En el nombre del río, los pájaros y la vida en Traslasierra

El cantautor es uno de los candidatos al Consagración en Cosquín
Gabriel Plaza
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27 de enero de 2017  

José Luis Aguirre, uno de los cantautores que brilló en el festival
José Luis Aguirre, uno de los cantautores que brilló en el festival Crédito: Gentileza Juan José Coronell

"Alguna vez quería que se me cumpla este sueño", dice emocionado José Luis Aguirre, después que todo el público de la Plaza Próspero Molina se pone de pie y le pide otra. Para todo artista independiente y cordobés, subir al escenario Atahualpa Yupanqui y conseguir que escuchen y ovacionen sus canciones es un cimbronazo en su educación sentimental. "Para nosotros no es cualquier festival. Yo que soy cordobés y que voy desde la infancia y la adolescencia buscando espacio, estando en los alrededores de la plaza, tener un tiempito para decir y cantar es muy importante. Por eso, salimos a lucharlo. Es un momento muy especial, porque es un trabajo de meses con los compañeros, para que todo salga como uno lo piensa y lo sueña. No hay posibilidad de que salga mal cuando dejás el corazón", relata el cantautor de Traslasierra con una tonada tranquila y esdrújula que rige su identidad "chunkanitamente hablando", como dicen en uno de sus recitados.

La atmósfera al Consagración que quedó flotando después de su actuación y el estreno de sus canciones -"Milonga del Cerro Negro", "Pancho" (una chacarera hindú), "Huaynavalito", "Río", el cuarteto "Tranquilo pero con fiesta"- no le quita el sueño. "El año pasado se armó una bola así pero no quiero entrar en ese juego. Si viene el Consagración, bienvenido sea. No sería un premio mío sino de mis viejos, de toda la gente que anda alrededor de Cosquín y de un montón de artistas de mi generación que vienen pechando hace mucho. Así tendría un sentido".

José Luis Aguirre no tiene nada que probar ni tampoco es el fruto de la coyuntura, sino de un trabajo de años, realizando en silencio una obra perdurable y significativa para su región. Desde que apareció a inicios de 2000 con el grupo Los Nietos de Don Gauna, este trovador regional no hizo más que sorprender. Su labor autoral adquirió profundidad y sencillez poética en tres discos solistas - Pintura de pago chico (2008), Gajito i' luna (2013), Amuchados (2017), subido gratuitamente a las redes- que lo ubicaron como un referente de la escena cordobesa.

Su identidad musical está respaldada por una forma de vida que se asemeja a su obra. Nació en Villa Dolores y actualmente reside en Villa Los Aromos, un pueblito de 500 habitantes cerca de Alta Gracia, donde construyó una casa de adobe y materiales reciclados con sus amigos. Ese es su refugio, el de su mujer y sus dos hijas, donde compone y sigue la buena estrella de un cancionero original acunado por el sonido del río Anisacate. José Luis Aguirre, es un producto absoluto de esa comarca serrana. Allí están sus personajes -el Negro Vergara, el Churli Corroza o Alejandro "Gordo" Horno- el paisaje, las vivencias en el Cerro Negro, la idiosincrasia y la materia de sus canciones, que la otra noche pusieron de pie al público que llenaba la Plaza Próspero Molina.

"Canto lo que conozco y nombro a mi tierra como una cuestión natural, escribo sobre esa región folklórica de las sierras cordobesas, donde se dice y se habla de una manera. Desde ahí trato de cantar. Está mi gente, el paisaje, mis amigos, mis afectos, mi pequeño universo, nuestros pájaros, nuestro río y nuestras luchas. Canto para que los conozcan y los amen. Simplemente somos traductores del milagro de la tierra. Quiero mostrar la belleza de esos personajes que no están en los libros como ya lo hicieron "Maturana" o "La Oma" ; y de la misma manera que me enseñaron maestros como el Cuchi, Dávalos, Falú, Jacinto Piedra, Peteco y Carlos Carabajal, Pablo Trullenque, Violeta Parra, Bob Dylan, Charly García y Spinetta, que tradujeron a su gente".

-En una entrevista decías que reconocías en tu pueblo muchas cosas del Macondo de Gabriel García Márquez.

-Los pueblos son mágicos. El humor y la sabiduría se repiten en todo el mundo. Venimos de la misma matriz universal. El poema más fiel del realismo mágico o de Juan Rulfo se puede encontrar acá. Somos todos hijos de la tierra, por lo tanto hermanos con la misma belleza. Eso es lo que veo yo. En todos lados hay un viejo sabio, hay un monte y un río por defender. Ese es el eje de mis canciones, las cosas que se repiten tanto en lo bello, como en lo oscuro. Ahora, es momento de echar luz y que despierte la conciencia de todos nosotros. Proteger lo lindo de la humanidad, sin fronteras, sin razas, sin diferencias, y hablar de las cosas en las que coincidimos como seres humanos. Hablar a mi forma, con mis locuras, mis gustos musicales, pero esencialmente hablar del pueblo, porque todo esto es el folklore.

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