El guitarrista que revolucionó el jazz

Belga y de origen gitano, fue el jazzman más importante nacido fuera de los Estados Unidos
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16 de mayo de 2003  

Cincuenta años sin Django y su espíritu musical sigue teniendo una presencia muy fuerte dentro de la música, de su música, encuentro del jazz con la herencia zíngara que tiene en su estilo un nostálgico e inconfundible perfume.

Se cumplen hoy cincuenta años del fallecimiento de Django Reinhardt, el músico de jazz más importante surgido en Europa y probablemente el más grande guitarrista que tuvo hasta hoy el género.

Jean Baptiste -Django- había nacido un 23 de enero de 1910 en Liverchies, Bélgica, en la tribu gitana de los manouches y vivió casi toda su vida con sus costumbres, incluso en un carromato. Autodidacto, a los trece años comienza a tocar la guitarra en bailes populares junto a algún acordeonista. A los 18 años, su carromato se incendia y él sufre heridas de consideración en su mano izquierda, de la que pierde dos dedos. Tras las curaciones del caso se encierra para inventar una técnica hecha a medida de su mano quemada.

En un encuentro en Toulon con el pintor Emile Savitry descubre el jazz y con su hermano Joseph se lanzan a tocarlo en los pequeños clubes de la Costa Azul. A su regreso a París comienza a frecuentar los ambientes jazzísticos de esa capital y se inicia así una de la carreras más brillantes dentro de la historia del jazz.

En 1934 crea junto al violinista Stéphane Grapelli el quinteto Hot Club de Francia, que graba para el sello Ultraphone. Su música tenía una evidente pureza conceptual con la cual renueva el espíritu del jazz a través de una conjunción del folklore gitano con el swing americano.

Un éxito arrasador sorprende a este quinteto, de fórmula única en el género: todos son instrumentos de cuerda (un violín, una guitarra solista, dos guitarristas rítmicos y un contrabajo). Django se convierte desde el Hot Club de Francia en el músico europeo más influyente del jazz americano y en una fortísima influencia sobre los guitarristas norteamericanos.

Swing intenso

Entonces, París se vuelve un paseo obligado de los grandes músicos de jazz, como Coleman Hawkins y Benny Carter, por ejemplo, que graban con él. Su espíritu inquieto lo lleva a la música culta y producen con Grapelli y Eddie South el "Primer Movimiento de re menor", de Bach, al que le dan un swing intenso y hasta cierto punto vivificante.

La Segunda Guerra Mundial detendrá la marcha de este músico, que hacia 1945 reagrupa el Hot Club de Francia; luego vendrá una gira por los Estados Unidos con Duke Ellington, desde donde trae su primera guitarra eléctrica, con la cual se unirá a los jóvenes boppers.

Sin embargo, van disminuyendo los contratos hasta que el músico se establece en Samois, en las afueras de París, donde repartirá su tiempo entre la pintura y la pesca.

Poco antes de fallecer había retomado la actividad musical. En enero de 1953, Norman Grantz le ofrece una gira con la J.A.T. P. El 8 de abril de aquel año entra por última vez a grabar junto con Martial Solal y Pierre Michelot.

El 15 de mayo sufre una congestión cerebral y fallece en la madrugada del 16. Tenía 43 años vividos muy intensamente. Desde 1954, en Samois, se realiza por estos días el Festival de Cuerdas, que lo evoca como uno de los grandes músicos del siglo XX.

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