
El cantante de Wilco entra en su etapa solista y confesional
El mundo no anda nada bien. Eso piensa Jeff Weedy, conocido por su papel protagónico en Wilco, gran banda de Chicago hoy inactiva, aunque nadie haya confirmado todavía que eso sea para siempre. Mientras tanto, Tweedy editó un libro de memorias titulado Let's Go (So We Can Get Back), y un disco, Warm, el segundo de su carrera solista.
En el libro, el músico confiesa todas y cada una de las desgracias que lo asolaron durante años: el alcoholismo de un padre bipolar, las opresivas migrañas de su madre (que lamentablemente él heredó), sus propios problemas con la bebida que provocaron la disolución de su primera banda, Uncle Tupelo, y la adicción a los calmantes opiáceos que tomaba para hacerles frente a regulares ataques de pánico.
Y Warm pareciera ser un apéndice musical de todas esas historias oscuras y angustiantes. Algo así como la calma después de la tormenta. Los problemas en la vida de Tweedy continúan (la muerte del padre, el cáncer contra el que pelea su esposa hace años), pero las canciones de Warm (un título que alude de manera directa a la calidez de ese abrazo que necesitamos todos más de una vez) están claramente pensadas como un bálsamo. Es un disco que tiene la suavidad del terciopelo, aun cuando debajo de la superficie haya unas cuantas espinas. La textura sonora tiene poco que ver con el cruce de alt-country con distorsión furiosa y pinceladas electrónicas que patentó Wilco a partir de Yankee Hotel Foxtrot (2002), de la mano de Jim O'Rourke (también colaborador de Sonic Youth). Esta vez la fórmula es más simple: guitarras acústicas, pedal steel (con su hijo Spencer como socio) y percusiones delicadas de Glenn Kotche, otro integrante de Wilco.

A los 51 años, Tweedy decidió hacer un ajuste de cuentas con su pasado, pero sin dejar de lado el presente ni el futuro. El fantasma de la muerte sobrevuela Warm y se hace especialmente notorio en la espectral "How Hard It Is for a Desert to Die", pero también asoma en lugares inesperados: el temperamento animado de "Some Birds", el hit potencial del disco, con la actriz Ava Brenann (La Bella y la Bestia, Mamma Mia!) como voz invitada, esconde algunas ideas ominosas sobre el temor, la confusión y el suicidio. Vale la pena ver el videoclip de esa canción, muy divertido y protagonizado por un Jeff con notorio sobrepeso.
Y si de ajustes de cuentas se trata, hay que prestarle atención a "Having Been Is No Way To Be", donde Jeff deja de lado la ambigüedad y la sutileza, y lanza unos cuantos dardos envenenados contra los fans de Wilco que a mediados de la década de 2000 se mofaban de la banda asegurando que después de su etapa más experimental se había convertido en la sucesora de los Eagles, un chiste que a Tweedy no le hizo ninguna gracia y del que por lo visto todavía se acuerda muy bien.
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