
Farinelli, en manos expertas
Sus restos serán estudiados para averiguar sus enfermedades
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BOLONIA (ANSA).- Los restos del famoso cantor castrado Farinelli (Carlo Broschi) fueron exhumados del cementerio monumental de la cartuja de Bolonia con el objeto de obtener información acerca del estilo de vida del sopranista, el más famoso del siglo XVIII. En su tumba, los expertos encontraron parte del cráneo, un pedazo de mandíbula con dos dientes y fragmentos de fémur, el cual estaba en malas condiciones por la humedad.
Mucho mejor se conservaron los restos de su sobrina, la condesa Maria Carlotta Pisani, sepultada con él y cuyas manos aferraban todavía un rosario. En efecto, al morir, Farinelli fue sepultado en el convento de los capuchinos de San Miguel Bosco y sus restos fueron luego llevados a la cartuja, donde su sobrina logró que fueran inhumados en un nicho del claustro mayor, adonde se le unió tras su fallecimiento. Para hacerle lugar, los restos del cantante fueron amontonados a sus pies.
Los huesos y los dientes podrán informar a los expertos acerca de las enfermedades que tuvo el cantante, que murió a los 77 años, el tipo de actividad física, el régimen alimentario y las posibles fracturas sufridas. También se podrán deducir la estatura y la corpulencia, el cuidado de la voz y la sexualidad.
Fue un apasionado melómano florentino, un anticuario casi homónimo del cantante, Alberto Bruschi, quien tuvo la idea de exhumar sus restos siguiendo el ejemplo de lo que se hizo con la familia de los Médicis y con Cristóbal Colón.
La fama excepcional de Farinelli, adorado por reyes, compositores, empresarios y público de toda Europa, se debió a su voz angelical, producto de una castración completa cuando tenía 12 años. A lo largo de su carrera, Farinelli cantó muchas veces en Bolonia, desde su debut a los 22 años en 1727 en el papel de Ceraste de la ópera "Antígona", del boloñés Giuseppe Maria Orlandini hasta el "Siroe", del alemán Johann Adolph Hasse en 1733.
Además, pasó por el "Farnace", de Giovanni Porta, en 1731; fue nombrado miembro honorario de la Academia Filarmónica Boloñesa en 1730 junto con su hermano, el compositor y empresario Riccardo Broschi, y dos años más tarde recibió la ciudadanía honoraria.
Fue en este momento cuando decidió pasar su vejez en Bolonia comprando una casa y una residencia de campo magnífica en las afueras, adonde fue a vivir sólo en 1761, después de cumplir su contrato con el rey Felipe IV de España que le exigía adormecer con su canto al soberano, víctima del insomnio. En los últimos 21 años de su vida, Farinelli vivió como un rey sin corona rodeado de sus admiradores y en 1994 su figura cobró nueva fama gracias a la película que le dedicó el belga Gérard Corbiau con el actor italiano Stefano Dionisi como el cantante y Enrico Lo Verso como su hermano.


