El tango después de Astor Piazzolla
La joven agrupación presentará su cuarto disco "Resurrección del Angel"
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"Cuando salimos no era común que hubiera gente joven haciendo tango, pero ahora se diluyó el estereotipo del típico tanguero", dice Luciano Jugman, del quinteto La Camorra. Después de doce años de trayectoria, cuatro discos, conciertos en el exterior y ganar un premio en el prestigioso Concurso Internacional de Música de Cámara (1999), la joven agrupación se destaca dentro de la nueva camada tanguera. El próximo domingo, a las 20, mostrarán su último material "Resurrección del ángel", en el Museo Renault (Figueroa Alcorta 3301), con entrada libre y gratuita. Casi de forma simultánea, el 20 de octubre, tocarán en España la edición del disco "Tango, ciudad amada", por medio del sello Lola Records.
Desde el nombre el grupo se enrola en la estética "camorrera" que Astor Piazzolla fundó en los sesenta y dio paso a un repertorio insuperable en el que surgen obras como "Verano Porteño", "Escualo", "Libertango", "Mumuky", "Milonga del ángel", "Muerte del ángel", "Contrabajísimo" y "Adiós Nonino". Eso le sirvió a Luciano Jugman (bandoneón), Jorge Kohan (guitarras), Sebastián Prusak (violín), Hugo Asrin (contrabajo) y Nicolás Guerschberg (piano) como punto de partida para comenzar a desarrollar un lenguaje tanguero contemporáneo que se cristalizó en maduradas composiciones del grupo como "Camorra 2002", "Limpia el salón que hay milonga" y "Bandoneón, fuga y final", de Jugman, o "Zona Roja" y "Mirando atrás" , de Guerschberg.
"Nosotros tratamos de tomar a Piazzolla y a partir de ahí hacer un camino hacia atrás para conocer otros estilos del tango, y arriesgarnos a tocar composiciones nuestras que por ahí tienen la influencia de Piazzolla. Poco a poco estamos encontrando nuestro propio perfil, tomando una raíz, pero mirando hacia adelante", sostiene el fueye, arreglador y compositor del quinteto, Luciano Jugman.
Varios de los integrantes de La Camorra tocan en el quinteto de la Fundación Astor Piazzolla. El joven grupo recibió el apoyo y los elogios de los familiares directos del autor de "Libertango", por su empeño en recrear el sonido del quinteto "Nuevo tango" y en exhumar temas olvidados del bandoneonista. "Buscamos dentro de Piazzolla un estilo de interpretarlo y revivirlo. Pero también cada uno tiene diferentes gustos tangueros", apunta el bandoneonista que toca también en la orquesta Color Tango.
"Es muy común que se escuche que no se puede tocar tango sin los grandes maestros. Para mí no se puede evolucionar en el tango sin tocar Piazzolla. Pero hay otros que ven a Piazzolla como un generador de imitadores. Lo cierto es que las dificultades técnicas que presenta no son para cualquiera. Lleva muchos años hacer su repertorio. Para nosotros es nuestra gran maestro. Pero lo que más tomamos de Piazzolla es su actitud de no quedarse, de tocar más, de crear y dejar todo en cada recital". apunta el guitarrista Jorge Kohan.
-¿No fue más dificultoso para ustedes haber comenzado por Piazzolla?
-Jugman: los cinco entramos en el tango deslumbrados por Piazzolla y cada uno fue encontrando después estilos muy interesantes. Nosotros no estamos cerrados a Piazzolla. Tampoco nos da vergüenza meter el estilo de Pugliese o algo que suene a Salgán, eso suma para nosotros. Hay que tener respeto a todos los estilos. Ahora es verdad el nuestro es un viaje para atrás.
-Prusak: creo que se puede ir de Brahms a Beethoven, y de Stravinsky a Bartok, y en el tango es lo mismo. Hemos pasado por épocas de más Piazzolla o de más tangos nuestros. Pero con una idea común de los cinco, que es mirar siempre el arco de enfrente.




