
Después del duelo, la canción
En su nuevo disco, Bruce Springsteen rinde su homenaje a los héroes anónimos que dejó el ataque terrorista a Nueva York
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Unos días después del 11 de septiembre, Bruce Springsteen salía de una playa de estacionamiento en Sea Bright, en Jersey, cuando un fan pasó al lado, bajó la ventanilla de su auto, le gritó "¡te necesitamos!" y siguió andando. Son ésos los momentos, dijo Springsteen, que le dan sentido a una carrera. "Es parte de mi trabajo -dijo-. Es un honor encontrar ese lugar en la vida de la gente."
"The rising" (Columbia), el primer disco con nuevas canciones de Springsteen con la E Street Band desde 1987, tiene fecha de lanzamiento para el 30 del actual. Es una continuación de la reunión con la E Street Band, que había sido retomada con unas pocas canciones en 1995. Pero no podría decirse que es una mirada atrás. Al cambiar productores por primera vez desde 1975, Springsteen ha reformulado el sonido de su música. Para él, a los 52 años, este disco representa un redescubrimiento de su voz rockera luego de temer haberla perdido.
La mayoría de las estrellas pop parecieron irrelevantes inmediatamente después del 11 de septiembre. Springsteen, que ha pasado la mayor parte de su carrera cantando sobre los sueños y decepciones americanos, no. Con la iconografía roja, blanca y azul de "Born in the U.S.A." (que es cualquier cosa excepto un himno nativo) y en las letras y sonidos de sus canciones había hecho de sí mismo el buen muchacho americano del rock, fiel pero nunca complaciente con su país. Se había convertido en el símbolo del orgullo del obrero, la simpatía por los desvalidos y del rock con conciencia.
Hace un cuarto de siglo decidió que su trabajo no sería encarnar alguna fantasía de estrella de rock, sino reconocer la dignidad del trabajador común. "Sentí que veía la nobleza de la gente -dice, en su granja, en una de las escasas entrevistas que concede-. No del tipo que lees en los libros de historia, sino la que tiene que ver con aquellos que todos los días van a trabajar, vuelven a su casa y se sientan a la mesa a cenar. Los pequeños caminos de la gente que hace eso, todos los días, todo el tiempo. Sobre ellos quiero escribir. Es lo que creo importante. Lo que me conmueve. Lo que me hace querer cantar mi canción."
"Luego del 11, una de las cosas por las que la gente estaba shockeada era por el simple hecho de estar viva. Vivimos en un momento muy particular de la cultura, hay un teatro de la humillación en la TV y en la radio, una reflexión sobre el autoaborrecimiento. Nadie podía imaginar estos sacrificios."
Los oficinistas, los bomberos, la policía y los pasajeros de avión que murieron el 11 de septiembre son el material de las canciones de Springsteen: personas que se convirtieron en héroes simplemente por hacer sus trabajos. El canta sobre ellos, y sobre los sobrevivientes, en "The rising", una canción sobre el deber, el amor, el duelo y la resurrección.
"The rising" provee consuelo sin caer en la depresión y la furia amarga. De alguna forma, el álbum reúne los temas que han ocupado a Springsteen por dos décadas: trabajo y amor. Las quince canciones están llenas de personajes que han perdido a sus compañeros más cercanos. "I want a kiss from your lips/I want an eye for an eye" (Quiero un beso de tus labios/quiero ojo por ojo), canta Springsteen en "Empty sky". El dolor lucha con la perseverancia. En la canción que da título al disco habla sobre la añoranza de alguien por el contacto físico con los que han quedado atrás. Las repercusiones del 11 de septiembre impregnan el álbum, pero no hay patrioterismo, sino historias individuales desde distintos puntos de vista: el narrador de "Paradise" es un "suicide bomber" de nacionalidad inespecífica.
A pesar del tono pesimista, las canciones encuentran la posibilidad del placer y la esperanza, de elevarse por sobre el sufrimiento. La música mantiene la solidez de la E Street Band, apoyada en los rápidos golpes del baterista Max Weinberg, las líneas de bajo de Garry Tallent y el peso de tres guitarras y dos teclados, junto a Clarence Clemons, el saxo que es alma de la banda. Springsteen sigue el estilo que remonta a canciones como "Badlands", con estrofas trabajadas y estribillos optimistas. "Las estrofas son los blues; los estribillos, el gospel", dijo.
"Tenés que luchar a brazo partido con los horrores del mundo -continuó-. Pero todos tenemos una ilusión. Es lo que te permite encarar cada día. Hay que tener sentido crítico, pero también una esperanza en el mundo real de la la amistad, el trabajo, la familia, el sábado a la noche. Ahí es donde siempre encontré la fe, no en un lugar abstracto. Toda mi vida traté de escribir sobre esa idea básica."
Bruce Springsteen vive con su esposa (corista de la E Street Band), Patti Scialfa, y sus tres hijos, en una granja del siglo XIX en Monmouth County. Está rodeada de campos de trigo y soja que serán convertidos al cultivo orgánico. El living tiene una gran chimenea con relojes antiguos en la repisa y muebles cómodos. En camisa, pantalones de corderoy, botas negras y con una medalla de San Cristóbal colgando, Springsteen se tomó una cerveza y habló sobre "The rising". "Me interesa lo que pasa en el mundo. Ese es mi servicio al público. Es la verdadera naturaleza del trabajo, porque estás ocupando un lugar que tiene beneficios y responsabilidades."
