Gustavo Grobocopatel: "Soy músico; mi hobby es ser empresario"

El titular de Los Grobo se perfeccionó en el canto lírico hace años; mañana actuará en la Usina del Arte, con Lucía Maranca al piano, interpretando un programa de música de cámara
Alejandro Lingenti
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8 de julio de 2016  

El dúo Maranca-Grobocopatel
El dúo Maranca-Grobocopatel Fuente: LA NACION - Crédito: Comunidad artistas

No todo es soja en la vida de Gustavo Grobocopatel. Al margen de su actividad como empresario, por la que es conocido popularmente, Grobocopatel viene desarrollando desde hace años una carrera como cantante lírico. Los que quieran descubrir esa faceta pueden acercarse mañana a la Usina del Arte (Agustín R. Caffarena 1, en el barrio de La Boca), donde se presentará a las 16.30, acompañado por el piano de su experimentada maestra, Lucía Maranca.

Grobocopatel interpretará un programa de canciones de cámara para celebrar el nuevo aniversario del Día de la Independencia. Aclara que no se trata de una ocurrencia reciente: ha estudiado canto lírico a conciencia durante los últimos treinta años, aunque se defina como una persona que no está naturalmente dotada: "Justamente por eso sigo estudiando y sigo aprendiendo -dice-. Es una suerte, una bendición, tener al lado a alguien como Lucía Maranca, una artista muy talentosa, una gran docente y una importante difusora de la música contemporánea argentina".

Ya en la época en la que estudiaba en la escuela secundaria de Carlos Casares, Grobocopatel era parte de coros y grupos que se armaban allí. Después llegó a Buenos Aires y empezó a tomar clases de canto. Hoy tiene también un trío folklórico con dos amigos de Pehuajó. Se llama Cruz del Sur, tiene grabados tres discos y se ha presentado en Francia y los Estados Unidos.

El concierto en la Usina del Arte será muy similar al que hizo el año pasado en el Centro Cultural Recoleta (se puede revisar en el canal de YouTube del empresario). "Soy muy curioso, me gusta la música popular de todo el mundo. Y también la música clásica, el jazz y el tango. No tengo un gusto tan específico, sino más bien variado. Y no me crié en un ambiente que me estimulara, mi relación con la música partió de un interés personal y hoy me mantiene muy ocupado -cuenta-. En realidad soy músico. Mi hobby es ser empresario", remata el dueño de la poderosa compañía Los Grobo, que produce soja y trigo, y factura alrededor de mil millones de dólares por año.

Nacido hace 54 años en el seno de una modesta familia de chacareros -su padre, Abraham, llegó a la Argentina proveniente de Besarabia, parte del imperio ruso, escapando del hambre en Europa-, estudió en una escuela pública y hoy vive en una estancia de grandes dimensiones, pero poco ostentosa en Smith, un pueblito del partido de Carlos Casares. En la actualidad, la atención de Grobocopatel está repartida entre la música y los negocios. Y él asegura que es su interés artístico el que va creciendo a mayor velocidad. Pronto presentará el repertorio de música de cámara en Rosario, y antes de fin de año hará tres shows con el trío de folklore. "Acabamos de armar con otros músicos amigos una agrupación llamada Comunidad de Artistas. La idea es trabajar juntos en la organización de nuestros conciertos", revela Grobocopatel, admirador confeso de Jonas Kaufmann, tenor alemán que se presentará en el Teatro Colón el próximo 14 de agosto: "Vayan a ver a Kaufmann, es un cantante impresionante -aconseja-. Para venir a verme a mí, creo que hay que sacarse los prejuicios de encima y tener ganas de escuchar música contemporánea, que es muy exigente. Es todo un desafío cantarla y también escucharla. Es una música que provoca".

Este sábado, Grobocopatel se animará con composiciones de Carlos Guastavino, Alberto Ginastera, Juan José Castro, Daniel Devoto, Julio Perceval y Abraham Jurafsky. "Todos artistas extraordinarios, premiados internacionalmente, pero no tan escuchados acá", remarca convencido y con el aplomo del experto.

Quiere que Macri lo escuche

  • A la hora de opinar sobre el presente político de la Argentina, Grobocopatel prefiere ser cauto. Y elige una humorada para evaluar el desempeño del gobierno de Mauricio Macri hasta el momento: "Le pondría mejor puntaje si Macri fuese a escucharme a la Usina del Arte", bromea. "Hablando en serio, creo que lo más justo no es evaluarlo ahora -completa-. Hay que esperar que termine su gestión. O incluso observar cómo le va al que lo sucede. Creo que estamos en un período de transición, de reafirmación de algunas cosas y de revisión de otras. Y el Gobierno hace lo que puede. Hay cosas que debe mejorar, obviamente. Pero uno tiene que apoyar. Yo también apoyé a Cristina y a Néstor. En la medida que le vaya bien al Gobierno, nos va bien a todos."

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