
De paseo por una Alaska musical y desconocida
Confieso: lo único que sabía de Alaska, con referencia a nuestro tema de los jueves, es lo que recordaba haber leído de ciertas prácticas e instrumentos musicales de los esquimales, aleutianos e indios que habitan el territorio. Más allá de esos relatos de etnomusicólogos, el silencio. Mejor dicho, la ignorancia, en mi caso, claro. Y ahora, de pronto, nos llega Sarah Palin, lindísima mujer de 42 años, femenina en toda la extensión del término, con peinado antiguo, como le señalan sus oponentes, aunque eso sea lo de menos (con media hora de peluquería se arregla el problema). Una mujer que acepta el desafío de cambiar la gobernación de Alaska por la vicepresidencia de los Estados Unidos no es cosa de todos los días.
Lo cierto es que en el minuto mismo de saber de ella y de ver a Alaska en la primera plana del mundo, se me ocurrió pensar: ¿y qué pasa allá con la música? ¿Tocará Sarah algún instrumento, aunque carezca de la refinada sensibilidad de la pianista Condoleezza Rice, de su mismo partido? O bien, ¿tiene ocasión a menudo de escuchar música en vivo en las ciudades de su Estado, del cual no parece haberse alejado demasiado?
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La respuesta me llegó de inmediato, pues con sólo abrir tres sitios pude navegar entre aquellos hielos desde mi escritorio, con lo cual se me abrió un panorama fantástico, más allá de lo que nos provee cualquier diccionario, como ser sus grandes reservas petrolíferas, la altiva presencia del McKinley, con 6.194 m; el descubrimiento de Alaska por Bering en 1741; la colonización rusa y posterior compra en 1867, en poco más de 7 millones de dólares, por el gobierno estadounidense, que en 1959 lo elevó a categoría de estado de la Unión.
Pero ahora me entero, por ejemplo, de que pasado mañana podríamos pasar una tarde preciosa navegando en catamarán, por un costo de 50 dólares, donde ofrecen un concierto algunos músicos de la Juneau Symphony, es decir la orquesta sinfónica de Juneau, la capital de Alaska, donde reside su actual gobernadora, Sarah Palin. También me informo, con no poca envidia, de que esta orquesta es generosamente sostenida por entidades bancarias, turísticas y, entre otras, por la University of Alaska Southeast. Con el añadido de que la temporada musical 2008/2009 de Juneau es de una atractiva diversidad temática.
Si además quieren llegarse, un poco más al Sur, hasta Sitka, otra ciudad importante de Alaska, se encontrarán con el Sitka Summer Music Festival del año próximo, pues se realiza durante tres semanas de junio. Fundado en 1972 por el violinista Paul Rosenthal y la colaboración de Heifetz y Piatigorsky, recibe hoy a profesionales que arriban por el placer de hacer música, para enseñar, ofrecer conciertos y conocer la región. Desde 1980 se realizan asimismo los festivales Otoño e Invierno clásicos, en el auditorio de la Alaska Pacific University.
Y todavía está la vida musical de Anchorage, situada bastante más al Norte, donde se convoca a los jóvenes talentos del Estado, con pasajes de ida gratuitos, para integrar la orquesta sinfónica y la banda de la ciudad, organismos que también viajan hasta remotas comunidades de la región. Con sus ganancias, cada uno puede pagar el pasaje de retorno. Claro que allí está, primera entre todas, la Alaska Airlines, que apoya la casi totalidad de las actividades musicales del Estado capitaneado por Sarah. Hasta el jueves, con otras músicas.




