
De The Hacienda a Puerto Madero
Happy Mondays debutará hoy en el país
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Hace exactamente treinta años, el club The Hacienda abría sus puertas en Manchester con un ambicioso objetivo: rescatar del aburrimiento a la sociedad de principios de los años 80, a través de la creación de situaciones que sacudan a los jóvenes combinando todo tipo de artes, incluida la arquitectura. Años después, allí mismo se gestaría la movida conocida como Madchester, que unió a dancers y rockers hasta el punto de convertirlos en uno solo y poder así aniquilar el aburrimiento.
De las varias bandas que surgieron en aquella alocada escena bailable y volada que influenció a toda una generación de músicos, The Stone Roses y Happy Mondays rápidamente se erigieron como referentes y de allí que el anuncio de la esperada reunión de los primeros tras quince años separados haya sido considerado en Gran Bretaña "el regreso del año". Mucho más incluso cuando se supo que sus colegas de Happy Mondays -también con la formación original- serían de la partida y actuarían como banda telonera en este resurgimiento mad , que finalmente se concretará el 8 de junio próximo.
Así las cosas, mientras esperamos que los Roses (Ian Brown, John Squire, Gary "Mani" Mounfield y Alan "Reni" Wren) extiendan su gira hasta América del Sur, esta noche, los rearmados Happy Mondays actuarán por primera vez en la Argentina, como cierre del Movistar Free Music (antes subirán al escenario ubicado en el anfiteatro de Puerto Madero los grupos Wild Beasts y We Have Band).
Así las cosas, el cantante y líder del grupo, Shaun Ryder, reclutó a su hermano Paul (que no toca profesionalmente desde hace una década), convenció a la cantante Rowetta que vuelva a subirse al colectivo tras su incursión televisiva en X Factor y las colaboraciones vocales con viejos amigos como Peter Hook (el ex Joy Division y New Order que fundó junto con Tony Wilson el club The Hacienda) y, por supuesto, volvió a llamar a su amigo Bez para que deje su vida mediática tras haber ganado la edición británica de Gran Hermano en 2005 y se suba al escenario para hacer lo que mejor sabe: bailar desenfrenadamente como un lunático en un par de canciones. La formación la completan el guitarrista Mark Day, el tecladista Paul Davis y el baterista Gary Whelan.
¿Qué se puede esperar de la reunión de estos (ex) adictos a todo, treinta años después de sus primeros y alocados pasos? Por un lado, un nuevo capítulo de la nostalgia rockera que parece no tener fin y que, por momentos, puede causar ternura y, por otros, rozar lo ridículo -días atrás, en la crítica del show que el grupo dio en el Brixton Academy de Londres, el diario The Guardian describió ese sentimiento como "more Dadchester than Madchester" (que traducido podría ser algo así como "más papis de Manchester que locos de Manchester").
Por el otro, allí sonará el puñado de canciones bailables que todos sus seguidores esperan, tanto aquellos que en su momento deliraron con el vinilo de Thrills, Pills, and Bellyaches , álbum consagratorio del grupo producido por un joven Paul Oakenfold, en 1990, como los que redescubrieron a la banda en 2002, gracias a la película 24 Hour Party People .
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