
El punk-rock se desenchufa: el otro lado de Attaque 77
El trío editó en CD y DVD el show que registró en el teatro Ópera en 2011
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El 24 de noviembre de 2011, Attaque 77 se vistió de gala, despojó de artificios una veintena de clásicos propios y se dispuso a cumplir con uno de los sueños del rockero medio argentino: protagonizar un concierto acústico, sin distorsión ni estridencias, con cuerdas y arreglos de ocasión. El resultado, al que dieron en llamar Acústico en el teatro Ópera , no sólo supera al común de estos proyectos, sino que les da una segunda vida a canciones como "El ciruja", "Western" o "Espadas y serpientes".
Sentados a la mesa de un bar de Palermo, después de la producción de fotos y antes del almuerzo, los tres miembros de Attaque hacen memoria y recuerdan la génesis del proyecto que, tras convertirse en álbum un par de meses atrás, los llevó a girar por diversos teatros del país. "Se nos había ocurrido hacer un acústico unos años atrás", recuerda Mariano Martínez, guitarra y única voz de la banda desde la salida de Ciro Pertusi, hace cuatro años.
"Mucho tiempo antes, en la época del auge de los acústicos, alguien nos sugirió hacer uno, pero sentimos que la idea tenía que madurar bastante", confiesa Luciano Scaglione (bajo y coros). "Es cierto, en los 90 hubo un boom de acústicos, con el formato unplugged de MTV. A mí me gustó mucho el de Ricky Martin", acota Martínez y dispara una risotada estridente luego de mencionar el nombre del cantante portorriqueño. "Es un lugar medio obligado de transitar en la carrera de un artista -continúa MM-, en algún momento surge la inquietud. En nuestro caso era, a la vez, algo provocativo, porque es un formato y un sonido muy distinto al nuestro. El unplugged de Nirvana tiene algo muy bueno y es que la banda parece otra. Las canciones de Nirvana se vieron favorecidas por el formato acústico y nosotros queríamos ir en esa dirección. Nuestra prioridad fue hacer un buen show y un buen disco, aprovechar la oportunidad para hacer algo bien distinto, porque esa oportunidad era única. ¿Qué íbamos a hacer después? ¿Una carrera acústica? ¿Convertirnos en una banda folk? No, entonces teníamos que concentrarnos en esa única vez y en darnos el espacio para experimentar con nuestras propias canciones."
Mariano habla de superarse, de tener inquietudes, de no dormirse en los laureles y enseguida aparecen sobre la mesa los primeros discos de la banda. "En el primero [Dulce Navidad] está «Caminando por el microcentro». El tema tiene una guitarra acústica, pero no me dejaron tocarla en la grabación. El productor del disco, Michel Peyronel, me escuchó tocando la acústica y me bochó. Así que si miro para atrás, puedo decir que algo mejoré."
–Vienen de hacer un trabajo de readaptación no sólo de las canciones, sino de la banda, que se sintetizó en trío tras la salida de Pertusi. ¿Esa gimnasia les facilitó las cosas para encarar este proyecto?
Martínez: –Mmm... Te fortalece. La crisis del grupo nos volvió más fuertes y nos hizo replantear todo. Para qué lo hacemos, por qué, tiene o no sentido, qué nos gustaría hacer en el futuro. Porque esto se puede terminar en cualquier momento y hay que estar preparado para eso. Trascender eso es bueno. El grupo pudo haberse desintegrado un montón de veces en 25 años, sin embargo, seguimos acá. Así que qué mejor que darnos todos los gustos, experimentar y tratar de hacer cada vez mejores discos.
–Es un camino único el de ustedes, no hay muchas bandas locales con 25 años de trayectoria.
Martínez: –Eso es porque empezamos muy chicos. A los 15 años Leo [De Cecco, batería] estaba grabando su primer disco. ¡Y menos mal que lo sacamos de la calle!
Scaglione: –Creo que duramos tanto porque tratamos de no seguir el camino de la comodidad. Siempre buscamos retos y situaciones que nos pongan al límite con nuestro propio público incluso. Nos pasó en el 99 con Otras canciones, sacamos un disco que nadie esperaba, con covers que nadie quería y que fueron muy criticados por amigos nuestros. Nos decían: «Idiotas, se van a arruinar la carrera», y terminó siendo un disco que nos generó muchos beneficios. Después, cuando se fue el cantante [Ciro Pertusi], muchos dieron por sentado que el grupo no continuaba. Creían que había un líder y un dueño, y que si ése se iba, se terminaba todo. Pero el hecho de bancarnos las crisis y los momentos de riesgo a nosotros nos hacen bien, nos mantienen vivos.
–Interesante la referencia a Otras canciones. Este acústico funciona de manera parecida, porque el resultado termina convirtiendo en "otras canciones" a los clásicos de la banda.
Scaglione: –Es que algunas canciones se compusieron con una guitarra criolla en una habitación. Obviamente, la naturaleza del grupo, que es punk, rock, distorsión, velocidad y quilombo, lleva todas las canciones para ese lado; pero el hecho de proponerse ir para el lado contrario está bueno, es una experiencia y no quiere decir que Attaque se vuelva otra cosa. Siempre nos va a gustar el rock, la distorsión y la batería de Leo al palo.
Martínez: –No sé... A mí ya me está dejando de gustar el rock. Ahí tenés un título para la nota.
–¿Como cantante te favoreció el acústico?
Martínez: –Sí. Tuve que prestar atención a lo que estaba cantando y tuve que escucharme más. Era consciente de que las voces iban a ser muy importantes. Siempre fui de grabarme y de escucharme luego y esta vez lo volví a hacer. Grababa los demos con mi voz y luego los escuchaba para ver cómo vibraban las canciones. Esto también definía si la canción iba a tener una buena vida acústica o no. Incluso ahora siento que canto mejor con una acústica en la mano que hace un año, en el show del Ópera. Con Lucas Ninci, el pianista y Andrea Álvarez [ambos invitados del show], hicimos ensayos vocales y fue alucinante. Fue una especie de academia de Operación Triunfo, pero punk, y los resultados saltan al oído





