
El jazz español del saxo Perico Sambeat
Es uno de los músicos más reconocidos del género en Europa; en Buenos Aires actuará con su sexteto
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Uno de los centros más vitales del jazz europeo está en España. Florecimiento tardío frente a Francia, Escandinavia e Inglaterra, pero que, desde los años noventa, evidencia un persistente proceso de crecimiento ininterrumpido que hoy se trasluce en un numeroso pelotón de intérpretes y compositores de valía.
De ese mundo español del jazz llega a Buenos Aires el saxo alto Perico Sambeat, un músico que tiene en su haber dos discos con el pianista de estos tiempos, Brad Mehldau, "Terna" y "Ademuz", y una serie de proyectos que dejan a la luz una mirada amplia e inquieta sobre la música.
Se presentará pasado mañana, con su sexteto, en La Trastienda, Balcarce 460, a las 22.30. Su grupo, un combo donde luce la juventud de sus integrantes, tiene a Raynald Colom como revelación en la trompeta, al excelente pianista uruguayo José Reinoso, Toni Belenguer en trombón, Paco Charlín en contrabajo y Marc AzyaDeu en batería.
La gira comprende una actuación esta noche, en Montevideo; mañana, en Paysandú, y un esperado encuentro, el lunes, con el Ensamble de Santa Fe, para hacer un repertorio que incluye nada menos que composiciones de Gil Evans, uno de los grandes compositores de jazz de la historia.
Nacido en Valencia, Sambeat comenzó a los seis años con el piano, en su adolescencia se pasa a la flauta traversa, para luego llegar al saxo alto. Durante el diálogo telefónico con este chispeante valenciano, él reconoce que el jazz fue entrando poco a poco en su ánimo, como la gota que horada la piedra.
"Mi hermano era el dueño de un club de jazz famoso en Valencia, Tres Tristes Tigres, y la influencia era esperable. A los diecinueve años me compré un saxo alto", cuenta el músico, aunque no sabe aún por qué eligió el alto.
Lo concreto es que con ese caño en la mano, Perico Sambeat se muda de Valencia a Barcelona, al Taller de Music. Corrían los años ochenta y España no tenía escuelas de jazz.
Aunque tomó clases, fue por poco tiempo, apenas tres meses, y se convirtió en docente. "Tuve que ponerme a estudiar, pues me considero autodidacto, pero necesité ponerme firme y así aprendí mucho", confiesa en tono medio risueño, medio en serio.
-¿Cómo comienza tu trabajo como líder de un grupo?
-En 1989, gané con un cuarteto el Concurso de Jazz de Valencia, que incluía la grabación de un disco. Así comencé.
-Tu estilo tiene cierta peculiaridad sonora, no muy clásico para el saxo alto. ¿Por qué?
-Puede ser. En realidad siempre estudié a los saxos tenores como John Coltrane, Sonny Rollins y Joe Henderson, por ejemplo.
-¿A qué se debe que le dieses la espalda a un músico como Charlie Parker?
-No, no le di la espalda. Sólo que cuando comencé con el saxo, los discursos más fuertes, que más me llegaban, salían del caño de Coltrane y de Rollins. Los estudié prolijamente.
-¿Fue una decisión vinculada con tu búsqueda estilística?
-Probablemente. No era consciente. Me gustaban y los escuchaba. Sostengo una teoría, que señala que el saxo comenzó con Lester Young, de donde sacó su material Charlie Parker, y Coltrane, de éste. Creo que se intercalan de esa manera las formas saxofonistas.
-¿Creés que los discursos más modernos en el saxo están hechos desde el tenor, a pesar de que no mencionaste a Ornette Coleman?
-Por cierto. Cuanto arranqué con el alto, sentía que el discurso en ese instrumento estaba algo desactualizado. El nombre en ese momento era Phil Woods, es decir, un músico que estaba en una corriente posbebop...
-¿Y superada esa decepción con los altistas?
-Escuché mucho a Parker, Cannonball Adderley, Lee Konitz, Art Pepper y a Sonny Stitt. También a Coleman. Me empapé de altos, pero venía de escuchar tenores.
-En tu forma de articular y de desarrollar ideas se nota cierta influencia de Joe Lovano, otro tenor.
-Tomé clases con él, a comienzos de los noventa, en Nueva York. Puede ser. Quizá lo que escuchaste de mí tenga ya algún tiempo y se siente esa influencia...
-¿Sentís que el jazz en España tiene identidad?
-Creo que sí. En los últimos diez o quince años ha dado un salto tremendo.
-¿Pero que haya músicos no significa que haya identidad?
-Mira, lo que están haciendo los músicos que te nombré anteriormente está vinculado con la tradición, con el flamenco. Ese es el mundo en el que abrevamos para reconocer nuestra identidad.
-¿Qué material presentará aquí?
-El 80 por ciento es propio. También haremos un medley con tres temas de Monk: "Crepuscule with Nellie", "Brilliant Corners" y "Thelonious".
Una visita interesante para conocer de primera mano a uno de los más destacados músicosespañoles que trae en su saxo un mensaje jazzístico cruzado por los aires del flamenco.




