El tango tiene perfume de mujer

Cuatro voces que representan a una nueva camada femenina del género ganan presencia dentro del circuito off en bares y "templos" de barrio
Gabriel Plaza
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30 de abril de 2013  

"Somos las Spice Girls del tango", dice sonriente y sin prejuicio la joven cantante Belén "Mosquita Muerta" Canestrari, una suerte de Björk tanguera, que sorprende con su definición a sus colegas Marina Ríos, Cintia Barrionuevo y Natalia Mancini mientras se sacan fotos en una barbería con estética retro. Pertenecientes a la nueva horneada de cantoras criadas en las cuevas del tango y los boliches barriales, estas artistas sub-25 conforman un recorte de lo nuevo de lo nuevo: recién están llegando a su primer disco y con su frescura interpretativa y un repertorio de tangos olvidados, ganan presencia en el circuito off del tango.

El encanto natural de "Mosquita", como la de las otras cantantes, está en ese crianza en bodegones, con la voz a pelo, sin sistemas de sonido y curtiéndose entre malevos de hoy. Con influencias y destinos de vida diferentes, las cuatro se recibieron en esa universidad no formal, como los templos de barrio. "Cantar en un espacio no convencional, como un boliche o un bar de barrio, hace que el tango tenga una llegada más popular y sea más real", comentan las cuatro. "Mosquita" es una joven diseñadora, con estética naíf que por las noches se transforma en una artista retro, que evoca a las cancionistas del treinta como Ada Falcón, con descarada naturalidad. Marina Ríos es una de esas cantoras que sorprende con sus performances en las noches míticas de El Banderín . Cintia Barrionuevo, estudiante de sociología, es una emotiva voz que recobra los tangos anteriores a la década de oro.

Natalia Mancini, vestida como si fuera la empleada del mes en un fast food , ya se fue de gira con la Orquesta Típica Andariega, vivió los oropeles del tango en Europa, y eligió quedarse con los escenarios de barrio.

Las cuatro están en el Bar de Julio, a metros del Obelisco, fábrica de nuevos cantores y cantoras, donde una nueva generación se animó a dar sus primeros pasos frente al público. "¿Sabés el miedo que tenían cuando debutaron acá? Hoy son unas leonas con la gente", cuenta "Howard", anfitrión y padrino de estas voces y de esas sesiones de matinée tango de lunes a domingo, con entrada a la gorra, que forjaron la identidad de estas cuatro voces.

Con el memorioso guitarrista Javier Díaz González de acompañante, estas cantantes hicieron sus primeros pininos en el género, y ahora se cruzan entre ellas en guitarreadas espontáneas y empiezan a salir a otros bastiones del nuevo tango, como el Sanata (clausurado el jueves último por el gobierno porteño), El Banderín de Almagro, Ventanita de Arrabal de Boedo, El Bar El Faro de Villa Urquiza y Los Laureles de Barracas, entre otros.

Cada una tiene su propia historia con el tango. "En mi casa siempre se escuchó mucho tango. Mis viejos leían poemas y mucha música. De más grande, un hermano empezó a bailar tango, y todos volvimos a ese recuerdo familiar. En 2008 decidí tomar clases de tango para hacerle un regalo de cumpleaños a mi papá y darle esa sorpresa . Pero la sorpresa fue para mí, porque en esas clases el tango me voló la cabeza", cuenta Cintia Barrionuevo, que se destaca con su versión del tango "De mi barrio" y su tema "Burro taxi", en coautoría con Andrés Drimmer.

Para Belén "Mosquita Muerta" -la niña dinamita conocida por su versión de "Siga el corso" y el vals "Yo no sé que me han hecho tus ojos" a dúo con Barrionuevo, y habitué de las noches de jueves en el bar Los Laureles en Barracas-, el tango le pegó por otro lado: "Mi historia es rara porque nunca me había gustado el tango. Cuando mi abuelo falleció, me empezó a pegar de una forma misteriosa, porque creo que era una manera de recordarlo a él. Siempre me gustó cantar, pero no encontraba el estilo que me sintiera identificada. En el tango encontré algo natural, esa melancolía que siempre tuve. Y después empecé a encontrar grupos nuevos que cruzaban el rock con el tango, que me identificaban y conectaban más conmigo".

Marina Ríos es la más veterana de las cuatro. Ya grabó su primer disco Trasnoche y bohemia , con versiones de tangos poco transitados y un vals, "Un momento", que es su carta de presentación. Es además la voz de la Orquesta Guarda Vieja, que se presenta todos los martes en 36 Billares. "Siempre escuché mucha música, pero había un compilado del Polaco de FM Tango que era de mi papá y cada tanto lo escuchaba. Yo le cantaba esos tangos a mi novio para hacerme la canchera y empecé a caminar las peñas de tango. Todavía en esos lugares tenés la posibilidad de encontrarte con maestros olvidados como el Paco Peñalba del Palermo Trío, que me dijo: «La verdad que noción del ritmo tenés, piba. Podés andar.» Y seguí su consejo".

A Natalia Mancini, cuyo caballito de batalla es el tango "Fueron tres años", la definió su paso por el mundo de las milongas, desde los 13 años. "Mi hermano conoció a su mujer en la milonga y me llevaba todo el tiempo, entonces empecé a curtir todo eso durante mucho tiempo. Después me pasó que me empecé a entender con el tango, con las letras y la música. Tuve la suerte de conocerlo a Javi [Díaz González], que estuvo presente en el comienzo de todas nosotras, y me dijo: «Vení a cantar al Bar de Julio» y me tiré a la pileta", cuenta la artista, que la semana próxima será una de las animadoras de esa sesiones tangueras de entresemana.

-¿Qué estilo del tango curten?

Barrionuevo : -Cuando era chica me gustaba un casete de Floreal Ruiz, pero cuando empecé a cantar, descubrí a las cancionistas antiguas. Me gusta cantar con esta evocación a esa mujer del tango, que era muy femenina.

Ríos : -Vos decís femenina y me hace acordar un comentario machista que me dicen cuando canto: «A mí no me gustan las mujeres en el tango, pero vos me gustás.» Ellos te lo dicen como si fuera un halago y en realidad es un bajón.

" Mosquita": -A mí también me dijeron eso. Lo que pasó es que a partir de los 40 y 50 se puso de moda que las mujeres canten como hombres. Entonces, en un punto se perdió ese estilo femenino. Por eso, no me siento tan identificada con esa época de oro, sino con la época más picaresca, donde la mujer pierde ese rol pasivo y demanda lo que ella quiere.

Mancini : -Yo creo que los que dicen que no les gusta las mujeres cantando es porque no escucharon a Nelly Omar, porque es una bestia.

Ríos : -Pero a ella siempre le dijeron "la Gardel con polleras".

Mancini : -Se lo dicen porque es la cantora nacional. A mí, es el tango que me gusta. Cuando escucho esas guitarras criollas, se me pone la piel de pollo. Son garra pura.

"Mosquita": -Es lo que hablamos con Javier Díaz González: que el tango que te llega tiene barro. La limpieza y pulcritud no me va.

Marina : -A mí, las expresiones de belleza como Fresedo y Francini-Pontier me encantan. No tiene que haber barro para que sea tanguero.

Natalia : -Quizá lo que queremos decir es que el tango no tiene que perder esa esencia barrial, que cuando lo cantes o lo toques no te olvides de dónde vino.

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