Erke, charango y bombo para bailar
Tomás Lipán en Músicas de Provincia
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Carnavalitos enganchados uno tras otro por el grupo que comanda el jujeño Tomás Lipán y trencitos que el público armó espontáneamente para bailar. Esa fue la última postal que dejó anteayer la primera tanda de recitales del encuentro folklórico Músicas de Provincia, en el Espacio Cultural Sur, que se desarrollará hasta el domingo próximo con recitales gratuitos todas las noches.
En los días anteriores hubo noches de asistencia de público dispar y más ritmos andinos, grupos instrumentales y hasta cruces con música electrónica. Porque la primera jornada, del jueves, tuvo una única protagonista, Mercedes Sosa, pero las siguientes estuvieron alternadas por actividades y recitales de diversos artistas. Hasta ahora, los talleres de baile a la hora de la merienda y las actividades para chicos tuvieron más convocatoria que las charlas y los documentales para los grandes. Las noches siempre fueron para la música en vivo.
El segundo día de recitales tuvo una audiencia en la que predominó una juventud sentada en el pasto con la mejor disposición para escuchar a la solista cordobesa Paola Bernal, el gran trabajo que realizan la cantante Verónica Condomí y el guitarrista Ernesto Snajer y el dúo de Juan Falú y Marcelo Moguilevsky. Guitarrista y aerofonista, respectivamente, Falú y Moguilevsky tienen un par de discos grabados, pero no actúan como dúo con frecuencia. Sin embargo, cada vez que se juntan reinventan con gran maestría esa dupla folklórica sobre la base de un cancionero conocido y de una buena cuota de improvisación. Quizá por eso su actuación haya sido una de las más destacadas del fin de semana.
El sábado, Lito Vitale se encargó de cerrar la jornada que comenzaron Tonolec y la aerofonista Nuria Martínez. Al frente de su quinteto, el pianista ofreció una singular versión de "El día que me quieras" (a modo de scat jazzístico disparado desde sus teclados) y repasó varios temas de su carrera, como "Ese amigo del alma".
Anteayer, en el carnaval jujeño hubo algunos sonidos e imágenes obvios (parejas de bailes con trajes típicos y clásicos como "El humahuaqueño"), pero se impuso la espontaneidad de los músicos que desfilaron por el escenario y la del público que no se privó de bailar. Los artistas llegaron en un mismo contingente y fueron subiendo de a poco al escenario hasta juntarse para el cierre. Primero fue el turno del veterano bandoneonista Máximo Puma, luego del acordeonista Fortunato Ramos, más tarde del grupo Génesis Aymara y, finalmente, del más esperado, Tomás Lipán, que a estas alturas juega casi de local para un público porteño que festeja su música. Hubo baile, sonido de erkes y cajas, zambitas lentas y festivas, gatos, chacareras, sayas bolivianas, bailecitos, carnavalitos y coplas pícaras de carnaval.
La perla negra -como diría un ex árbitro de fútbol- fue para los problemas de sonido. Hubo cortes el sábado que se repitieron el domingo. Enloquecieron a los técnicos y motivaron en la gente tantas respuestas de fastidio como de complicidad. Porque cuando se interrumpió la amplificación de Tonolec se escucharon palmas para seguir el ritmo de las secuencias programadas de este grupo que versiona con bases electrónicas la música toba. Y durante el domingo jujeño se arengó a los músicos de Génesis Aymara para que no dejaran sus instrumentos a pesar de los desperfectos del audio. Las actividades continúan hoy, a las 18, con la clínica que dará Hilda Herrera sobre música del NOA; y desde las 20 actuarán el Bicho Díaz con la Eléctrica Folklórica y el grupo Arbolito. Todo en el mismo predio del Espacio Cultural Sur, Caseros 1750.
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