Cerati tocó en el Central Park
El ex Soda Stereo actuó en un festival gratuito en Manhattan
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NUEVA YORK.- Como parte de la gira internacional "Ahí vamos", Gustavo Cerati hizo vibrar anteayer a unas 5000 personas en un concierto gratuito en pleno corazón del Central Park de Manhattan.
Otros cientos de personas se quedaron fuera del Rumsey Playfield, que -pese al calor abrasador- estaba colmado en su capacidad desde temprano en la tarde por fans latinoamericanos, principalmente argentinos, colombianos, chilenos y mexicanos, aunque también había muchos norteamericanos mezclados entre el público. El show de Cerati, que estuvo precedido por los sonidos electrónicos del Mexican Institute of Sound y por el dúo de reggaetón puertorriqueño Calle 12, se encuadró dentro del festival Summerstage y como clausura del Latin Alternative Music Conference, que se celebró la semana última.
De lentes oscuros, camisa verde militar, pantalones negros y guitarra en mano, el ex Soda Stereo, de 46 años, apareció sobre el escenario tocando "Al fin sucede", uno de los temas más potentes de su nuevo álbum, que marcaría el tono bien rockero del espectáculo. Le siguieron inmediatamente los acordes distorsionados de "La excepción", cuya letra adaptó al momento: "Nena, llévame a un lugar con parlantes en el Central Park" y la gente se estremeció en gritos y aplausos.
"¡Esto es música!", exclamó a LA NACIÓN Steve Lamont, de 34 años, un neoyorquino que había llegado con su novia colombiana más preparado para los ritmos del reggaetón y se fue con un descubrimiento. "¿Este Cerati es un tipo nuevo?", preguntó desorientado, lo que hizo que un par de mendocinos a su lado se dispusiera a hacer una revisión de la extensa trayectoria del "tipo".
Para propia sorpresa de Cerati, que lanzó "Ahí vamos" hace apenas un mes y medio, el público ya se conocía todas las nuevas canciones y no paraba de corear temas como "Adiós", "Bomba de tiempo" o "Caravana", mientras el músico cambiaba de guitarra, su instrumento protagónico en este álbum.
"¡Sos un monstruo!" y "¡Grande, maestro!", decían festejando los argentinos, mientras sacudían banderas celestes y blancas. En la hora y media de show no faltaron algunos clásicos de Soda Stereo como "Té para tres", "Ecos" y "Toma la ruta", que mechó con un par de sus éxitos como solista, como "Paseo inmoral", "Cosas imposibles" y "Puente", la elegida para cerrar su presentación.
Al cierre de esta edición, acompañado por Richard Coleman (guitarra), Fernando Samalea (batería), Fernando Nalé (bajo) y Leandro Fresco (teclados), Cerati cantaba anoche en Washington, para luego continuar la gira en Atlanta, Miami, Los Angeles y Chicago. Tras esta etapa en los Estados Unidos, volverá a Buenos Aires para un par de conciertos y luego, a arrancar nuevamente para Chile, Colombia, España y Gran Bretaña.
"Yo lo sigo desde que tenía seis años y me fascina que haya regresado a sus raíces rockeras; es muy refrescante", señaló la costarricense Lita Tresierras, de 28 años, que, en bikini, se había pasado todo el recital en la primera fila.
"Estuvo bárbaro. La gente estaba muy predispuesta, como diciéndome: «Dame, dame, dame», y eso me contagió de felicidad", comentó Cerati, contento de tocar después de tres años en Nueva York. "Después de Buenos Aires, ésta es la ciudad que más me gusta", confesó a la salida del concierto. "Lo primero que hago, siempre que vengo, es ir para el lado del Village y del SoHo, pero después tengo otros lugares que me están gustando mucho, como Williamsburg, en Brooklyn, donde de alguna manera se respira un aire a lo que fue alguna vez el East Village", cuando se le preguntó por sus sitios favoritos en la Gran Manzana.
-Dijiste que escribís en primera persona, pero no siempre sos vos el de la canción ¿Cuál dirías, entonces, que es el tema más personal de "Ahí vamos"?
-"Adiós". Y sí... Las canciones son espacios de imaginación. Yo utilizo mis experiencias para componer, pero no necesariamente son cosas que me estén pasando en ese momento. Además, hay muchas canciones mías que son como premonitorias; hablan de cosas que no me habían pasado nunca, pero que me pasaron después; es muy loco.

