Festival de jazz: cuando la música se transforma en un puente de vida

Sophie Lüssi, la británica Damsel Talk y el saxofonista holandés Beek
Sophie Lüssi, la británica Damsel Talk y el saxofonista holandés Beek Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Filipuzzi
Frido ter Beek, Sophie Lüssi y Damsel Talk son tres de los artistas extranjeros que participan y están radicados en la Argentina; cuentan cómo llegaron y por qué se quedaron
Mauro Apicella
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15 de noviembre de 2019  

Hacer de Buenos Aires un lugar donde vivir y generar música trae consigo tantas vivencias como pasiones en alguien que viene de lejos. A veces todo comienza con una oportunidad de trabajo; otras, por un gran amor. También incide, en algunas personas, el apasionamiento por la ciudad, que funciona como una fuerza centrípeta de profunda atracción. En la grilla artística del festival Buenos Aires Jazz, que comenzó anoche, pueden encontrarse músicos de otros países que, en realidad, no son "visitas". Viven en Buenos Aires.

Hoy, a las 20, en el Parque Centenario, la inglesa Jennifer Moule, que muchos conocen como Damsel Talk, desplegará su arte performático junto a su banda jazzera; mañana, a las 22, en el clásico segmento del festival denominado "Cruces" el saxofonista holandés Frido ter Beek compartirá el escenario con el pianista Alexander Fitzhum, el contrabajista Arturo Puertas y el baterista Mariano Moreira, en el club de jazz Bebop. El nombre de la violinista suiza Sophie Lüssi terminará siendo familiar para cualquier habitué de este festival porque, si bien este año no toca en el BA Jazz, participó en al menos cinco ediciones de este encuentro jazzístico.

Frido, Jennifer y Sophie viven en Buenos Aires y hablan en porteño con acento europeo. Frido llegó por primera vez a nuestro país con un cuarteto de saxofones.

Fue en 1993. Volvió varias veces hasta la crisis de 2001, cuando los contratos de giras que lo traían hasta este sur se terminaron. Siguió conectado con la Argentina. El amor fue más fuerte. Aquí conoció a su compañera de vida. "En el 95 conocí a una chica y me enamoré mal", dice Frido, y con su comentario deja clara una porteñidad que no termina de asumir. ¿Por qué? Ahora veremos. Primero vivieron en Holanda, pero hace cuatro años ella quiso regresar y se instalaron en la Reina del Plata. Si tiene que definir en dos palabras su regreso para quedarse, esas son: "El amor y la música".

Tiene un disco argentino de fusión con composiciones propias, publicado hace dos años -¿Entonces qué?, que es un guiño al So What de Miles- y otro en camino, que publicará a principios del próximo año. También tiene dos hijos -uno de los cuales se quedó viviendo en Holanda- y una nostalgia tanguera de su país. "Pensé que iba a ser más fácil. No creí que extrañaría Holanda. Igualmente, viajo mucho. Hay que vivirlo. Es como tener hijos. Hasta que uno los tiene, no sabe cómo es. Mudarse a otro país es algo así, tenés una idea, pero no siempre se corresponde con la realidad", dice. Pero no es un padecimiento diario, porque Frido no solo es muy sociable, sino que también es un músico bastante conectado con el jazz local. Toca en varios proyectos, además de llevar adelante el propio. "Sí, eso es cierto -admite-. Hace un par de semanas vino un amigo con el que tocamos en la Usina del Arte. Además, salimos un par de noches y se quedó sorprendido por cuánta gente conozco acá. Me di cuenta de que es así, y la verdad que, más allá de que a veces me pude encontrar con algún amargo, siempre me dan una buena bienvenida. En general es buena onda la gente".

La historia de Sophie es similar a la de Frido. Llegó en 2002 con la intención de indagar en el tango. "Fue por un mes, supuestamente. Pero después conocí a mi chico. Volví a Zúrich, terminé mis estudios y volví. Él [Leonardo Ferreyra, uno de los grandes violinistas de tango que tiene nuestro país] se fue para allá un tiempo, pero tenía muchas actividades en Buenos Aires. Era concertino de la Orquesta del Tango de Buenos Aires y contaba con otros trabajos. Y yo no tenía tantas cosas allá y me gustaba la idea de vivir en Buenos Aires. Así fue que me instalé en 2004. Desde entonces comencé a viajar tres veces por año para trabajar. Estar tres o cuatro meses acá y un mes allá era muy bueno, porque no tenía tiempo de aburrirme con lo cotidiano. Ahora tenemos dos niñas y al menos dos veces por año viajamos".

