
El fenómeno del rap que salió de los monoblocks
Con medio millón de visitas en Internet y letras sobre los pibes chorros, emergieron del barrio más marginado del conurbano
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Las garitas con gendarmes custodian todos los accesos a los monoblocks de Fuerte Apache como si se tratara de la entrada en otro país. Cruzada la frontera, autos con vidrios polarizados pasan lentamente, pequeños altares con virgencitas se esconden en los recodos y un par de comederos están quietos a esta hora del día. Llueve. El óxido en las torres y los puentes le dan un aspecto de abandono y tristeza al complejo de monoblocks Ejército de los Andes. De esa geografía surgió uno de los nuevos fenómenos del hip-hop local: Fuerte Apache.
Massi, Esteban, Patu y Piqui, los cuatro integrantes del grupo rapero F-A, nacieron y se criaron entre balaceras y una pobreza galopante en este barrio marginal de Ciudadela (uno de los más estigmatizados del conurbano, según surgió en la serie de notas de Hugo Alconada Mon que publica en estos días La Nacion). Ellos usaron la geografía de los monoblocks y las vivencias en Fuerte Apache para traducirlas a la música y dar vuelta su destino: tuvieron más de medio millón de visitas en su sitio MySpace de Internet; el sello Pelo Music (el mismo del grupo Miranda!) los fichó como artistas exclusivos y su primer clip, "Queridos amigos", dirigido por Pablo Trapero, fue uno de los que más rotó en MTV. "Ya no sólo nos escuchan los del barrio y la gente de otras villas y barrios pobres, sino también de otros países de América latina. Está bárbaro porque queremos transmitirles a todos que se puede llegar a vivir un poco mejor de una manera que no sea mala. Si creés en tu proyecto, podés seguir adelante", cuenta con orgullo Esteban, uno de los cantantes y fundadores del grupo.
Massi, el otro líder natural del cuarteto hip-hop, dice con aire de revancha: "Venimos a demostrarles a todos que de este barrio tan marginado pueden salir muchas cosas positivas".
Diez años y varias ediciones piratas que circulaban de forma clandestina en el barrio tuvieron que pasar hasta que el grupo plasmó las canciones de su primer disco, Estilo monobloquero, doce aguafuertes rabiosas de la vida en Fuerte Apache, con una poética "monobloquera", entre lunfarda y rapera: "Dicen que siempre llueve/ cuando muere un pibe bueno/ porque los ángeles lloran/ si otro guacho se va al cielo/ por vivir una vida que él no quiso dejar/ ahora sos uno más/ un criminal inmortal".
Sus poderosas bases hip-hop y sus virulentos versos dedicados a la adolescencia criminal ya los habían hecho famosos en los barrios de la periferia capitalina, aunque saltaron a los medios a partir de letras, como "El mundo del revés" (ver recuadro), que fueron acusadas de apología del delito. Ellos se reconocen altavoces de esas historias que circulan en los pasillos de los monoblocks. "Ninguna letra tiene final feliz. No se trata de apología, sino que contamos lo que pasa en el barrio y las cosas que muchos no quieren ver", piensa en voz alta Patu.
-¿Son letras autobiográficas?
Esteban: - Las letras relatan cómo fue la adolescencia nuestra y qué cosas nos rodearon a medida que fuimos creciendo. Queríamos mostrar cómo se cría un pibe de un barrio así, las cosas que ve, que le cuentan; todo el contexto de un chico que vive en un barrio bajo, pobre, marginado. Es mostrar una realidad. La solución no la tenemos nosotros.
Piqui: - Queremos que todos vean cuál es la mentalidad de los pibes.
Massi: - No son mensajes positivos porque no es lo que vivimos. Pero tienen una moraleja. Queremos que sirva para que los pibes abran los ojos y que no terminen mal.
Suena un timbre de bicicleta. Llueve mucho. El techo gotea.
-¿Tienen amigos que terminaron mal?
Esteban: - Claro, ese chico en su origen no era muy distinto a vos o a mí. Y es muy doloroso ver cómo las situaciones lo fueron llevando a no encontrar una salida. Yo pude estudiar hasta tercer año y eso me sirvió para tener otra mentalidad. Pero no todos tienen esa oportunidad.
No hay tensión en el ambiente. Los vecinos se gritan de ventana a ventana. Desde un auto, sale una cumbia. El grupo toma posición sobre el género: "Nunca nos interesó armar un grupo de cumbia porque lo hace todo el mundo. El rap nos daba un lugar fuerte para decir las cosas y es la música que te hace mover el cuerpo, es la música que escuchás para descolgar", apunta Esteban.
Massi enumera el gusto ecléctico del grupo: "Escuchamos rock nacional, reggae, grupo Aventura, rock country, bachata, la Mona Jiménez, hip-hop y cumbia colombiana. Es lo que se escucha en Fuerte Apache. Acá los raperos ciento por ciento no existen, los raperos están en los Estados Unidos, nosotros somos «argentos»".
Los F-A cumplieron su primer sueño: que sus temas sonaran más allá de los monoblocks y sobrevolaran por encima de la frontera impuesta por los gendarmes. Sus despiadadas crónicas de la adolescencia delictiva, su realismo lacerante y hedonista se conjugan con cierta lucidez para opinar sobre la violenta coyuntura. "Creemos que en estos barrios se tendrían que formar profesionales en vez de criminales. Pero es un sistema que esta ideado para que en los barrios bajos se formen pibes que no encuentren otra que salir a chorear. Es gente que nace, crece y vive reprimida, y no hay educación ni trabajo."
Massi apunta: "Ese es el problema de la sociedad: en vez de incluirte, te excluyen. Y así viven los marginados, así nacen los chorros y así pasa lo que pasa. Pero si pusieran un granito de arena por algo positivo, quedate tranquilo que ganas sobran. Acá, cuando dieron laburo para levantar papelitos, los pibes largaban todo y se ponían a trabajar.
-¿Cómo se vive en Fuerte Apache?
Patu: - Este es un mundo aparte.
Esteban: - Vivir acá es difícil. Hay muchos pibes que fueron adolescentes, se mandaron el moco y, cuando salieron de estar presos, no les dan trabajo porque tienen antecedentes. Y si sos del Fuerte tampoco te dan trabajo porque el barrio está requemado. Entonces, ¿qué vas a hacer?
-¿Cómo fue el clic en cada uno para no terminar como otros pibes?
Massi: - Creer que lo nuestro vale sin importar lo que nos decían, tener fe, algo que no se compra ni se vende en la esquina y hacer algo bueno, que se logra trabajando.
Esteban: - De lo malo que nos rodeaba hicimos música. Este es el proyecto de nuestra vida.
Es una tarde tranquila en el barrio. Amas de casa que pasan con sus bolsas de supermercado, pibes que toman birras semiocultos en los pasillos de los monoblocks, perros que descansan. Massi levanta la visera de su gorra, hace un rápido paneo con la mirada, y sentencia: "Fuerte Apache es corazón. Es venir de abajo para querer ir arriba".




