El Teatro Colón, detrás de una autarquía que no es tal
Por Jorge Dell Oro
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A nadie escapa que el Teatro Colón representa uno de los patrimonios culturales emblemáticos no sólo de la ciudad de Buenos Aires, sino de toda la Argentina y es considerado uno de los grandes teatros líricos del mundo.
En una fecha próxima, se someterá a consideración de la Legislatura de la ciudad de Buenos Aires un proyecto de ley de autarquía, que promueve la creación del Ente Teatro Colón. La iniciativa proviene del poder ejecutivo de la ciudad, con el propósito de darle: " una administración ágil, apta para gestionar eficientemente los recursos humanos y económicos de la institución, y -por sobre todas las cosas- su inmenso valor cultural", según versan, en parte, los considerandos que preceden al anteproyecto.
También afirma que "la presente iniciativa se orienta a revertir una situación de deterioro, conflicto y pérdida de prestigio internacional", lo que a mi juicio es una calificación demasiado apresurada o quizá formulada desde el desconocimiento, pues el deterioro, si al edilicio se refiere, está en determinar si se continúa y de qué forma el Master Plan. Y a pesar de los conflictos y malas administraciones que no fueron pocas en estos últimos años, el Teatro Colón no ha perdido ni un ápice de su prestigio en el nivel mundial.
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Pero lo más llamativo es que en varios artículos del proyecto de ley hay contradicciones en relación con la autarquía que se le pretende dar al Ente, específicamente en el artículo 4, cuando dice que el "director general del futuro Ente será designado por el jefe de gobierno", lo que significa que está elegido políticamente y no a través de un concurso que califique su idoneidad para dicho cargo. Cosa que es reafirmada marcando una real dependencia política en el artículo 6: "El director general y el subdirector general duran cuatro años en sus cargos, y pueden ser nuevamente designados por igual período". Casualmente cuatro años son los que duran los mandatos de los jefes de gobierno. Entonces, ¿dónde está la autarquía?
En el supuesto que el director a cargo esté llevando a cabo un buen desempeño, puede ser removido tras el cambio de autoridades. De esa manera, quedará trunca una buena gestión, como ya estamos acostumbrados en nuestro país; todo comenzará nuevamente. Pues todavía no tenemos dirigentes políticos con la estatura de aceptar que una buena gestión tenga continuidad a pesar de ser de otro signo político.
Otra de las contradicciones es la que encierra el artículo 10: Atribuciones del director general, donde en el inciso (n) expresa que puede: "Determinar las direcciones del área artística y designar a sus titulares por el término de hasta cuatro años, y a los directores de las demás áreas por concurso, en la forma en que lo determine la reglamentación". La pregunta es ¿por qué no todos por concurso y sólo por cuatro años nuevamente?
Otro artículo de los controvertidos es el del Estatuto del personal (artículo 13), que determina: "El director general elabora y aprueba el Estatuto del personal del Ente del Teatro Colón ".
Es de estimar que éste será uno de los temas más complejos como para dejarlo en manos de una sola persona. En relación con ello, el artículo 22 reafirma de manera inequívoca los plenos poderes que tendrá el director general para elaborar y aprobarse a sí mismo, el plan a llevar a cabo, ya que su texto dice: "El Estatuto al que se refiere el artículo 13 debe ser elaborado y aprobado por el director general dentro de los tres (3) meses de la promulgación de la presente ley".
¿No sería conveniente, como sucede en otros lugares del mundo, que un consejo externo ad honórem, formado por idóneos, sea el que tenga la misión de supervisar, asesorar e incluso auditar en el futuro el Estatuto con que se regirá una de las instituciones emblemáticas de nuestra cultura?
La cultura atraviesa todos los estamentos de la sociedad, incluida a la política, el problema es que se politice la cultura cuando lo bueno sería dejar que la política se "culturice". Por eso, y más allá de este juego de palabras para describir una realidad, estos artículos del proyecto de ley están bastante lejos de darle al Teatro Colón una verdadera autarquía.
Tal vez, sea una buena manera de ejercer una verdadera democracia participativa que un tema de esta relevancia sea debatido.
Y quizá, se pueda ayudar a transformar en realidad el eslogan: "El Teatro Colón es argentino, cumple 100 años y es de todos", que actualmente es usado en la campaña de eventos y publicidad con motivo de cumplir 100 años el primer coliseo.



