
Eminem: rapero blanco de alma negra
La estrella del hip-hop vuelve con Relapse, un disco conceptual sobre su rehabilitación
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Se necesita un libro, uno de esos bien gruesos como los de Derecho para compilar las historias de músicos rehabilitados que vuelcan en disco todo su pesar. Y un buen nombre podría ser 1001 historias que hay que conocer antes de internarse .Mientras Amy Winehouse insiste en ese desafiante "No, no, no" de su ya clásico tema "Rehab", Eminem vuelve a asomar en el mundo de los vivos con un disco a las alturas de sus antecedentes: rimas filosas, molestas, ofensivas para unos, gratificantes para otros y un sonido tan urbano como irresistible, gentileza de su protector, el productor Dr. Dre.
Pero Marshall Bruce Mathers III no estuvo un par de temporadas luchando contra una tira de adicciones sólo para regresar, a cinco años de su vendidísimo Encore (2004), con un nuevo opus de su álter ego Slim Shady.
Por el contrario, el Eminem de Relapse ("reincidir") es un tipo que cuenta su historia reciente con el humor cínico que lo caracteriza. El disco lo abre con un diálogo. Allí Marshall y su médico, West, intercambian unas palabras, hasta que el paciente realiza una pregunta tan lógica como obvia: "Doc, ¿qué hago si alguien bebe cerca mío y me siento tentado?". Ante eso, el Dr. West responde: "Pues toma una copa". ¿Cómo? Sí, Marshall, tu subconsciente lo ha hecho otra vez.
"Estoy cansado de ser admirado", cantaba Eminem en The Marshall Mathers LP (2000). Nueve años, 34 millones de discos vendidos sólo en los Estados Unidos y varias adicciones después, el rapero de Detroit tiene algunas asignaturas aprobadas. "No hay escape, no hay lugar para esconderse", cuenta en "3 AM" en referencia a su persona, la figura recurrente a la que le apunta en Relapse .
Con la salida de su sexto álbum de estudio, Eminem volvió a provocarle una amplia sonrisa a la industria discográfica, en general, y al rap norteamericano, en particular. En su primera semana, el disco debutó en el primer lugar del ranking que elabora la revista Billboard , con 608.000 originales vendidos. Es decir, el mejor arranque desde octubre pasado, cuando Black Ice , de AC/DC, vendió 784.000 ejemplares en los primeros siete días. Pero hubo un anticipo que permitió prever este suceso. El single "Crack a Botlle", que en principio no iba a integrar el disco, obtuvo 418.000 descargas legales en su primera semana y se convirtió en el segundo tema en llegar al primer puesto del Billboard Hot 100 desde "Lose Yourself", de 2002. En cuanto al panorama del rap, Relapse significa una bocanada de aire fresco. Si 50 Cent bajó las revoluciones, si el gangsta-rap está definitivamente en retirada y, encima, Kanye West se pasó al pop, entonces sólo quedaba que regresara el hombre blanco de alma negra.
Autobiográfico
Tal vez para preparar a las audiencias -en especial a la de su país-, en octubre último M. M. editó un libro autobiográfico, The Way I A m (nombre de aquel tema de The Marshall ... al que hicimos referencia), en el que repasa -en unas pocas páginas de texto y muchas de fotos- su vida, desde su dura infancia hasta alcanzar la fama... y tener que luchar con ella. Su rol como padre, la muerte en 2006 de su amigo, el rapero Big Proof (miembro del colectivo de D12, del que Eminem formó parte en sus comienzos y al que está dedicado el nuevo álbum), sus depresiones y sus adicciones son tratados en clave confesional, tal como lo hace en el nuevo álbum. Sin embargo, deja prácticamente afuera a dos mujeres fundamentales en su vida: su madre y su ex, Kim.
En el subibaja
A comienzos de diciembre de 2007, el hombre que protagonizó el film 8 Mile experimentó una sobredosis de pastillas y de opio que lo dejó tirado en el baño de su casa. Inmediatamente fue hospitalizado y, para cuidar la imagen pública del rapero, se comunicó que el músico sufría de una severa neumonía. A comienzos de 2008, reincidió, pero tomó la mejor decisión posible: internarse por su cuenta en el centro de rehabilitación Pompsomp Hills.
Si el tratamiento médico lo devolvió al mundo de los vivos, las pociones mágicas de Dr. Dre terminaron con su sequía creativa. En varias oportunidades, Eminem comentó que tras la muerte de Proof no pudo escribir nada decente por un período que duró casi dos años (su amigo protagonizó una pelea en un bar de Detroit, mató a su oponente y luego fue ajusticiado por un tercero). Tampoco pudo escribirle una canción y eso lo cuenta M. M. en el librito interno de Relapse . "Proof... intenté escribirte una canción, pero nada fue suficientemente bueno." Por eso le dedicó el disco.
Pero no crean que el viejo Eminem ha muerto. El odioso Slim Shady, el personaje que creó para que protagonizara todos sus ataques verbales, se luce aquí al impactar sobre Amy Winehouse, Madonna, Britney Spears, Lindsay Lohan y Mariah Carey.
¿Tuvieron un romance con esta última? Eso es lo que dice él. "Mariah, ¿qué nos pasó?", canta en "Bagpipes from Baghdad" y luego se dirige al esposo de la cantante: "Nick Cannon, apártate, la quiero de vuelta". Primero fue Cannon quien recogió el guante y luego Mariah le respondió a través de "Obsessed" (obsesionado), el primer corte de su nuevo álbum. Todos contentos en el show business .
Un retrato hecho de pastillas ilustra la tapa del nuevo trabajo; en el reverso, la lista de temas se presenta como parte de una receta médica y en el centro, debajo del CD, aparece una montaña de pastillas multicolores.
Una aparición estelar en el cómic The Punisher (ambientado en su Detriot y con Marshall luchando palmo a palmo con el héroe para vencer al villano Barracuda), un cameo en el film Funny People , de Judd Apatow, y unas cuantas horas en el estudio para terminar la segunda parte de Relapse ocuparon y ocupan el tiempo del nuevo-viejo Eminem.
El aire fresco que respiran su cabeza y sus pulmones llevan la inercia del que se siente resucitado y sin tiempo que perder. Es probable que ya no sea el mismo que, en pleno tratamiento, se sintió como el más famoso de los conejos animados, tal como se lo confesó recientemente a la cadena inglesa BBC. "Cada vez que entraba en una habitación, los demás me miraban como si Bugs Bunny acabara de entrar por la puerta."

