
El trágico final de tres grandes trompetistas
Navarro, Brown y Booker Little
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Podría ser el tema de una saga denominada "Un trágico triunvirato" o, más tremendamente, "La maldición del hard bop". Lo concreto es que repasando discos e historia se descubre una especial relación entre tres jóvenes y talentosos trompetistas de jazz que murieron de manera prematura entre 1950 y 1961.
Se trata de Theodore "Fats" Navarro (1923-1950), Clifford Brown (1930-1956) y Booker Little (1938-1961).
Entre los tres músicos existe un hilo conductor en cuanto a lo estilístico y, si no fuese porque el jazz es un semillero inagotable de talentos, su desaparición hubiese significado un golpe mortal para el género. Los integrantes de este trío involuntario representaron, cada uno en su momento, lo mejor del hard bop.
Los tres fueron músicos sobresalientes en el campo de la composición y la interpretación e influyeron fuertemente en generaciones posteriores, que vieron en el sonido de sus trompetas el fuego con el que nació el jazz en Nueva Orleáns.
Fats Navarro nació en Key West, en la Florida. Más conocido como "Fats girl" por su voz aflautada y sus ademanes femeninos, sorprendió a la escuela neoyorquina con su gran creatividad en las improvisaciones. Comenzó al lado de Howard McGhee, de quien heredó algunos aspectos estilísticos. Después de haber trabajado en las orquestas de Billy Eckstine, Lionel Hampton y Coleman Hawkins se asoció con el pianista y compositor Tadd Dameron, con el que sacó el jazz de la crispación del bebop y lo centró en un rítmico hardbop. Era la respuesta de Nueva York al cool jazz de las Costa Oeste.
Su inteligente sentido de la armonía, sonoridad precisa y la perfección melódica de sus frases tocadas a velocidad vertiginosa lo ubicaron como la gran trompeta, a la par de Gillespie y Davis. Falleció a los 26 años, a causa de tuberculosis.
Clifford Brown fue, probablemente, el trompetista más creativo después de Louis Armstrong. Un músico genial que, además, supo evitar la trampa de las drogas. Trabajó con Dameron para después pasar a la banda de Art Blakey por sugerencia de Charlie Parker. Luego llegó el gran momento cuando integró el quinteto del baterista Max Roach, con el saxofonista tenor Sonny Rollins, el pianista Richie Powell (hermano de Bud) y el bajista George Morrow. Fue un innovador del bop dentro de un discurso tan puro y coherente como el de Armstrong. Su influencia es casi tan importante como la de Davis. Falleció, a los 25 años, en un accidente de automóvil.
Pasaron unos pocos años y Nueva York recobró el sonido de la trompeta de Brown en el caño de Booker Little, un joven creativo que logró atraer la atención de Max Roach, John Coltrane y Erich Dolphy, con apenas 20 años. Su estilo, en el que abundan las disonancias y los arreglos inspirados en nuevas modalidades armónicas, escondía sorpresas melódicas. Booker Little (que era su verdadero nombre) representa uno de los más claros eslabones entre el hard bop y el free jazz.
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