Cantautor, veterano, referente
Su carrera fue analizada en un reciente libro de Benedetti
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La idea de movimiento implícita en el título del último disco publicado por el cantautor uruguayo Daniel Viglietti, Devenir , quizá se pueda relacionar con las actividades de su agenda, aunque no tenga que ver específicamente con los cambios. "Ahora estoy en la carretera", dice desde su teléfono móvil un día en que los satélites de la telefonía celular no están de parte del entrevistado ni del cronista. La comunicación se corta y se reanuda varias veces. "Para que se dé una idea, estoy yendo desde el norte, desde Artigas, hacia el lado de Salto", dice mientras recorre el territorio oriental.
La tecnología no ayuda el diálogo, pero alcanza para ponerse al día con la agenda de Viglietti. Hace poco se publicó el ensayo Daniel Viglietti, desalambrado , que lleva la firma del destacado escritor Mario Benedetti. Viglietti estuvo hace poco en nuestro país para la presentación del material y para cantar. Ya lo hizo en Córdoba, lo está haciendo por el suelo uruguayo y este fin de semana lo hará en La Plata y Buenos Aires. Además, hace un programa de radio que en la Argentina se escucha los sábados, a las 18, por Radio Nacional, y televisión (en el montevideano Canal TV Ciudad).
Primero, el cantautor habla del libro. "Para mí es una gran emoción que lo haya escrito Mario Benedetti porque es uno de nuestros creadores de mayor importancia. Y que a esta altura de la vida -cumplió años [87] el 14 de septiembre- haya dedicado su esfuerzo a un ensayo sobre un músico me parece más que destacable. Con mi mujer colaboramos en la bibliografía, la discografía y la selección de intérpretes de mis canciones. Porque hay algunas como «A desalambrar» que la ha cantado Víctor Jara, pero también Frank Ferrer, en Puerto Rico, con ritmo de salsa; y hasta hay versiones en las islas Filipinas, lo cual muestra que las canciones no precisan visa para moverse de un país a otro. Además, demuestra que la problemática de la tenencia de la tierra es algo bastante universal".
Y muy vigente, hace unos cuarenta años, cuando este músico escribió su canción, y también ahora.
Pero si tuviera que volver a escribir hoy "A desalambrar", o tantos otros temas de esa época, ¿lo haría del mismo modo? "Como decía Heráclito: nadie se baña dos veces en el mismo río. Nadie compone dos veces la misma canción. Uno va planteando otras cosas. A veces, incluso, partiendo de una canción anterior pero haciendo otra lectura. Eso me pasa con «Che por sí Ernesto», donde comienzo citando a mi vieja «Canción del hombre nuevo» y miro al Che desde otra ventana, contemporánea, de lo que uno sigue pensando pero que cambia. De manera que en este último disco, Devenir, hay presencia de canciones nuevas, anteriores revisitadas, porque me gusta hacer versiones diferentes y también cumplo algo de mi trabajo de intérprete, porque siempre soy fiel a maestros como Atahualpa Yupanqui, que no dan lecciones directas pero enseñan con lo que hacen."
Viglietti explica con claridad de cronista, y si se detiene en algún detalle es porque le sirve para algo que va a decir más adelante.
Recuerda que sus primeras canciones son de 1957. Las escribió mientras trabajaba en el conjunto de guitarras de su padre. Porque no hay que olvidar que este cantautor viene de una familia de músicos. El plus que tuvo su carrera fue la palabra. Ya en 1961 compuso "Canción para mi América" y en 1966 escribió "A desalambrar". Fue algunos años antes de que se conocieran publicadas en algunos de sus discos más recordados (de finales de los setenta) y del exilio que debió emprender en los setenta, durante la etapa de dictadura militar en el Uruguay. "No solamente hice canciones testimoniales. También le he cantado al paisaje, al ser humano, a los niños, pero evidentemente a uno se lo identifica más por canciones como «A desalambrar». Canciones de amor siempre ha habido, canciones de cuna también, pero las que hablaran sobre el latifundio no eran tantas ¿verdad?"
- ¿Y qué sucede ahora, con las generaciones más jóvenes?
-Creo que tienen sus propios ídolos o músicos de cabecera. Es evidente que no somos los músicos que los chicos y chicas de 14 o 15 años consumen todos los días. Pero creo que los veteranos funcionamos como referentes. Para una generación de jóvenes a los que la historia les ha sido escamoteada, primero por una dictadura feroz y censora, luego por una democracia con limitaciones y trampas, se buscan referentes culturales que pueden ser cantantes, novelistas o cineastas. Buscan otras fuentes, otros ángulos, aunque en este caso no de información, porque nosotros somos artistas no informativistas. Por eso tengo la alegría de no estar cantando para un espejo generacional, algo que es respetable, pero limitador.
-¿Le hubiera gustado destacarse como guitarrista de música académica?
-Tuve mi público porque empecé con eso. Pero como digo en el texto de mi tercer disco, era evidente que necesitaba la palabra. Por eso en esta gira, cuando buscábamos un nombre para esos 50 años de trabajo, le pusimos, justamente, 50 años de música y palabra .




