Canciones de cabaret
Espectáculo de Liliana Felipe (piano, voz y composiciones). El viernes, en La Trastienda, Balcarce 460.
Nuestra opinión: muy bueno
Provocativa, sensible, apasionada, insolente, desmesurada, escatológica, soez, ácida, poética, a veces onírica, rebelde, anticlerical, veterana "de la vanguardia" y que no falte decir iluminada, de adentro hacia fuera.
Ya que a Liliana Felipe tanto le gusta jugar con las palabras, ahora que se aguante algunos adjetivos y sustantivos que pueden sonar desde la platea cuando se cierra el telón. Luego de esos valses y músicas de cabaret "a la Felipe", esos que sin duda pueden ofender la moral de muchos, menos la de su público fiel que ríe sobre los tonos más groseros y celebra con aplausos la agudeza de su humor.
Felipe está radicada hace más de veinte años en México, pero vuelve cada vez más seguido a este Sur. El último fin de semana fue con la excusa de mostrar las canciones de su disco "Trucho", que grabó en vivo en El Hábito, la sala teatral que dirige en el país que la recibió en adopción.
Una excusa, no más. Porque su espectáculo no se queda en un puñado de canciones. Retrata todo ese universo que, a estas alturas, no sorprenderá por sus formas sino por el contenido. A la cantante no le sobran palabras o, dicho de otro modo, con todas o con cualquiera puede hacer uso de su astucia.
Vuelve a la Argentina con mas frecuencia, pero cuando no está por aquí la vive o la sufre desde lejos. Tiene algo que decir de Fernando de la Rúa, de Rodríguez Saá, Menem y Duhalde y le pide a la Virgen Desatanudos para que a Barrionuevo no se le ocurra quemar sus partituras porque no las sabe de memoria.
Luego se sentará al piano para lanzar su vertiginoso repertorio, mientras una pantalla gigante ocupa la mitad del escenario con planos de sus manos, su cara y un video traído de la "Pastorela extraterrestre" de México.
Felipe dispondrá del emotivo recitado de "Los nadies", que tomó de Eduardo Galeano; encenderá su garganta en los compases de "Como Madame Bovary"; ofrecerá el toque mas burlón que sexista de "Las histéricas"; se pondrá trágica y romántica en "A nadie"; planeará una cruzada para validar su ateísmo, a veces con comentarios incisivos, otras con argumentos pueriles; con gesto adolescente posará para mostrar su remera punk contra la legalidad y celebrará cuando el público siga haciendo palmas y le devuelva estrofas y estribillos completos del tema "Curucucha".
También convocará a su compañera Jesusa Rodríguez, provista de una histriónica rogativa indígena donde la Madre Tierra le habla a Bush y desafía a quienes sólo se quedan mirando por televisión cómo caen las bombas.
Más tarde Felipe seguirá recorriendo instantáneas con esa mirada siempre sagaz de "Pobre gente", "Soñé", "Tertuliano", "Memoria" y con algunas estrofas nuevas dedicadas a Fernando Peña o un par de versos que, aunque no hayan sido escritos con ese fin, bien la definen: "El mundo no puede bajarte el bretel ni la voz".



