De los hits a lo experimental: diez discos de Paul McCartney para disfrutar

Paul McCartney en el Campo de Polo en su última visita a nuestro país
Paul McCartney en el Campo de Polo en su última visita a nuestro país Fuente: Archivo - Crédito: Ricardo Pristupluk
Joaquín Vismara
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17 de junio de 2020  • 21:38

Haber sido parte de una de las bandas más importantes de la historia de la música es una marca indeleble, y Paul McCartney lo sabe. A lo largo de cinco décadas, el bajista y cantante debió soportar que cada uno de los proyectos en los que estuviese involucrado (solo, con su esposa Linda, acompañado por Wings o de la mano de DJs o productores vanguardistas) fuese medido con la vara de The Beatles. En esas cinco décadas, sir Paul mantuvo una carrera zigzagueante que conoció sus picos, pero también sus mesetas. Y tanto en los buenos como en los malos momentos, McCartney tuvo que lidiar (a veces de manera solapada, otras con énfasis) con la comparación con los cuatro de Liverpool.

Para celebrar sus 78 años, este listado de diez discos se divide en tres ejes: por un lado, cinco álbumes indispensables de su catálogo; por el otro, tres ejemplos de sus experiencias más rupturistas en el estudio y, en el medio de eso, dos recopilatorios para quienes necesiten una puerta de entrada a su mundo.

Los indispensables

RAM (1971)

Después de haberse probado por su cuenta con su debut (casi) homónimo, McCartney terminó de tomar distancia con los Beatles con su segundo disco. No solo firmó RAM junto a su esposa Linda, sino que además el álbum terminó por tomar distancia radical de la sutileza de los Fab Four. Grabado en los Estados Unidos con un puñado de sesionistas contratados al estudio sin saber para quién iban a trabajar, el resultado final desconcertó a los fans y la prensa por su espíritu lúdico, aunque canciones como "Too Many People", "Uncle Albert", "Dear Boy y "Back Seat of My Car" serían reconocidas como pilares de su obra solista con el pasar de los años.

Band on the Run (1973)

La deserción de varios de sus músicos, estudios mal equipados, experiencias cercanas con la muerte. McCartney y Wings no tenían ni una sola a su favor cuando viajaron a Lagos, Nigeria, para grabar su tercer disco, y sin embargo esas mismas adversidades fueron las que ayudaron a dar forma al que suele ser visto como el mejor trabajo de sir Paul por fuera de los Beatles. Muchas de las canciones del álbum -y su propio título- hacen referencia a unas ansias de libertad que en definitiva no eran más que las del propio Macca de deshacerse del grillete de su pasado. Al menos cinco de sus nueve canciones ("Jet", "Nineteen Hundred and Eighty-Five", "Let Me Roll It", "Bluebird" y la canción que da nombre al álbum), tienen su lugar merecido en lo más destacado de su repertorio.

Venus and Mars (1975)

A mediados de los años 70, McCartney sintió la necesidad de demostrar no solo que Wings era una banda con peso propio (y no solo su grupo de apoyo), sino también, una que podía medirse bastante bien en el terreno del rock de estadios. Como resultado de esa misión, Venus and Mars es un álbum lleno de chispazos distorsionados ("Rock Show"; "Letting Go"), y también el lugar en el que ceder el protagonismo a los guitarristas Denny laine y Jimmy McCulloch, en "Spirits of Ancient Egypt" y "Medicine Jar", respectivamente. La fórmula equilibrada no duró más allá de este intento, pero mientras funcionó fue un éxito absoluto.

Flaming Pie (1997)

Después de patinar artísticamente en los 80 y recuperar los charts (y sobre todo) los escenarios alrededor del mundo, McCartney decidió revolver en su propio archivo para dar forma a un álbum plagado de belleza de entrecasa. Producido por George Martin y Jeff Lynne, el álbum apela a momentos de intimismo acústico ("Great Day", "Calico Skies", "Somedays", "Little Wilow") y también permite algunos lapsus rockeros con Ringo Starr tras los parches de la batería. En el medio de todo eso, dos de sus mejores canciones en décadas ("Beautiful Night" y "Souvenir") y la sensación de haber vuelto sobre un sendero del que parecía cada vez más distanciado.

