"Doña Francisquita", en el Avenida
Vuelve la zarzuela al tradicional teatro porteño, con una obra clásica del género
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En un acontecimiento de singular significación, hoy vuelve a la escena porteña, en el teatro Avenida de la mítica Avenida de Mayo, una de las zarzuelas más famosas y jerarquizadas del repertorio español, "Doña Francisquita", de Amadeo Vives, sobre libreto de Federico Romero y Guillermo Shaw.
Figuras importantes del quehacer lírico nacional, como las sopranos Laura Rizzo (Francisquita) y Natasha Tupin, los tenores Gabriel Capurro y Marcos Padilla (Fernando) y Carlos Sampedro y Hugo Jaurena (Cardona), las mezzosopranos Virginia Correa Dupuy y Marcela Pichot (Aurora), el bajo Luis María Bragato (Don Matías) y la mezzo Marta Culleres (Doña Francisca), entre otros del numeroso elenco.
Pero la responsabilidad mayor para dar con el estilo y la atmósfera de la colorida partitura estará en la labor de Susana Frangi, profesional de la preparación, pianista y directora de orquesta brillante que aún no ocupa el lugar que merece en estas lides.
Sobre una escenografía de Atilio de Laforé, un vestuario a cargo de Estela López, sumado al aporte que hace la sastrería del Teatro Colón, facilitando elementos de su archivo, y la puesta escénica de Matías Cambiasso, el espectáculo se ajustará a las mejores tradiciones en la materia.
Protagonista a la española
A propósito de esta oportuna vuelta a un género tan querido en Buenos Aires y en este caso de la mano de Amadeo Vives, compositor barcelonés, nacido en 1871 a los pies de las montañas de Montserrat y teniendo en cuenta la riqueza de la partitura, nada fácil por cierto, LA NACION habló con Laura Rizzo, una de las protagonistas.
-¿Como se siente al abordar el protagónico de una zarzuela con tantas dificultades de orden musical en los momentos de canto concertado y arias y dúos?
-Pues muy bien, muy bien... (la simpática artista argentina se manifiesta alegre y entusiasta), simplemente porque hice mucha zarzuela en España entre 1993 y 1997 y, entonces, la conozco a fondo y ¡en castizo!, ¡como debe ser! y Laura ríe con con naturalidad.
-No se recordaba esa faceta suya Laura, qué buena noticia.
-En aquellos años, tuve una experiencia magnífica en Barcelona cuando tuve la oportunidad de actuar junto a Tomás Alvarez, una de las viejas glorias de la zarzuela en España, padrino de bautismo de Plácido Domingo, que había actuado con los padres de él. Pues bien, Alvarez, de mucha edad, era Don Matías, precisamente en Doña Francisquita y le pude oír hablar de sus recuerdos de la Argentina cuando alguna vez vino a Buenos Aires y de México, con la compañía española donde el joven Plácido acompañaba a los cantante tocando magníficamente el piano.
-Y ya que se recuerdan nombres grandes de la zarzuela, ¿cómo será el canto y la palabra en estilo?
-Tengo la sensación de que todo el conjunto sabe que hay que hablar obligatoriamente en español y no en porteño, además, hay algunos de mis colegas muy salerosos ellos...¡ y allá vamos!, ¡pues hombre!.. -y la picardía de Rizzo causa infinito deleite.
-¿Por qué razón, teniendo el idioma a favor, a los estudiantes de canto se les enseña un repertorio de ópera italiana en primer lugar y casi nada de zarzuela?
-Ahora que me dedico a dar clases de canto, además de tratar de aceptar todo lo que se me ofrece como cantante, he comprendido que a los alumnos hay que elegirles el repertorio adecuado que deben estudiar según su condición para, desde el vamos, darles la base de una escuela, y para eso no importan que las obras sean sencillas y de la ópera, al contrario, es mucho mejor.
Por otra parte -agrega con agudeza Laura Rizzo- el género de la zarzuela no está tan bien escrito como el de la ópera, las dificultades son mayores, por la gran cantidad de partes habladas con diálogos ágiles, asunto que reclama dos posiciones distintas de la emisión y eso puede provocar fatiga.
Asimismo, hay que pensar en que la ópera es como una droga para el cantante que se inicia, de donde es difícil salir de ahí, que la zarzuela es para resolver y abordar más adelante, cuando ya se atesoran recursos técnicos sólidos y suficientes.
Por fin, no olvidemos una realidad. Es un género que tiene algunas partituras ricas en su aspecto musical como Francisquita, pero en la mayoría abundan las situaciones de gran comicidad. Es que se apunta más bien a un espectáculo para que la gente la pase bien, y sin el espíritu crítico que reina con la ópera. En una palabra, todo es más light... oh, qué horror, una palabra extranjera..., más liviano.
-Y muy oportuno para el momento actual que estamos viviendo ¿no te parece?
-Claro que sí, angustiados por lo que pasa y para más jaleo, con una TV que es un bombardeo de la realidad. Por eso, esperamos que esta temporada sirva para que la gente se divierta y se evada, aunque más no sea por un rato.
Las funciones tendrán lugar los jueves, viernes y sábados, a las 20.30, y los domingos, a las 17.30.





