El equilibrio justo entre la variedad lírica y la instrumentación

Virginia Chacon Dorr
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12 de julio de 2019  

Un re in Ascolto de Luciano Berio e Italo Calvino

Nuestra opinión: muy buena

Dirección musical: Pablo Druker. Dirección escénica: Martín Bauer. Preparación del coro: Hernán Sánchez Arteaga. Elenco: Víctor Torres (Próspero), Carlos Natale (Regista), Hernán Iturralde (Venerdì), Patricia Deleo (Protagonista). Teatro Argentino de La Plata en La Usina del Arte. 6 y 7 de julio.

En el transcurso del siglo XX se propiciaron acciones colaborativas entre grandes artistas. El prolífico compositor italiano Luciano Berio fue protagonista de muchos de estos encuentros, entre sus socios creativos se pueden mencionar Umberto Eco, Cathy Berberian e Italo Calvino. Un re in ascolto fue producto de la unión de voluntades entre Calvino y Berio, y a 35 años de su estreno en Salzburgo, el Teatro Argentino programa esta obra en carácter de estreno americano. En línea consecuente con otras obras programadas, estos estrenos empujan en estas latitudes la actualización del panorama musical, y con ella la oportunidad de asistir a obras que proponen otra escucha.

El interés de Berio por crear "un altro teatro" lo llevó a concebir Un re como una "acción musical": lejos de las convenciones argumentales lineales de las óperas, el compositor pone en eje los procesos musicales como guía dramática. Y esta intención, como reflexión de la escucha en términos "barthesianos", se apreció de manera acabada durante la puesta del Teatro Argentino.

El denso tejido intertextual de la obra se equipara con la magistral elaboración de texturas y la búsqueda sonora de las palabras, ya sean expresadas líricamente, declamadas, o fragmentadas en forma de ecos y murmullos. La dirección musical logró unificar este complejo entramado de intenciones: dio luz a la variedad y contraste en los 19 números en que se divide la partitura, a la vez que permitió apreciar la soberbia elaboración de la economía de materiales y el consistente trabajo de instrumentación.

El trabajo de los solistas reforzó la reflexión de la escucha como apropiación del territorio, con la consiguiente angustia de lo desconocido, que dispara la paranoia y la alucinación del protagonista: en la búsqueda de su utopía teatral encuentra el camino a su fin. En este sentido es especialmente destacable el desempeño de Víctor Torres como Próspero y Carlos Natale como el Regista.

La performance es mucho más que lo que ocurre sobre el escenario: es necesario pensar el espacio, el momento, el contexto. En estos términos es imposible eludir la lectura de la carta con la que comenzó la velada: en ella los cuerpos estables desglosan las dificultades que pasa el Teatro Argentino desde hace un tiempo. Y también en ella hicieron mención de las voluntades, que esta vez se unieron para que esta acción musical trascienda la coyuntura y pueda brillar por primera vez en esta geografía una obra tan intensa como bella. Es un deseo general que, con viento a favor, los cuerpos estables del Argentino puedan volver a su casa y hacer gala de su trabajo como lo hicieron en La Usina del Arte.

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