Entre aplausos y lágrimas
Dieron sus últimos shows en Salta ante unas veinte mil personas
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SALTA.- Suenan los acordes de la zamba "Jamás". Será la ultima canción que cantarán sobre un escenario Los Chalchaleros. Después de 54 años, el grupo integrado por Juan Carlos Saravia, Pancho Figueroa, Polo Román y Facundo Saravia dice adiós. Aunque su público se viene preparando toda la noche para ese momento y la noticia se conoce desde hace más de dos años cuando comenzó esta gira de despedida que los llevó por todo el país y culminó en la ciudad donde todo se inició, sus seguidores derramaron lágrimas. Gente que había llegado en avión, (en varios chárters especialmente para el concierto); en micro o a caballo (gauchos que después participarían de la tradicional guardia bajo las estrellas en el monumento al general Martín Miguel de Güemes) y desde Japón, España, Uruguay, Buenos Aires o Cerrillos.
Juan Carlos Saravia hace el último saludo en su traje de "chalchalero" que colgará en el placard. Después de tres horas de concierto con los temas que hizo clásicos como "Lloraré", "Zamba del grillo", "Luna Tucumana" y "Zamba de mi esperanza", el sueño juvenil de esos adolescentes salteños que terminó en un récord de permanencia se convierte en una postal histórica. Unas diez mil personas levantan sus pañuelos, otros sus ponchos colorados y otros banderas. La misma escena se había repetido la noche anterior, ante un público más popular, en un recital solidario donde se canjearon entradas por alimentos no perecederos.
El mayor del grupo, Saravia padre, sale con la cabeza gacha, custodiado por hijos y nietos que siguen sus reacciones después del susto cardíaco que obligó a intervenirlo quirúrgicamente hace apenas diez días y que casi hace tambalear el concierto final. "Me tomé un par de pastillas y estuve tranquilo. Pero no quise mirar a nadie fijo a los ojos porque todos lloraban y me iban a contagiar", dice al otro día del último concierto Juan Carlos Saravia. Todavía no cae en la cuenta, la gente se acerca a saludarlo, le toca bocina de los autos, le estrecha la mano, como siempre en estas ultimas cinco décadas. "Este es un día muy feliz porque termina un ciclo completo de mi vida. Me da un poco de pena, pero a la vez me siento muy acompañado por la gente".
Después de mucho tiempo subido a los escenarios cantando zambas, Saravia, de 72 años (uno de los miembros originales de aquel primer grupo formado por "Cocho" Zambrando. Aldo Saravia y "Pelusa" Sosa y por el que también pasaron Dicky Dávalos, El Chango Saravia Toledo y Ernesto Cabeza), es la primera vez que puede estar un mes entero en Salta, sin tener que pensar en los ensayos y dedicarse a lo que más le gusta, estar entre amigos y caminar.
“Acá yo sigo siendo el Gordo Saravia de siempre, aunque ahora soy un poco más conocido. Me gusta Salta y me quiero venir a vivir más meses del año. Quiero dedicarme a pasear, eso es lo que tengo planeado ahora”, cuenta sentado en un banco de plaza similar a otra que lleva el nombre de Los Chalchaleros y una calle que se llama Juan Carlos Saravia en el barrio de San Lorenzo. “Yo ni terminé tercer año y ahora le van a poner a un secundario mi nombre. Pobrecito de ellos”, se ríe.
En la última función, Saravia le entregó su poncho a Facundo. “Le ofrecí a Facundo seguir con el conjunto porque tengo registrado el nombre, pero no quiso. El poncho ya me lo había pedido. No sé qué pasa conmigo: uno me pide el poncho, el otro la guitarra, el otro el auto, ni que estuviera muerto.” Se sonríe. Facundo le grita a la distancia: “El poncho lo pienso enmarcar y colgar en la pared porque para mí será un recuerdo muy lindo haber pasado por este grupo. Sin mi viejo el grupo no puede seguir. Fue una decisión tomada por los cuatro, la única vez que nos pusimos de acuerdo enseguida, en los 20 años de esta formación”.
“Prefiero que la gente se quede con un recuerdo lindo de nosotros”, dice Saravia. “No me gustaría parecerme a esos colegas que no afrontan el paso del tiempo y dejan una imagen patética.” El cafayateño Polo Román, encargado de tocar el bombo, revive la despedida: “Ayer tardé una hora en llegar a la plaza 9 de Julio y son un par de cuadras nomás. La gente no me dejaba caminar. Cuando pase el tiempo tenemos la idea de juntarnos para grabar un par de discos con los temas más viejos del grupo, pero con esta última formación. Será una forma de que las nuevas generaciones conozcan esas canciones”.
El espectáculo “Adiós Chalchaleros”, reunió a unas 20 mil personas durante dos noches. Fueron tres horas de concierto y una lista de más de treinta temas. Sonaron todos los clásicos que marcaron diferentes etapas de la agrupación salteña que debutó en el teatro Alberdi, el mismo lugar donde durante la mañana se habían juntado varios uruguayos para cantar “La nochera” como homenaje a Los Chalchaleros. El recital colmó las expectativas de un público que se sintió parte de un acontecimiento histórico. Por eso, muchos prefirieron comprar entradas para el domingo y no el sábado, para poder ver el último de los últimos recitales. El sábado el grupo había decidido habilitar sectores de la platea y la popular a cambio de un alimento no perecedero para paliar el hambre en las zonas más carecientes de la provincia.
Juan Carlos Saravia fue el anfitrión, que con humor y oficio le quito tristeza al recital. Fue una noche de música salteña. Primero, los bagualeros Tomás Vázquez y María Ovejero. Con el Chaqueño Palavecino, verdadero héroe provincial, Los Chalchaleros cantaron “Doña María Ríos”. Juan Carlos Baglietto, que había aportado las luces, fue otro de los invitados, y arrancaron con una versión potente de “Chacarera de un triste”. Daniel Rabinovich, de Les Luthiers –que habían participado en un disco homenaje a Los Chalchaleros–, también se sumó a la fiesta de despedida. Se calzó el poncho y tomó el bombo para cantar con el grupo “Doña María Ríos”. Pero fue con la aparición de Los Nocheros, vestidos de gaucho, que se levantó la temperatura de la sala. Después, el último tema, con un video donde enfundaban sus instrumentos y se los regalaban a sus nietos y el popurrí de clásicos del folklore, Los Chalchaleros dejaron de decir hasta pronto para decir adiós.




