
Eclosión de actividades en Bariloche
Gran cantidad de conciertos y charlas didácticas movilizan diariamente a turistas y a locales
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BARILOCHE.- En la actual edición del Festival Semana Musical Llao Llao, el público asistente disfruta de un buen programa musical, pero los habitantes de Bariloche y de todas las zonas vecinas se ven motivados a participar en forma gratuita en una serie de espectáculos artísticos de gran valor formativo y de indudable significación cultural.
Así es como después de la presentación del joven violinista Xavier Inchausti, que hizo alarde de virtuosismo técnico con un programa que incluyó obras de Vivaldi, Kreisler, Wieniawski, Paganini y Bizet, resultó un aporte de interés la actuación del trío conformado por los músicos barilochenses Carolina Yabánolo (violín), Mariano Videla (viola) y Diego Díaz (violonchelo), que se presentó en Peuma Hue ("el lugar de los sueños", en idioma mapuche), un complejo destacado entre los más atractivos del mundo, por estar enclavado en un sitio del lago Gutiérrez rodeado de granito y aguas de color turquesa.
También fue un episodio positivo el recital que ofreció la pianista japonesa Soomija Park en la Sala Araucaria, en las cercanías del centro de Bariloche, donde con un excelente piano ofreció obras de Mozart, Tartini, Schumann y Ginastera. También una multitud colmó el salón Llao Llao para conocer la seriedad, la soltura y la capacidad intelectual incomparable de dos jóvenes talentos: Horacio Bollini, quien dio una clase magistral de la plástica y su relación con la música, y Franco Botti, que ejecutó obras de Bach en una espineta de época.
Pocas veces como en esta oportunidad, una charla ilustrada con imagen y música fue tan equilibrada y didáctica. Ambos protagonistas lograron crear la atmósfera justa para conocer, por ejemplo, la relación que podría existir entre las maravillas de Rembrandt y el estilo de la escritura de Johann Sebastian Bach, contrastes marcados de sombras y luces, entrecruce admirable de ritmos y figuras, todo dicho en una hora, sin pausas ni titubeos y, lo que es mucho más admirable, sin alardes de sabiduría. En una palabra, talento al servicio de la difusión cultural. La circunstancia de que Horacio Bollini sea, además de pintor y escritor, un excelente ejecutante de viola da gamba es motivo de esperanza y de orgullo en un futuro superior para el país, gestado por esta juventud desconocida que ha de ser freno a la decadencia de nuestro tiempo.
Grandes profesionales
Cuando anteanoche se llevó a cabo la tercera entrega del programa central con la actuación del Cuarteto Vivace, pudo admirarse la calidad superior de otros cuatro músicos jóvenes, vitales, de impresionante seriedad académica, que a nuestro juicio están llamados a perseverar, en el terreno de la música de cámara, a través de la existencia de un cuarteto de nivel internacional. Ellos son Roberto Rutkauskas y Pablo Sangiorgio, ambos integrantes de la Orquesta Sinfónica Nacional; Javier Portero, violista de la Filarmónica de Buenos Aires, y Nicolás Rossi, violonchelista de la Orquesta Estable del Teatro Colón, es decir, jóvenes, pero profesionales de alto rango.
Y por último resultó un éxito consagratorio la presentación del dúo conformado por Eugenio Tiburcio (clarinete) y Marcos Darbyshire (piano), ganadores del Concurso Nacional Música de Cámara en Plural, organizado por la Secretaría de Cultura de la Nación.
Además de un programa ecléctico, con obras de Johann Vanhal, Robert Schumann y Malcolm Arnold, los jóvenes instrumentistas dejaron escuchar precisión, cautivante sonido y perfecta comprensión del estilo de cada uno de los creadores. El numeroso público ofreció una calurosa ovación, razón por la cual agregaron el movimiento brillante de la Sonata de Francis Poulanc, que provocó un entusiasmo aún más sostenido.



