que unos besos brujos circulan por la sala? ¿Será que en ¡ Babooshka! un torrente de desdicha, de amor y de plenitud viene todo en un mismo combo? Puede ser. De última, qué importa del mundo cuando todas esas imágenes están cerca de uno. Algo así cantaba Rita Pavone. Algo así, maú lla Casella. Y todos lo miran, lo miran, lo miran, y la noche ya no era oscura: era de lentejuelas.


