Canciones sobre el amor y la maternidad
En el álbum solista de la colombiana
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Andrea Echeverri es la otra imagen de la cantante pop latina. Nada de curvas peligrosas; mucho de sensualidad sincera y actitud rockera; todo de poesía cósmica y reivindicación femenina. Así lo ha sido desde que en los años 90 creó el grupo Aterciopelados, junto a su entonces compañero de ruta y vida Héctor Buitrago. Ecologista, amante del amor y la naturaleza, las canciones de Echeverri siempre ofrecieron una visión apasionada y orgullosa del "ser mujer".
A la Argentina llegó desde las radios con su despechado "Bolero falaz", donde maldecía eso de "estoy hasta la coronilla, tú no eres mi media costilla, ni la octava maravilla". Y enseguida recibió la bendición de Gustavo Cerati, que la invitó a participar de la versión semiacústica de "La ciudad de la furia", registrada para un especial de Soda Stereo en MTV.
Diez años después, inmersa en la sublime experiencia de la maternidad, la cantante colombiana demuestra en su primer disco solista que los límites de su sensibilidad permanecen en un horizonte constante. Amor de madre, amor de pareja, amor cósmico en el preciso instante en el que dos personas se transforman en tres. "No es un trabajo solista, sino que es la visión femenina del grupo", explica la flamante madre, que incluyó en el álbum sonidos de los juguetes de Milagros, su hija de tres años, como "investigación sonoro-afectiva".
Para comprender mejor este embarazo hecho canción, uno bien podría tomar cualquier letra del álbum y leer: “Desde que naciste soy mejor amante. Como si hubieras destapado mis conductos, me han crecido los senos, el vientre y las caderas. Mi cuerpo expandido encontró su motivo” (“A eme o”), o “se desplazó mi centro de gravedad, ya no soy la prioridad. Vas a vivir la vida por alguien más, con el egoísmo acabarás” (“Ya yo no”), o “de tu sueño soy vigía, espía de tu bienestar, yo por ti moriría, como fiera te defendería” (“Imán”), o también “chúpate la tetica, tómatela todita. Así así durito y con ritmo y con ritmo, sacia todos tus apetitos conmigo, bebe. Toma de mí lo que quieras, por tu boquita en mi pezón y con la encía haz presión” (“Lactochampeta”).
“Creo que la virtud de este disco es que habla de una mujer de la que ya no se habla. Parece que después de la liberación femenina y todo eso, pues las mujeres estamos hechas para las otras cosas y un poco ser madre ya no se usa. Estas canciones valoran nuevamente a esa mujer que dejó de pensarse como posible en el mismo momento en que dijimos «ya no más lavar platos, vamos a ser presidente de la república»”, dice, con su habitual sencillez, sobre esta obra que bien podría entenderse como la hermana menor de “Amor amarillo”, el disco que Gustavo Cerati grabó en soledad bajo la inspiración divina de la paternidad en 1993.
Echeverri sonríe por la comparación y, confesa fan del ex Soda, se pregunta cómo estará la canción que grabó Cerati junto a Shakira (“estamos todos muy intrigados”).
Luego de la pequeña digresión, insiste: “Lo que siento es como que hoy la mujer tiene que tener un papel masculino, ser ministros o personajes dentro del mundo político; como que se destacan pero tienen que jugar el mismo juego, y entonces ni siquiera se nota mucho si son mujeres u hombres”.
Compuesto en su mayoría durante un feliz embarazo, el disco “está hecho con amor de mamá, pero también habla del amor de pareja y del amor cósmico. Las mismas situaciones personales se pueden aplicar a nivel cósmico, como eso de dejar de pensar todo el tiempo en uno”.
–¿De allí eso del despojo de vanidades y egoísmos?
–Sí, cuando estás embarazada y tu cuerpo empieza a tener transformaciones tan bonitas porque tienes una vida por dentro toda esa parte de la vanidad se siente más superficial y más falsa que nunca. Te enamoras de tu cuerpo, sientes que para eso estaba hecho y que es hermoso y perfecto por más que no tengas las medidas ideales. Es como una reivindicación de tu femineidad, de tu cuerpo, de tu sexualidad. Y claro, también dejas el egoísmo de lado, porque todo el tiempo piensas en el bienestar de esa personita que tienes adentro.
Entre el pop melódico y el trip hop con ritmo colombiano, “Andrea Echeverri”, el álbum, aterriza en las bateas como una dulce canción de cuna, que transforma en poesía los nueve meses de embarazo.




