Copla, jazz y Martirio
Primavera en Nueva York , su nuevo CD
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Este disco es un peligro. Si no se detiene esta lluvia inmediatamente, puede enquistar la melancolía en los corazones, el romanticismo en la piel, la ternura en el alma. Y lo peor es que, si vuelve a salir el sol, el efecto será exactamente el mismo. Se llama Primavera en Nueva York y su responsable es Martirio, esa cantante española de aspecto almodovariano, de voz que condensa la Andalucía arrabalera y de proyectos musicales en los que la copla se derrite en el jazz, y viceversa, en una combinación irresistible.
En medio de un bienvenido plan de reediciones de sus discos, el nuevo álbum propone una apasionada revisión de boleros no tan conocidos, en su mayoría de autores cubanos, con un enfoque jazzeado gracias a la inspirada colaboración de músicos consagrados en los Estados Unidos como el pianista Kenny Drew Jr., el contrabajista George Mraz y los saxofonistas Paquito D Rivera y Houston Person, entre otros.
Probablemente, Primavera en Nueva York sea una inmejorable continuación, con acento en el clima sentimental, de Coplas de madrugá , aquel notable disco de 1997 en el que, asociada al pianista Chano Domínguez, se ganó el apodo de "la Billie Holiday andaluza", como la llamaron algunos críticos en todo el mundo.
Basta escuchar la desgarrada interpretación de "Si te contara", un dueto de Martirio y el contrabajo de Mraz (con una versión en video filmada por Fernando Trueba que circula por Internet) para sentir que nuestras glándulas lagrimales están más vivas que nunca.
Es el punto más elevado del álbum, pero no es una excepción. Hay fuerza dramática en "Qué me importa", a la que sacude el clarinete de Paquito D Rivera, y perfume de nostalgia en "Son cosas que pasan", con el endiablado saxo de Person. Y, por si quedaran dudas, la voz de Martirio contagia desengaño cuando, a solas con el piano de Drew, le dice a su amante en fuga: "No reclames noches porque no son tuyas/son de aquel pasado y de este corazón". Quizá para compensar tanta melancolía, "Mi ayer" termina en una suerte de jam session que no desentonaría en un sótano de Nueva York (ciudad en la que se grabó este CD y a la que Martirio visitaba por primera vez).
"El bolero tiene para mí una cualidad de gran valor. Es como un espejo que refleja, a veces con precisión de dardo, tus más íntimos sentimientos, y que acompaña, consuela o calienta el corazón." Lo dice Martirio, con autoridad, en el booklet de este disco, que, como se dijo al principio, puede ser un verdadero peligro, de esos a los que vale la pena afrontar para terminar reconfortado, fortalecido y, sobre todo, emocionado.
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