El último legado de Harrison
Su canción "Horse to the water" forma parte de un CD dedicado al rhythm & blues
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El 1° de octubre, Jools Holland llegó a la casa de George Harrison. Como músicos llamados a su juego, registraron allí "Horse to the water", primera canción nueva grabada por el ex beatle en muchos años. Jools Holland, pianista, ex integrante del grupo Squeeze y conductor de un programa musical para la BBC (que aquí se ve por People & Arts, de madrugada), estaba preparando "Jools Holland Big Band Rhythm & Blues", el disco que acaba de editarse, una colección de 22 temas en los que cuenta en cada uno con un invitado, siempre de primer nivel.
Por entonces, el disco sólo iba a tener una pequeña distribución e incluso se dudaba si se editaría en los Estados Unidos. Pero su valor creció el 29 de noviembre, cuando, tras morir Harrison, "Horse to the water" se convirtió en su legado póstumo. Escrita en colaboración con su hijo Dhani, la canción se escucha hoy casi como una reflexión ofrecida a la humanidad, un tema bluseado, más sabio que triste, en el que canta acerca de las limitaciones ("Podés llevar a un caballo hasta el agua, pero no podés obligarlo a beber"), del que tiene sed de verdad, pero que la calma "despachándose otra botella de whisky", del que encalló en el viaje por la vida y, en lugar de aprender, perdió la razón, o del predicador que ya no se ocupa de las realizaciones de Dios sino de advertir sobre el peligroso Satanás y que "actúa como un poseído". Que, finalmente, se puede tener todo por delante y, sin embargo, eso no sirva para pensar. Hoy está, también, la certeza de que, mientras el mundo tomaba la noticia de esta grabación como un signo de que todo aquello del cáncer había pasado, Harrison miraba a su alrededor ya desde una distancia cada vez más definitiva y, sí, todavía podía ver y pensar.
Otros invitados célebres
En el resto del disco no todos los temas tienen el mismo peso. Pero quien ame el blues y el rhythm and blues va a descubrir aquí más de un motivo de placer. Por la gran banda que acompaña a los notables músicos y por los temas elegidos. Escuchar, por ejemplo, a Sting acompañado por el piano tan boogie woogie de Jools en "Seventh son", de Willie Dixon, con sección de bronces marcando cortes. Paul Weller, en cambio, elige "Will it go round in circles", de Billy Preston. David Gilmour retrotrae su particular guitarra a los orígenes (un viaje que también emprendió en el "Run devil run", de McCartney) en el clásico de Screaming Jay Hawkins "I put a spell on you", con la voz y los toques de scat de Mica Paris.
Eric Clapton despliega su amor por la música negra norteamericana en "What would I do without you", de Ray Charles, en el que al austero comienzo en piano y guitarra se van sumando al blues todas las cuerdas y bronces de la orquesta. Van Morrison elige, en cambio, ir más hacia las raíces, con el "Back O´Town blues" de Louis Armstrong. John Cale se inclina por el clásico de Jonny Mercer "I wanna be around". Mark Knopfler va por las suyas, con su propia composición, "Mademoiselle will decide", con gran despliegue de piano boogie, lo mismo que el ex The Clash Joe Strummer, que compuso con Holland "The return of the blues cowboy", y para el que prescindieron de toda la big band para dejar sólo piano y percusión en esta canción apta para salones del Lejano Oeste.
Stereophonics se sale de las reglas de juego del álbum (¿permiso por ser los más jóvenes de los invitados?) para hacer "Revolution", de Lennon y McCartney. No es la primera vez que el trío galés versiona (y reverencia) a los Beatles. Este año también editó, como lado B de un simple, la versión en vivo y acústica de "Don´t let me down".
Jamiroquai se inclina por el ska para su interpretación de "I´m in the mood for love", tal vez para aprovechar que, en la gran orquesta de Holland, está el trombonista Rico Rodríguez, leyenda jamaiquina que se presentó hace pocos meses en Buenos Aires.
Jools Holland tampoco olvidó a sus compañeros de Squeeze. Allí están Chris Difford y Paul Carrack, quien reemplazó a Holland cuando dejó el grupo. Y, durante todo el disco, Gilson Lavis, baterista de Squeeze y desde hace años compañero musical de Holland.
Si la pregunta es cómo ha logrado conseguir tantos invitados de lujo, la respuesta puede encontrarse en su programa musical para televisión (aquí se conoce como "El show de Jools Holland" y lo emite el canal People & Arts, entre las 2 y las 4 de la mañana). Por allí pasan, siempre tocando en vivo, los más grandes del rock, y hay algo de world music. David Bowie, Flaming Lips, Baaba Maal, Oasis, Travis, Paul McCartney, Olodum, Pulp, Beck -y la lista sigue- han pasado por el estudio. Imperdible.



