El inglés del contrabajo
Es uno de los músicos consagrados de la escena del jazz; tocó con Miles Davis, conduce uno de los mejores quintetos del planeta y toca el miércoles, en Buenos Aires
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Algunos contrabajistas se sienten improvisadores liberados de las ataduras rítmicas, otros se aferran a la función del ritmo sin apartarse y están unos pocos que, como Dave Holland, comprendieron la naturaleza cambiante de la música que los necesita tanto en la creación como en la edificación de los ritmos.
Con una trayectoria limpia de toda contaminación comercial, este inglés que cumplirá 60 años el 1° del mes próximo sigue dejando impresionados a colegas y público por su eficacia a la hora de llevar adelante sus propuestas. Dicen los entendidos en asuntos de la aristocracia inglesa que si la reina Isabel II tuviese oído musical, Dave Holland ya habría sido distinguido con el título de lord.
De aspecto entre novelesco y deportivo, este contrabajista, que es uno de los héroes del jazz, se presentará el miércoles en el Coliseo. En la que será su tercera visita al país, vendrá con uno de los mejores combos del planeta: Robin Eubanks en trombón, Chris Potter en saxos, Steve Nelson en vibráfono y Nate Smith en batería.
En sus actuaciones anteriores -la primera fue en septiembre de 2000; la siguiente, en noviembre de 2004-, Holland dejó en evidencia que su grupo desarrolla, a la manera de una miniorquesta, formas conceptuales que tienen a la improvisación y a la estructura, en ese orden, como principales componentes de su propuesta.
Holland sostuvo en su momento que primero debía edificar una tímbrica peculiar y este quinteto, sin piano, con vibráfono y con un set melódico de trombón y saxo tejió una sonoridad diferente, en buena medida favorecida por el alto nivel técnico de los músicos que integran el grupo, pero también por las formas libres de interpretación a partir del modo en que entienden la creación musical y que les permite eludir la idea de hacer un tipo de música determinada. A esta cualidad se le debería agregar una sólida madurez emocional antes que un simple virtuosismo interpretativo.
Su sonido es elegante, claro y de una espesura equilibrada; desde el contrabajo transmite la fuerza de un líder y también un tono doctoral para elaborar sus mensajes, cargados de un swing contagioso. Es quizás el contrabajista más completo del jazz actual que, como compositor, siguió la línea de Charles Mingus. Creció dentro de un mundo de pureza jazzística y fue allí desde donde construyó su estilo, convirtiéndose en uno de los pocos músicos que han mantenido una claridad intelectual en términos de género.
Encandiló a Miles Davis
Holland deslumbró con 22 años a Miles Davis, cuando éste lo encontró tocando en el Ronnie s Scott; dos años antes, en 1966, había estado estudiando en Nueva Orleáns. El contrabajista integró el grupo del trompetista con quien grabó dos discos importantes en términos de evolución dentro del género como In a Silent Way y Bitches Brew .
A comienzos de los años setenta formó uno de los grupos más felices en términos de experimentación, Circle, con Anthony Braxton, Chick Corea y Barry Altschul. Este grupo puso el acento en la exploración de las formas rítmicas al mismo tiempo que Holland avanzó en la revitalización de la función del contrabajo sin apartarse del jazz. Una historia que había comenzado con el gran Scott La Faro, que quedó trunca por un accidente y su prematura muerte.
Hombre de convicciones, las reconfirmó recientemente, cuando se lanzó con su big band, la que se coronó como una de las orquestas más interesantes de la escena internacional. Fue una suerte de sueño logrado, que él, sin embargo, tomó como parte de un proceso. "Pienso que en la vida podemos ir avanzando gracias a una cabeza y un corazón abiertos. Siento que hay más oportunidades; como en su momento surgió la de la big band sé que habrá otras", dijo el músico a LA NACION.
Su música es fuertemente colectiva, se podría decir que "emocionalmente colectiva", pues Holland consigue de sus músicos compromiso; seguramente, como lo tiene él, pero de una intensidad palpable al oír sus propuestas. Será su espíritu europeo el que predomina a la hora de edificar grupos, más comprometido con lo colectivo que con lo individual. "Yo tengo siempre muy presente que la música es una experiencia colectiva. Los discos que venimos haciendo con el quinteto reflejan eso; por ejemplo, en el caso de Critical Mass, primero lo tocamos mucho durante la última gira, de manera que quedó listo para ser grabado; por eso suena tan fluido. En realidad, lo hicimos, a diferencia de otros, como una forma de documentar el desarrollo", explicó Holland.
La clave es el núcleo
Uno de los aspecto diferentes y, por cierto, mejor desarrollados por Holland es la clave, núcleo rítmico notoriamente presente en la música afrocaribeña, y adaptado a las formas del neobop que recorre la propuesta del contrabajista. El grupo toma diferentes claves para desarrollar desde ellas esa llamativa libertad tanto para improvisar como para construir rápidamente los grooves. A veces, como en su nueva música, la clave en las composiciones está apenas sugerida, tocada por segmentos en los que el grupo tiene como una suerte de brújula armónico-rítmica que hace posible que se establezcan hasta tres improvisadores sin que se pierda el sentido ni la estructura musical.
Si bien Holland es uno de los pocos músicos que sigue desarrollando nuevas formas musicales en el jazz, el panorama no es demasiado feliz. Sin embargo, el músico estimó que "todo desarrollo en arte depende de qué piensan los artistas sobre la creatividad y cómo la viven. Hay muchos músicos que están trabajando en sus proyectos y quizá todavía no vieron la luz", señaló Holland.
La noche del Coliseo será un encuentro dedicado a su último trabajo, Critical Mass, que habla de ese espíritu de ensamble y libertad.
Invitados
- Poco antes de que el Dave Holland Quintet suba al escenario, se presentará la propuesta que hoy acapara el corazón y la cabeza del público de jazz local, la orquesta de doce miembros del contrabajista Mariano Otero, admirador confesó de Holland al punto de haberle dedicado un tema: "Holanda". Un grupo que hace del ensamble y la improvisación sus puntos más fuertes.