Para el 21 de septiembre, cuando músicos y actores participaron en una maratón televisiva a beneficio de la Fundación 11 de Septiembre, Springsteen escribió el tema "Into the fire", sobre alguien que desaparece "escaleras arriba, entre el fuego" y que va de los recuerdos a la bendición: "Que tu fuerza nos dé fuerza, que tu esperanza nos dé esperanza". Pero como aún no estaba bien terminada cantó "My city of ruins", escrita antes del 11, sobre una ciudad devastada y la decisión de volver a levantarla. En una semana, también escribió "You´re missing" y "The fuse". Las cuatro aparecen en "The rising".
"Into the fire" y "You´re missing" fueron lo que él llama "canciones generadoras", porque dispararon otras. "Encontraba una que me llevaba a otra, y a otra. Como minería. Minería de almas. A veces, por un largo tiempo, no das con vetas ricas. Y, de repente, ¡bum!, la encontrás."
Sobre la mesa hay un cuaderno con una etiqueta escrita a mano, que dice "Work book" y un sticker con un águila de Exile Cycles, un taller de motos. En sus páginas manuscritas hay posibles títulos de canciones, borradores de letras, lista de secuencias de temas. Tiene pilas de estos libros, luego de 30 años de hacer discos.
Su reputación como miembro de una banda de bar la logró inventando una personalidad irresistible: el tipo romántico y desalineado de Jersey que ama a las mujeres, los autos y le gusta escapar. Luego de que se convirtió en una figura nacional con "Born to run" en 1975, se inclinó hacia tristes parábolas y canciones sobre otra gente: el marido fugitivo de "Hungry heat", el desafortunado prisionero de "Johnny 99", el trastornado veterano de Vietnam de "Born in the U.S.A." y más recientemente, el enfermo de sida de "Streets of Philadelphia".
En un momento decidió escribir sobre el poco glamoroso mundo de los trabajadores. "Creo que escribo bien sobre esas cosas donde la sangre y la tierra de la vida real se mezclan con las aspiraciones espirituales de la gente y su lucha por mejores vidas."
"Nebraska", su álbum debut de 1982, contaba historias desoladas de una manera áspera. En 1984, llegó a la cima con "Born in the U.S.A.", un álbum con canciones sobre los que habían sido dejados de lado por la economía de Reagan. En "Tunnel of love" sus composiciones se volvieron más introspectivas. Su primer matrimonio, con la actriz Julianne Phillips, se cayó a pedazos y se separó de la E Street Band. Luego de casarse con Patti Scialfa en 1991, un año después del nacimiento de su hijo Evan James, retomó la composición, con una nueva austeridad. Para "The ghost of Tom Joad", en 1995, escribió cuentos de trabajadores e inmigrantes. Salió de gira solo, tocando guitarra acústica. Y se preguntó si volvería al rock.
"Fueron tiempos duros buscando mi voz rockera", recuerda. Se desvaneció por un tiempo. "Hice un disco en 1994 que no edité y una serie de demos, en busca de esa voz. Hubo un momento en que dije: "OK, quizás es algo del pasado"".
Lo que la gente pide
Volver con la E Street Band, primero para grabar tres canciones en 1995 para el "Greatest hits" y luego para una gira mundial que comenzó en 1999, cambió su cabeza. Se dio cuenta de que extrañaba el rock de estadio. "Más allá de la gratificación al ego que significa que miles coreen tu nombre -dice con una sonrisa- tiene que ver con hacia dónde vas. Me pasé mucho tiempo aprendiendo cómo hacer esto bien y es lo que la gente pide. En la gira escribí dos temas, "Land of hope and dreams" y "American sky". Ahí estaba la voz que estaba buscando".
Para "The rising" contó con el productor Brendan O´Brien, que trabajó con Pearl Jam, Korn y Rage Against the Machine y aportó sutiles cambios. Puso las guitarras al frente, en lugar de los teclados, logró que Springsteen cante sin gritar y deslizó un violín country o un coro gospel en algunos arreglos. Hay blues rurales ("Into the fire") y rocks de ruta ("Further on up the road"), loops de baterías y guitarras al estilo U2 ("The fuse"). En "Worlds apart", un soldado en lo que podría ser Afganistán se enamora de una mujer del lugar; la canción combina a la banda con un grupo paquistaní que canta canciones islámicas.
La E Street Band suena como en los viejos tiempos en "Mary´s place", una canción sobre el regreso a la guarida familiar. La letra también sugiere el placer de Springsteen de estar con su vieja banda: "Caras familiares alrededor mío", canta. "Ellos me han protegido cuando todo está al rojo y hay muchas luces sobre uno. Es la sensación del hogar y pienso que es recíproco. Para eso está la banda, sobre todo cuando las cartas están dadas vueltas. Creo que es la misma vieja historia: es bueno tener un trabajo que hacer".





