El día que Gardel volvió a "cantar" en Medellín
A las 14.56 del 24 de junio de 1935, el avión F-31 que llevaba a Carlos Gardel se estrellaba contra el trimotor de Scadta en el aeródromo Olaya Herrera, de Medellín. Moría la estrella, nacía el mito. En ese mismo aeropuerto, donde Gardel encontró su fatal destino trágico, el cantor Ariel Ardit, uno de los mejores exponentes del tango de la nueva generación, soñaba con hacer un concierto tributo a su maestro. Hasta había imaginado que un avión saliera durante el concierto, tratando de reconfigurar ese histórico momento. El año pasado, Ardit fue invitado a cantar en el Festival de Tango de Medellín, justo cuando se cumplían ochenta años del fatal accidente, y aceptó la propuesta de cantar en el mismo lugar donde nació el mito gardeliano. El 24 de junio de 2015, Ariel Ardit cantó junto a la Filarmónica de Medellín, acompañado de su arreglador Andrés Linetzky y el bandoneonista Ramiro Boero. Así, frente a más de cinco mil personas, interpretó las obras cumbres del Zorzal Criollo. El repertorio de esa noche tan histórica como simbólica, que se repetiría tres días después en el Teatro Metropolitano de Medellín, quedó registrado en el disco Gardel sinfónico. El testimonio emocional de ese momento está impreso en este álbum que se edita un año después, coincidiendo con un nuevo aniversario gardeliano, y que se presentará en febrero de 2017 en el Teatro Colón.
Ariel Ardit, al que apodaban Gardelito cuando cantaba en El Arranque, demuestra por qué es uno de los mejores intérpretes de su especie. Sin achicarse ante las comparaciones, encara obras como "Soledad", "Arrabal amargo", "Melodía de arrabal", "Lejana tierra mía" o "Volver", y logra transformar un repertorio inoxidable y nostálgico.


