
Canciones para la discoteca
Two door cinema club / Músicos: Alex Trimble (voz, guitarra, sintetizadores y beats), Kevin Baird (bajo y voz), Sam Halliday (guitarra y voz), Ben Thompson (batería) / Concierto: el último jueves / Sala: La Trastienda.
Nuestra opinión: muy bueno
Gracias porque sueño con esto desde que tengo 10 años", decía en 2011, Alex Trimble, cantante del trío + uno Two Door Cinema Club, antes del último tema de uno de los conciertos más especiales para la banda. ¿Qué músico de rock no habrá soñado alguna vez con tocar en el festival de Glastonbury? Ese fue el sueño y, lo que vino después, gratas sorpresas: desde tocadas en el show de Jools Holland hasta giras por Sudamérica, como la que la última semana trajo al grupo a la Argentina, con su joven historia (nació en 2007), con su muy ascendente carrera, con las canciones de sus dos discos publicados, Tourist History (2010) y Beacon (2012), y con un sistema dual que se adapta a reproductores hogareños o pequeños y grandes escenarios.
Los Tudor (su nombre fue inspirado en un cine que llevaba ese nombre) fueron convocados para tocar en la segunda jornada del festival Pepsi. En la grilla artística figuraban entre los primeros shows de ese día, tal vez por eso el concierto nocturno que dieron al día siguiente, en La Trastienda, fue más acorde a su propuesta.
El formato dual de la banda consiste en que graban con secuencias rítmicas pero suben a los escenarios con un cuarto integrante, un baterista, que le imprime el toque de potencia que necesita el trío para audiencias pequeñas o multitudinarias. Su música alegre es apta para espacios festivaleros pero parece fluir con más naturalidad cuando suena en conciertos como el del jueves, con luminaria de discoteca y ante un público mayoritariamente fan que agotó las localidades y cantó buena parte de las estrofas y estribillos de los dos discos. Two Door Cinema Club le puso combustible a una pista de discoteca. Eso fue su show. Y lo más interesante es que lo hizo con canciones. Su trabajo se planta en un groove que oscila sobre un ritmo de batería de música disco, pero actualizado a nuestro siglo. Eso, con algunos estribillos pegadizos y la voz de su cantante –por tesitura y timbre está entre Paul Heaton y el Michael Hucknall de los 80, pero tiene personalidad propia y carácter– y convierten a su concierto en la fiesta ideal. Dura algo más de una hora y todo el mundo disfruta.
Es cierto que los Tudor están en un gran momento: inspirados, bien plantados en el escenario y con excelente ida y vuelta con públicos que, especialmente en Sudamérica, les estarán resultando inesperados. Pero también es cierto que la falta de matices en lo que hacen se puede sostener por un tiempo, pero les jugará en contra si siguen apostando con el paso de los años a esa misma estética. Por el momento, vale la pena disfrutar de su energía y de canciones como "Cigarettes in the Theatre", "This is the Life", "Wake Up", "What You Know", "The World is Watching" o "I Can Talk", entre otras de un repertorio que no tiene fisuras.
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