Calamaro conmovió en su regreso
Ante 15.000 personas, el músico repasó su carrera
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COSQUIN.- "Bienvenidos salmones a nadar contra la corriente." Esa podría ser la síntesis del espíritu que reinó en este reencuentro memorable: el de Andrés Calamaro con su gente. Un Andrés que volvió y fue millones. Que inspirado y conmovido ofreció un recital impecable, acompañado por sus amigos de Bersuit, respaldado por una puesta técnica de primer nivel y celebrado por unas 15.000 personas que rindieron culto a su vuelta al ruedo.
Sorprendidos al principio y felices al cierre. Así quedaron los miles y miles que se concentraron en la plaza Próspero Molina de Cosquín para presenciar el regreso de Calamaro, tras seis años de ausencia, como broche de oro del festival Siempre Rock.
A la 1.05 de ayer, apenas se encendieron las luces del escenario principal y él quedó ante los ojos de la multitud, estuvo claro qué Calamaro había llegado a Cosquín. Un poco más gordo, con el pelo algo más corto, enfundado en un pantalón de vestir y un chaleco negros que contrastaban con una camisa verde manzana y, sobre todo, austero con las palabras y prolífico en sensibilidad musical.
Aunque cada banda de la jornada tuvo lo suyo, la enorme mayoría de los que el sábado colmaron el predio viajó hasta allí sólo para verlo a él. Se olía en el aire que algo muy importante iba a suceder. En los días previos, pero sobre todo en las horas de la víspera, en la plaza reinaba la sensación de que algo trascendente se venía. Como en las mejores noches del folklore, esas que marcaron la historia de la música popular.
Esta vez, era un hito para los de 40 que lo siguen desde Los Abuelos de la Nada y para los de 30 que lo descubrieron en Los Rodríguez; para las adolescentes que en los años 90 cayeron a sus pies con "Flaca" y "Crímenes perfectos", y para los pibes que hoy veneran a Los Piojos o Callejeros y que, portando sus remeras respectivas, también se dieron cita en el regreso.
"Yo crecí con él y para mí esto es muy fuerte", decía Juan Iribarne, de 30 años, mientras Attaque 77 excitaba a su propia tribu y se acercaba la hora de El Salmón. Juan viajó con otros seis amigos desde Tandil, como muchísimos otros que cruzaron el país para ser parte de este momento. Y Calamaro no defraudó.
Pisar por primera vez el escenario Atahualpa Yupanqui fue trascendente también para el propio Andrés. De hecho, trajo a sus padres, Eduardo y Esther -de 87 y 83 años respectivamente- para que lo acompañaran.
Al comenzar el show, apenas media hora después de lo previsto en la grilla de programación, se lo vio casi tímido y muy concentrado en seguir el repertorio que habían ensayado en los últimos dos meses con la Bersuit. Arrancó con "El salmón" y siguió con "Tuyo siempre", "Te quiero igual" y "Clonazepan y circo". Recién allí hizo su primera declaración: "Estoy muy honrado de tocar para ustedes en Córdoba y en este escenario que se llama Atahualpa Yupanqui".
Los músicos de Bersuit, por su parte, no sólo se esmeraron para sonar como si fueran la histórica banda de esos temas, sino que además parecían felices de estar ahí, tocando con el amigo Andrés, repasando su prolífico historial de discos y canciones. "Esta es la Bersuit; yo soy Andrés", dijo él en un momento, dejando en claro que su presencia en esa plaza era por obra y gracia del "Pelado" Cordera y los suyos. A ellos les agradeció sucesivas veces y les dio el crédito de su regreso. "Quiero agradecerle en especial a Gustavo, que ideó este plan", repitió. Pero, a diferencia de lo que esperaban algunos, el "Pelado" no apareció.
Excepto "Costumbres argentinas", que fue un regalo casi de última hora, lo demás fue una sucesión de los mejores temas de sus últimos discos como solista: "El cantante", "El salmón", "Alta suciedad" y "Honestidad brutal".
También hubo un momento de silencio profundo para escuchar con atención la letra de "Vigilante medio argentino", y otros de dulce calma para "Media Verónica" y "Paloma". Pero el fervor regresó enseguida. Las cuatro tribunas que rodean la plaza y todo el sector de campo se sacudieron con "Mi enfermedad". Luego, llegó el homenaje a la "Mona" Jiménez y a la Córdoba cuartetera con una versión nueva de "Copa rota", que puso a todos, cordobeses y no cordobeses, a bailar el tunga-tunga local.
Las más de 20 canciones apenas fueron interrumpidas por dos comentarios para destacar. El primero, apenas terminó de cantar "La libertad", fue la dedicatoria a las víctimas del motín de Córdoba, en el que murieron ocho personas. El segundo fue una referencia al juicio que deberá enfrentar por haber dicho, en un recital de diez años atrás, que se fumaría un porrito. "Yo soy de pocas palabras, pero pueden fumarse lo que quieran, por supuesto", disparó casi al final.
Los bises llegaron con "Estadio azteca" y "No se puede vivir del amor". La gente no quería saber nada con verlo partir, pero él se abrazó con los músicos, hizo una reverencia ante el público feliz y dejó que se cerrara el telón. Así acabó la celebración del escenario Atahualpa Yupanqui, que una vez señaló: "Yo me voy con mi destino para donde el sol se pierde, tal vez alguno se acuerde que aquí cantó un argentino".
Apostillas
Lo que dejó el festival
- Fito Páez. Los que anteayer llegaron temprano al Siempre Rock vibraron con Intoxicados y Attaque 77, entre otras bandas. Pero, además, se sorpendieron con una visita estelar: Fito Páez acompañó con su guitarra a Coki & The Killer Burritos.
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- Cromagnon. Cuando terminó de tocar Almafuerte, hubo un minuto de silencio por las víctimas de la tragedia de Cromagnon. La plaza se conmovió por el testimonio de una joven llamada Carolina que subió al escenario y recordó a su hermano, que falleció en el recital de Callejeros.
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- Méritos. La plaza Próspero Molina lució como nunca. Recién remodelada, resultó el lugar ideal para el evento. Hubo tribunas cómodas y sólidas, accesos señalizados y baños por doquier. El operativo de seguridad fue efectivo. Hubo 350 policías, bomberos, ambulancias y equipos de la Cruz Roja.
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- Jorge Guinzburg. El "dueño" del Siempre Rock, el actor y productor Jorge Guinzburg, se dio el gusto de caminar entre el público, como un espectador más, y firmar algunos autógrafos. Fue en la noche del viernes, antes de protagonizar "TermiNéstor" en un teatro de Carlos Paz.





