
Base rítmica y diálogo
Guillermo Vadalá presentó en vivo su nuevo CD
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Presentación del disco Alumbramiento, del bajista Guillermo Vadalá, con Baltasar Comotto en guitarra, Mono Fontana y Javier Lozano en teclados y Jota Morelli en batería. Nerina Nicotra en bajo, Franco Luciani en armónica y Alejandro Santos en flauta como músicos invitados. En La Trastienda.
Nuestra opinión: muy bueno
Guillermo Vadalá es uno de los bajistas que sobresalen largamente en la escena de la música local. Un artista de una enorme técnica instrumental que ha comenzado a trabajar en la composición. Su segundo disco, Alumbramiento , es la prueba palpable de este camino que eligió el músico.
El bajista presentó el disco en La Trastienda acompañado por un grupo que no sólo sonó ajustado, sino también con una notoria convicción. Por ejemplo, la relación de Vadalá con el baterista Jota Morelli se sitúa ya en el campo de la intuición; en efecto, construyeron a lo largo del show una variedad de grooves, de inteligente concepción, que habla evidentemente de la capacidad de este tándem. Los tecladistas Javier Lozano y el Mono Fontana aportaron, en cambio, desde sus diferentes aproximaciones, atmósferas sonoras que enriquecieron la propuesta, y Baltasar Comotto le dio un tono rockero de una clara frescura. Tanto sus solos como sus rítmicas confluyeron a mejorar el todo.
Vadalá a esta altura no necesita presentaciones, y aunque siempre se podría decir que los solos de bajo cuanto menos sean mejor, este músico dejó en evidencia que sabe dialogar tanto con el colectivo como construir interesantes improvisaciones.
Entre los invitados, la bajista Nerina Nicotra aportó una dosis adicional de solidez rítmica, y tanto el armoniquista Franco Luciani como el flautista Alejandro Santos pusieron melodía a tanto motor rítmico.
Los temas del actual trabajo, como por ejemplo "Habitación 511" o "Alumbramiento", son sinónimos de la búsqueda melódica de este artista que encuentra más placer, al parecer, en salirse del lugar de bajo líder, aunque, naturalmente, fue el frontman del show. En el primero de los temas, hay dos mundos: el rítmico, sostenido por los tambores de Morelli (que tuvo una noche inspirada), y el melódico, en el cual los teclados armaron un clima al servicio del bajo, cuyos diferentes solos contenían sus propios mensajes. Aquí Vadalá habló de soledad, de búsqueda y de encuentro. Su música, cada vez habla más de emociones que de técnica bajista.
En "Alumbramiento", esta idea se plasma de manera más concreta y el músico consigue transmitir la idea de una creación, pues su música tomó, vuelta a vuelta, ese ejercicio de construir una línea melódica desde el bajo, cada vez más compleja, pero sin perder la belleza de la sencillez inicial.
Un concierto que tuvo diferentes momentos y en el que Vadalá mostró que su liderazgo trasciende su instrumento y las cuestiones rítmicas.