Chaos and Creation in the Backyard (2005)

A sus 63 años, cuando ya podría haber elegido trabajar sobre terreno seguro, sir Paul se puso bajo las órdenes de Nigel Godrich, conocido por su trabajo junto a Radiohead, Beck y Travis. El productor se animó a hacer lo que ningún otro de sus colegas había hecho en décadas: decirle a McCartney que las canciones que le había llevado no eran lo suficientemente buenas y que debía llevarle unas mejores ("Nigel se negó a dejarme cantar los temas que no le gustaban, algo muy descarado de su parte", recordaría el exBeatle luego). Con un repertorio nuevo y con él como único músico, se entregó a la grabación de un repertorio plagado de melancolía e introspección al que Godrich le sumó manipulación sonora y calor analógico.

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El costado raro de su discografía

Thrillington (1977)

En el más absoluto secreto y luego de la disolución de la segunda formación de Wings, Paul y Linda McCartney regrabaron las canciones de RAM (1971) en plan jazz instrumental cercano al easy listening, con la ayuda del orquestador Richard Hewson. Mucho antes de Gorillaz, Macca inventó un personaje llamado Percy "Thrills" Thrillington, al que le adjudicó el álbum, y la maniobra no salió tan bien como pensaba, ya que al no tener su nombre en tapa,el disco pasó sin pena ni gloria por las disquerías. Recién en 1989 aclaró el misterio, y el disco pasó de ser un producto de saldo a costoso objeto de colección en pocas horas. Hace algunos años, el disco fue relanzado y forma parte del canon oficial de su obra.

Twin Freaks (2005)

En 2004, McCartney contactó al DJ The Freelance Hellraiser para que armase una serie de mash ups de sus canciones para musicalizar la previa de sus conciertos. El proyecto fue tan celebrado que al año siguiente ambos se encerraron en el estudio para jugar con el repertorio solista del beatle lejos del purismo. En un principio, Twin Freaks se limitó a una tirada especial en vinilo, pero la demanda obligó a convertirlo en otra pieza más de su carrera. Y aunque el trabajo entre ambos no continuó en el tiempo, McCartney mantuvo esta dinámica en sus giras posteriores, en el último tiempo en manos del norteamericano Chris Holmes.

Electric Arguments (2008)

Ser un exBeatle es argumento suficiente para querer desaparecer completamente, al menos por un rato. Algo de eso es lo que tenía en mente McCartney cuando se juntó con el productor Youth para crear The Fireman, un proyecto de música ambient mayormente instrumental. El dúo creó dos álbumes en el más secreto anonimato en 1993 y 1998, pero una década más tarde decidió dar la cara con su tercer trabajo, más cercano al canon oficial de la carrera del ex beatle que a un experimento electrónico rupturista, hasta el punto de que dos de sus canciones sonaron en sus shows en River en 2010. Quienes tengan ganas de indagar en el McCartney más rupturista pueden escuchar Liverpool Sound Collage, un montaje sonoro hecho con Youth y los galeses Super Furry Animals pensado para una muestra del artista plástico Peter Blake.

Paul McCartney, en su estudio
Paul McCartney, en su estudio

Para completar la discografía

Pure McCartney (2016)

Aunque Paul McCartney cuenta con cuatro compilatorios de su carrera post Beatles, ninguno es lo suficientemente abarcativo. Aun con ausencias inexplicables de algunos discos (Flowers in the Dirt y Driving Rain fueron omitidos en su totalidad), este álbum doble (o cuádruple, según la edición) traza un recorrido lo suficientemente amplio como para tener un balance adecuado entre hits ("Live and Let Die", "Maybe I'm Amazed", "Band on the Run" y la lista sigue) y los llamados "deep cuts", esas canciones que, por más que no estén en la superficie merecen su lugar en una retrospectiva y que hacen la diferencia entre un "lo mejor de" y un mero "grandes éxitos".

Good Evening New York City (2009)

En 1965, los Beatles alcanzaron el cénit de sus presentaciones en vivo en el Shea Stadium, la casa de los Mets de Nueva York. El estadio fue demolido en 2008, y en su lugar se construyó el imponente Citi Field, en el que sir Paul y su banda aterrizaron en 2009. Aunque el repertorio tiene pocas sorpresas ("I Saw Her Standing There" junto a Billy Joel, por caso), este pack de dos discos y DVD es una excelente manera de comprobar o recordar según el caso lo afilados que suenan Macca y su banda cada vez que se suben a un escenario. Quienes tengan ganas de ver un repertorio con más figuritas difíciles, pueden procurarse el DVD The Space Within US, con canciones pocas veces interpretadas, tanto de los Fab Four ("I'll Get You","Please Please Me", "For No One") como de su repertorio solista ("Too Many People", "Jenny Wren").

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