La muerte de João Gilberto: de la devoción de sus pares a las disputas familiares

João, Voz e Violão: en agosto de 2008, durante un concierto en San Pablo
João, Voz e Violão: en agosto de 2008, durante un concierto en San Pablo Fuente: AFP
La muerte de João Gilberto provocó sentidas despedidas de la comunidad artística y reavivó las diferencias entre sus hijos y las exesposas del padre de la bossa
Alberto Armendáriz
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8 de julio de 2019  

RÍO DE JANEIRO. -Mientras Brasil y el mundo ya sentían saudade ayer por la muerte de João Gilberto, ocurrida el sábado en Río de Janeiro, a los 88 años, por causas naturales, sus familiares, enfrascados en agrias disputas financieras, anunciaron que el cuerpo del creador de la bossa nova será velado hoy en el Teatro Municipal de la Cidade Maravilhosa. "Los buitres ya descendieron sobre el departamento de mi padre. No habrá shows ni cajón abierto y pido a esos idiotas que me han estado atacando, a Maria y a mi familia, que muestren un poco de respeto", escribió el sábado en Facebook el hijo mayor del compositor, João Marcelo Gilberto, de 59 años y fruto del matrimonio del artista con su primera esposa, la cantante Astrud Gilberto, quien, como él, vive en Estados Unidos.

En su mensaje, João Marcelo reconoció el respaldo que en los últimos años dio a su padre su más reciente pareja, la mozambiqueña Maria do Céu Harris, de 55 años. "Quisiera agradecer a Maria do Céu por estar a su lado al final. Ella fue su verdadera amiga y compañera", señaló sobre la mujer con la que Gilberto vivía recluso en un departamento de la calle Carlos Góis, en el barrio carioca de Leblon.

En su posteo no hubo menciones directas a sus dos medias hermanas, la cantante Bebel Gilberto, de 53, hija del músico y de su segunda esposa, la fallecida cantante Heloisa Maria "Miúcha" Buarque de Hollanda, y la aún adolescente Luisa Carolina, de 15, hija del compositor y su tercera mujer, la productora Claudia Faissol.

En la última década, la familia ha sido eje de diversas peleas; primero, entre sus dos hijos mayores y Faissol, a quien acusaron de engañar a su padre y dejarlo al borde de la bancarrota; luego, entre los hijos y Harris, porque esta se negaba a dejarlos entrar a la vivienda de su padre; y, finalmente, entre los propios hijos, luego de que Bebel consiguió el año pasado que la Justicia brasileña le otorgara la tutela judicial de Gilberto al asegurar que su padre ya no estaba en condiciones mentales para tomar decisiones por sí solo y se vio obligada a mudarlo temporalmente del departamento por la gran deuda acumulada en el alquiler.

"Gracias por la última mirada, por la última risa, por ser honesto, por ser un hombre de familia, por haber sido el mejor padre que alguien podría desear. Mi amor, que los ángeles y mamá te reciban. Descansa en paz. Te amo", escribió Bebel en su cuenta de Facebook y compartió una foto de ambos con pantalones de pijama iguales.

Hasta el cierre de esta edición, los familiares no habían decidido si el cuerpo de Gilberto sería enterrado o cremado, apuntó el abogado de João Marcelo, Gustavo Miranda. El velatorio será de 9 a 14 en el Teatro Municipal de Río, en el centro de la ciudad.

"João Marcelo no podrá venir porque está en proceso de renovación de su permiso de residencia en Estados Unidos (está radicado en Nueva Jersey), que está vencido, y no puede salir de Estados Unidos", reveló Miranda, quien dio detalles de cómo fueron las últimas horas de uno de los mayores íconos de la música brasileña.

"Estaba muy frágil, pero no tenía ninguna enfermedad propiamente dicha. Su salud estaba controlada. Murió en presencia de su compañera, Maria do Céu, que le agarraba las manos", relató, y agregó que en la vivienda estaban también en ese momento su cuidadora, Ana, y otro amigo de la familia.

El abogado contó que en sus últimas semanas Gilberto continuó tocando la guitarra y cantando en voz baja, como solía hacer. Y que el martes pasado Maria do Céu y él lo habían convencido para salir a cenar. Fueron al restaurante Marius, en el barrio de Leme, donde Gilberto pidió frutos de mar, una de sus comidas favoritas. A la vuelta, conversó animadamente con el conductor que los llevó de regreso a su hogar y recordó conciertos suyos en el Carnegie Hall de Nueva York.

Desde que se supo del fallecimiento de Gilberto, los canales de televisión brasileña emitieron programas en su homenaje con recuerdos de personas que compartieron la vida con él. La prensa brindó una extensa cobertura a la noticia. El diario carioca O Globo lo definió como "un mito de la música brasileña"; para Folha de São Paulo, "dividió la cultura brasileña en un antes y un después"; y, para O Estado de São Paulo, "fue el fundador de un pensamiento musical moderno en el país".

Todos los grandes músicos brasileños lamentaron su muerte y lo recordaron con cariño y elogios a su obra. "Fue el mayor artista de todos. Apareció en mi vida y dio sentido a la percepción de las artes", resaltó Caetano Veloso.

En sus redes sociales, Gilberto Gil publicó un video en su memoria: "Para João, la música, la poesía y el amor. Cada cien años aparece uno, y cada 25, un aprendiz. Ese uno es, básicamente, João. Y la pléyade de discípulos que él formó y reunió alrededor suyo a lo largo de este medio siglo de vigencia de un género extraordinario que es João Gilberto". En Brasilia, Gal Costa paró un show que daba para rendirle homenaje. "João cambió para siempre la música del mundo. Le enseñó delicadeza a Brasil, trajo la modernidad", señaló. "Todo y total respeto y reverencia a esa entidad de la música brasileña", escribió por su parte Maria Bethânia en sus redes sociales, donde publicó una foto suya al lado de Gilberto.

Para Roberto Menescal, el autor de "Chega de saudade", definió una nueva manera de hacer música brasileña. "En una época en que todo era cantado con fuerza, con su modo de cantar para dentro, João abrió posibilidades para muchos que solo serían compositores. Chico Buarque y Caetano Veloso solo pudieron ser cantantes gracias a él", explicó. Para Rita Lee, en tanto, Gilberto le enseñó que "era una rockera con voz de bossa nova". "Jamás me voy a olvidar de cuán generoso fue conmigo", indicó la artista.

"Un genio que revolucionó para siempre la música popular brasileña. Él nos enseñó a todos a cantar de la forma más bella del mundo. ¡Vaya en paz, maestro!", lo despidió Daniela Mercury, mientras que Toquinho señaló: "Todos tenemos que agradecer profundamente la existencia de ese hombre que tanto nos dejó".

Pese a la avalancha de cálidos recuerdos y reconocimientos, que incluyeron a políticos de todos los principales partidos de Brasil, el presidente Jair Bolsonaro se refirió a Gilberto de manera muy fría y apenas cuando fue consultado al respecto por la prensa. "Era una persona conocida. Nuestros sentimientos para la familia, ¿OK?", se limitó a decir el polémico mandatario.

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