
Córdoba tuvo su noche de rock
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CORDOBA.- Por primera vez, Luis Alberto Spinetta, Pappo Napolitano, León Gieco y Charly García coincidieron en un mismo show, aunque no compartieron el escenario. El encuentro se realizó en el estadio mundialista de esta ciudad, frente a unas 20 mil personas, organizado como parte de los festejos por el centenario del diario La Voz del Interior y todo el dinero recaudado (103.200 pesos) se destinó al hospital de niños de la ciudad.
Los artistas convirtieron el show en una sucesión de canciones nuevas alternadas con aquellos himnos que forman parte de la leyenda del rock. "Me gusta ese tajo", "Sólo le pido a Dios", "Yendo de la cama al living" y "Hombre suburbano", entre otros, enardecieron a la multitud.
Fueron más de seis horas de recital que hizo vibrar a un público heterogéneo, integrado por padres con hijos en los hombros, adolescentes, señoras y empresarios en zapatillas.
Todos soportaron estoicamente el viento y el frío, que fue creciendo a medida en que avanzaba la madrugada. Para muchos era la única, y tal vez la última, oportunidad de ver a algunos de sus ídolos juntos, en una misma noche. De hecho, las entradas se agotaron dos días antes y hubo unos 300 periodistas acreditados.
Demorado, el show comenzó a las 20.50 y terminó cerca de las 3.30. Excepto Charly, que cerró el show y cantó más tiempo que los demás, todos tocaron una hora y quince minutos.
Spinetta, que presentaba en Córdoba las canciones de su nuevo disco "Para los árboles", sacó a relucir temas de Los socios del desierto y otros viejísimos como "Ana no duerme" y "Despiértate nena". Todos interpretados por una banda de calidad "superior a lo normal" -según sus propias palabras-, integrada por Javier Malosetti (bajo), Claudio Cardone (teclados), Daniel Wirtz (batería), Rafael Arcaute (programación), Nico Cota (percusión digital) y Baltasar Comotto (guitarra).
Spinetta agradeció varias veces al público la colaboración con el hospital. "Les aviso que estoy muy contento porque hoy los músicos que vamos a tocar lo hacemos por una finalidad que es lo más", dijo.
Pappo hizo otro tanto. "Estamos acá por los chicos", dijo, y tocó temas de The Windows Maker, Riff y clásicos de Pappo´s Blues, como "Fiesta cervezal" o "Susy Cadillac". Esos temas, más algunos de su nuevo disco "Buscando un amor", encendieron los pogos más largos de la noche.
Palmas y encendedores
Con Gieco, el auditorio se convirtió en un mar de palmas y encendedores en alto. "Desde el rock somos sobrevivientes de muchos gobiernos", dijo León, que entre canción y canción reiteró sus consignas en defensa de los derechos humanos y reivindicó la actuación de La Voz del Interior en esa materia. Además de los clásicos, hizo temas de "Bandidos rurales" y, para el cierre, invitó a su amigo Raly Barrionuevo. "Vamos a hacer un poco de folklore, así dejamos el rock para Charly", dijo en la despedida.
A su turno, Charly propuso "canciones para combatir el frío". Y arrancó con "Cerca de la revolución", "Rezo por voz", "Promesas sobre el bidé", "Demoliendo hoteles", "Popotitos", "No voy en tren, voy en avión", "Me tiré por vos" o "Rock and roll yo". A esa altura, una de las dos pantallas gigantes instaladas a ambos lados del escenario había desaparecido a causa del fuerte viento. García no llegó en helicóptero como estaba previsto, pero su aparición igual tuvo algo de espectacular porque irrumpió en el escenario cuando una lluvia de fuegos artificiales iluminaba el cielo del Chateau. La idea era que Charly llegara al estadio en un helicóptero y, mientras su banda tocaba en el escenario, él apareciera con su guitarra inalámbrica. Según contaron los productores, todo estaba listo, pero por cuestiones de seguridad, las autoridades de la provincia no autorizaron el aterrizaje y Charly llegó en la limusina blanca que lo había ido a buscar al aeropuerto.




