
Donna Summer, en el túnel del tiempo
Revival en Punta del Este
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PUNTA DEL ESTE.- "Cuando cantó «My Man Midley», lo único que había que hacer era cerrar los ojos. Te aseguro que fue como estar en 1978." Esa es la descripción que hizo un veterano fan estadounidense de Donna Summer luego de ver un recital bastante reciente que la cantante ofreció en un casino cercano a Temecula, California.
La descripción podría ser similar a la que se puede hacer sobre el revival de canciones que esta celebridad de la música disco ofreció anteanoche, en el hotel casino Conrad de esta ciudad.
Las escenas que transcurren al mismo tiempo que el revival tienen más que ver con la actualidad. Por aquí las noticias hablan tanto de violencia doméstica como de la paliza futbolística de Danubio -ganador en la tabla anual cuatro fechas antes del final del último campeonato- por ser el que más puntos sumó entre los torneos apertura y clausura. Se habla de una crisis institucional y deportiva en Peñarol, o de la gira que realizó el presidente electo Tabaré Vázquez por los 18 departamentos del Uruguay. Y en un matutino se hace referencia a la previsión tomada por las fuerzas de seguridad por si acaso los secuestros exprés se instalan como modalidad en la próxima temporada. Para esto habrá un cuerpo policial especializado que fue adiestrado por policías de la Argentina (sí, leyó bien, no es un chiste).
Aunque todavía falta para el inicio de la temporada veraniega, en la actualidad del Este también aparece otro desembarco argentino: el de las caras famosas que se vieron junto a personalidades uruguayas que son reconocidas en la Argentina. Fueron los invitados especiales al show de la Summer Graciela Borges, Moría Casán, Carlos Perciavalle, Pamela David, Roberto Giordano, Fabián Gianola, Romina Gaetani, Marcela Tinayre, Teresa Calandra, y siguen las firmas.
Horas antes del recital, los empleados del hotel preparaban el cóctel de recepción. La tarde se ponía a tono con el show. De fondo, se escuchaba "Last Train to London", que no fue popularizado por Summer pero resultó un éxito en la época cuando la cantante puso varios de sus temas en el top ten de los rankings. De esos, aquí se escucharon unos cuantos.
"Creo que cuando la gente escucha estas canciones se siente feliz. Bueno, al menos eso espero", contaba Donna Summer a LA NACION un rato antes del show.
Tampoco faltará la sensación de nostalgia, de volver a esa juventud de hace algunas décadas y a la disco music, tan diferente de la electrónica y de los DJ de la era actual. "Pero creo que fue la antecesora de la música electrónica de hoy. Ya en aquel momento se utilizó tecnología para que todo sonara mejor. Sólo ha evolucionado. Cuando aparecí era muy diferente mi música de lo que había. Causaba cierta euforia. Luego, durante mucho tiempo no quería cantar temas como "Love to Love You Baby". Hoy hay tantos géneros y músicas diferentes que ya no causa impresión escuchar canciones así. La gente está acostumbrada", decía Donna con una voz jovial en su garganta que pasa holgadamente los 50 años.
Entre el ayer y el hoy
Entre el ayer y el hoy, acepta un juego de palabras que surgen de algunos hits o de los nombres de sus discos: "Bad Girls" y "Ordinary Girl". "Nunca pretendí ser una chica mala. Quizá lo fui pero no en un sentido negativo."
"«Ordinary Girl» tiene un significado diferente. Porque todos somos gente común, simple. Sólo siento que yo además tuve la suerte de recibir un talento."
Cuando llegaba la hora de prepararse para el recital también contó que irá a la Argentina cuando reciba una invitación y que sigue dedicada a la pintura, actividad que comenzó a desarrollar hace un par de décadas.
Durante la charla, se escucharon aplausos que provenían del vestíbulo. Allí, entre famosos argentinos y políticos uruguayos, los administradores del Conrad festejaban los 7 años del hotel. Entre un brindis y el siguiente y una torta con cientos de kilos de chocolate, el entusiasmo por la tertulia se prolongó lo suficiente como para que por los parlantes se suplicara el ingreso en la sala para ver el espectáculo.
Durante los últimos quince años, las novedades en las ediciones discográficas de Donna Summer fueron cada vez más espaciadas. Ella dice que tiene bastante material grabado que aún no pudo publicar. Claro que en un show de estas características, exclusivo para invitados, lo mejor es recurrir a los grandes éxitos. Y eso fue lo que hizo. El pulso de la música disco dominó la mayor parte de un recital de una hora y media. Un repertorio a prueba de fallas.
El show
Summer apareció con su banda reforzada por una sección de cuerdas local.
Para el segundo tema trepó sobre los agudos estridentes, movimiento que repitió en varias partes del recital. "Dim All the Lights" fue la sugerencia para bajar las luces e imaginar la pista de baile con una bola de espejos.
En su complaciente y bastante previsible lista de canciones buscó matices en los momentos relacionados al musical ("Don´t Cry for Me Argentina") y al tributo (una buena versión de "Georgia On My Mind").
Con "Cold Love", imprimió un toque más rockero. Con "Hot Stuff", "She Works Hard For The Money" y "Last Dance" mantuvo al público de pie. Entró en el popurrí con "Try Me (I Know We Can Make It)" y "I Feel Love". Y cuando llegó el momento de "Bad Girls" sólo era cuestión de cerrar los ojos -aquí la descripción es del cronista, no del fan estadounidense que vio el show en California-. Sin duda era como estar en... 1979.




