
El cine que ayudó a Pink Floyd
Desde sus comienzos, Pink Floyd estuvo íntimamente ligado al cine. Sobre todo, a esa búsqueda de nuevas formas sensibles que abarcó al arte en general en la segunda mitad de los años 60, por lo que la realización de The Wall , por Alan Parker, no es más que la culminación de una relación que comenzó cuando la banda todavía era liderada por Syd Barret.
Apenas habían dado a conocer su primer álbum (y definían el segundo) cuando en 1968 participaron con dos extensas composiciones (el clásico "Interstellar Overdrive" y "Nick s Boogie") en la hippie Tonite Let s All Make Love in London , de Pete Whitehead.
Y fue una banda sonora, justamente, la que impulsó definitivamente la carrera de Floyd, para instalar al grupo como uno de los más poderosos en Europa continental, más precisamente en Francia. Y si bien hoy More es uno de los álbumes menos considerados de su exquisita discografía, en su momento ayudó a instalar al grupo de Waters, Wright, Mason y el recién llegado Gilmour como el adalid de la música del futuro que, vaya ironía, sucedía en ese preciso momento.
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Entonces, la mayor preocupación del grupo era desprenderse de la figura emblemática de Syd Barret, el genio creador de los clímax espaciales, que no pudo continuar con casi nada (ni siquiera con una carrera solista) debido a sus problemas mentales y al uso abusivo de drogas que acentuaba aún más sus ausencias. El álbum Ummagumma propone esa ruptura a partir de sus dos conceptos: un álbum en vivo que sirviera para despedir algunos viejos temas y otro en estudio, en el que cada músico tenía libertad absoluta para hacer lo que quisiera. Al mismo tiempo, el director Barret Schroeder los convocó para musicalizar su nuevo film, More , y aceptaron con gusto.
Los cuatro Floyd compusieron y grabaron en cinco días todas las canciones y pasajes instrumentales que forman parte del film. Por la tarde veían la cinta y por la noche grababan, hasta entrada la mañana. Recordó el director: "Hicieron una música ideal. Encontraron un elemento mágico extraordinario y, sobre todo, el sentido del espacio. ¡Hasta tal punto que tuve que bajar el volumen de la música. Su calidad literalmente mataba algunas escenas!"
Y así lo sintió el público francés, que convirtió a More en el primer número uno de Floyd. Inmediatamente después, el grupo trabajó en algo totalmente distinto: Atom Heart Mother , y a la vez en un film de un grande del cine, Antonioni. Pero no se entendieron. De hecho, en Zabriskie Point quedaron sólo tres temas de los 20 que grabaron originalmente. No fue tan frustrante: uno de esos temas después se convirtió en "Us and Them", de El lado oscuro de la luna .
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Más tarde llegó Pink Floyd At Pompeii , realizada por Adrian Maben, que los filmó en un show sin público en las ruinas de Pompeya. Después se hicieron grandes estrellas de rock y ya no participaron en films hasta que llegó The Wall .
A todo esto, el gran despertar había llegado en 1969 con More . Casi nadie lo recuerda ya, aunque de alguna manera fue el que sostuvo a una banda que parecía haber perdido el rumbo y que, unos años después, se convirtió en ¿la más grande? de la historia. Nada menos.





