
El bajo preferido de David Gilmour
Guy Pratt llega a Buenos Aires para sumarse a un homenaje a Pink Floyd de la banda local The End
1 minuto de lectura'
No es común que un músico reconocido se acerque a colaborar con bandas tributo, pero el caso del bajista inglés Guy Pratt, quien tocará hoy con The End, la banda de covers de Pink Floyd, es algo especial. Las razones del acercamiento no habría que buscarlas tanto en el plano musical como en la accesibilidad, el buen humor y la camaradería de Pratt, cuestiones que lo distinguen y ayudaron a convertirlo en uno de los sesionistas más requeridos desde los años ochenta (siempre y cuando, según las malas lenguas, no se ponga borracho).
Aparte de ser bajista no oficial de Pink Floyd desde A Momentary Lapse Of Reason ("si fuera miembro del grupo tendría casa propia", bromea), Guy tocó con los nombres más celebrados del pop, como Madonna, Elton John, Iggy Pop, The Pretenders, Tears For Fears, Bryan Ferry, The Smiths, The Orb, Robert Palmer, Tom Jones, Debbie Harry y Marianne Faithful, entre muchos otros. Y desde su debut porteño con The End, el año pasado, agregó a los argentinos a su larga lista de colaboraciones.
"En realidad a mí no me atraen las bandas tributo -confiesa telefónicamente desde Londres-. Me atraía la posibilidad de tocar en la Argentina."
"La verdad es que jamás negociaría una actuación con una banda de clones -agrega-, pero nunca tuve la posibilidad de viajar a Buenos Aires con Pink Floyd y la propuesta de The End me resultó interesante. Además, los conozco bien y son gente divina; están totalmente comprometidos con la música y me alegra poder ayudarlos."
Pratt se incorporó a Floyd a fines de los ochenta, cuando el grupo necesitaba un bajista para las presentaciones en vivo de A Momentary Lapse Of Reason , el primer disco del grupo sin Roger Waters. En su biografía Inside Out , el baterista Nick Mason cuenta que contrataron a Pratt por su experiencia y porque no era seguidor del grupo, lo cual podía resultarles molesto. "¿En serio?", ríe el bajista al oír el comentario. "¡Al contrario! Siempre me gustó Floyd y no podía creer que me contrataran; fue un sueño hecho realidad."
Si era fan de Floyd, lo que debió percibir Mason es que Guy estaba más comprometido con el punk rock debido a su pasado como bajista de bandas new wave. "¡Todavía me siento un punk! -exclama-. Fue una época muy excitante, porque existían cuatro o cinco bandas en todo el mundo y si no estabas en ellas no eras nadie. El punk permitió que todos los que estábamos afuera tuviéramos la palabra, y también abrió la puerta del rock a otros géneros, como el reggae o la salsa, que empezaron a incorporarse durante los años ochenta."
Otro sutil elogio de Mason a Pratt es que, a pesar de más de una borrachera, al bajista nunca le tembló el pulso en los conciertos. El tema quizá guarda relación con su alejamiento de la banda de Bryan Ferry, de la cual era miembro estable. Según cuenta el propio bajista, durante un show de la última gira de Ferry, en Nueva Zelanda, se le ocurrió destrozar una guitarra contra el escenario al estilo Pete Townshend. Pero al cantante de Roxy Music, como era de esperar, el temerario gesto no le cayó en gracia y echó a Pratt de la banda.
"Creo que ya no estoy en la agenda de Bryan -se ríe-. Igual, ahora estoy trabajando con otro integrante de Roxy, (el guitarrista) Phil Manzanera. Es un músico genial. Y planeamos tocar en la Argentina el año próximo."
-Trabajás seguido para Ferry y David Gilmour, dos personalidades que se distinguen por sus impecables producciones. ¿Quién de los dos es más exigente?
-No diría que son demandantes? o son demandantes a su estilo (continúa riéndose). Bryan me pide que le haga las mismas partes de bajo desde hace veinte años. Y David sabe exactamente lo que quiere. Si hay alguna duda, él siempre tiene la razón (risas). Me dice: "Hacelo y seguí tocando".
-En los últimos años te dedicaste a escribir y producir música para televisión y teatro (como los documentales Tracing Che y The Roswell Incident , y las series Spaced y Linda Green ). ¿Te cansaste de andar rodeado de músicos todo el tiempo?
-Algo así (risas). Lo primero que hice fue un unitario de comedia musical titulado Mi bajo y otros animales . Pero sí, me encanta escribir música para teatro y TV. A diferencia del oficio de sesionista, éste tiene la ventaja de que no necesito terminar un trabajo para empezar algo nuevo.
-¿Cuáles son tus canciones favoritas de Floyd para tocar en vivo?
-Probablemente las de The Divison Bell , porque grabé en ese disco (se ríe). Hay muchas. Me gusta tocar "Wish You Were Here", que es un tema precioso. Y "Echoes", una canción que David ama y que compuso codo a codo con Rick Wright, quien ya no está. Tiene un trasfondo emotivo y quizá por eso la rescato.
<b> PARA AGENDAR </b>
Una familia muy musical
Hijo del actor y compositor Mike Pratt (quien trascendió en Inglaterra por la obra infantil The Little Red Bull ), Guy comenzó su carrera internacional tocando para la banda australiana Icehouse, en 1983. Diez años después, ya consolidado como sesionista, tras participar con Pink Floyd en la gira presentación del álbum The Division Bell (1994), Pratt se casó con Gala Wright, la hija del desaparecido tecladista del grupo.
El bajista guarda los mejores recuerdos de Rick Wright, pero, lejos de ponerse nostálgico, recurre al clásico humor inglés. "Reconozco que al principio no fue lo mejor trabajar con mi suegro, pero al menos me dio un seguro de permanencia dentro del grupo (risas). Rick fue uno de mis mejores amigos y tuvimos una excelente relación musical."
Wright compuso algunos memorables temas de Floyd, como "Remember a Day", e introdujo al grupo en el avant garde con "Sysyphus", del álbum Ummagumma . Por eso, Pratt se enorgullece al señalar el legado de su suegro tanto para Pink Floyd como para el rock en general. "Fue uno de los primeros en introducir el jazz en la música rock. Demostró a los de mi generación que no debíamos temerle al jazz ni a experimentar con sonidos. Y se lo debería recordar como uno de los pioneros de la música ambient."