En todos estos años Sophie ha tocado con la Filarmónica de Buenos Aires y en orquestas de tango, pero sus proyectos más personales están orientados hacia las formaciones de cámara y suelen tener como punto de partida estético el jazz del Hot Club francés, fundado, entre otros, por Django Reinhardt y Stéphane Grappelli. El sexto disco de Lüssi, llamado Altas horas, tiene una especie de conjunción de estilos que van de la improvisación a un modernismo clásico y de allí a la música argentina. Una de las piezas es un aire de zamba. "Traté de unir mis diferentes amores. Tomó color mi estadía acá", dice. En este nuevo proyecto la acompañaron Frido ter Beek (saxo alto y barítono), Ramiro Penovi (guitarra), Sebastián de Urquiza (contrabajo) y Carto Brandán (batería).

Damsel Talk, Beek y Lüssi, distintos instrumentos, distintas nacionalidades, pero una misma pasión: la música y Buenos Aires
Damsel Talk, Beek y Lüssi, distintos instrumentos, distintas nacionalidades, pero una misma pasión: la música y Buenos Aires Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Filipuzzi

Como el mundillo del jazz local no es tan vasto y la mayoría se conocen, no sorprende que Frido haya tocado en un disco de Sophie y que algunos de los músicos que también participaron en ese álbum hayan grabado para el próximo CD del saxofonista holandés. El proyecto de Frido se trata de tres dúos de improvisación. Uno con Sebastián de Urquiza, otro con el guitarrista Ernesto Snajer y el tercero con el pianista Mariano Agustoni.

La damisela británica

Una traducción muy literal y argenta de Damsel Talk podría ser la damisela chamuyadora. Ese es el personaje que eligió Jennifer Moule para su vida artística actual, o al menos para esa actualidad que hoy la define (en su idioma materno) como "singer-songwriter and cabaret clown". ¿Su onda? "Soul, folk, swing, jazz, cabaret".

Jenny es una viajera incansable que no solo ha vivido en su Inglaterra natal, sino que también pasó temporadas en México y España. Pero parece haber encontrado en Buenos Aires su lugar en el mundo. Un día, una amiga la llamó desde Buenos Aires: "Tenés que venir para acá, que es impresionante", le dijo. "Y yo soy muy impulsiva. Sonaba lindo ir a Buenos Aires. Quería explorar el teatro físico. Dejar un poco la palabra. Quería estudiar danza-teatro, mimo. Vine y comencé a tomar clases de contact-improvisación. Llegué en 2007 y durante 2008 hice un montón de cursos. Me fui pensando que tenía que volver. Y lo hice en 2016. ¿Por qué me quedé? Porque es el único lugar en donde, mientras estoy ahí, no pienso en querer estar en otro lado. Acá hay muchas cosas. Hay mucha movida".

Hay, es cierto, pero no tienen el valor que muchos argentinos le dan a la cultura inglesa, especialmente manifestado en la pasión por la música. "Sí, los Beatles y Oasis, bandas icónicas. Pero lo que tenés acá es que las personas que están a tu alrededor hacen música. Acá hay muchos creando, aunque no sean Paul McCartney", reflexiona. "Hay miles de teatros abiertos, independientes, con programas. La gente hace y hay público. ¿No te preguntás qué hace esa toda esa gente, un domingo, a las nueve de la noche, esperando en la fila para el teatro? Obviamente, es difícil la convocatoria. Pero lo lindo es que la gente es curiosa, sale y busca cosas en vivo. No solo le interesa la televisión. Por todo eso me quedé". En Inglaterra quedaron la familia y los amigos. "Me encanta el verde, pero Londres me estresa", larga sin filtro.

Jennifer (o Damsel Talk, según prefieran) tiene esa ventaja de artista performática para hacer que sus conciertos no sean conciertos, sino construcciones de músicas propias o ajenas, situaciones y relatos. Probablemente en el circuito indie se la reconozca más como cantante, incluso después de haber sido la responsable de telonear a Rod Stewart en su último show que dio en Buenos Aires, ante miles de personas. La música de Damsel es una canción de amplio espectro que orbita en el jazz, en parte, porque varios de los músicos que la acompañan son de esa extracción. "Soy más del teatro, pero hice mi primer "gig jazz" en 2017, como una especie de homenaje a Peggy Lee. Poco a poco empecé a componer y lo de Peggy Lee pasó a tener un 20 por ciento del show. Lo que hago es muy cabaret, con mucha improvisación. Los músicos son jazzeros. Yo... yo soy un poco chamuyera", dice, y se ríe. El nuevo disco de Jennifer sale con el nombre de su álter ego, Damsel Talk, y se llama Darling Darling and Other Stories. Hay mucho texto, no solo canta.

-¿Ser músicos extranjeros en Buenos Aires tiene ventajas o desventajas?

Sophie: -En contra seguro que no. A favor quizá sea el hecho de que llame un poco la atención.

Jennifer: -No sé. Tal vez uno traiga otra energía. A mí lo que me ayuda para el jazz es que el inglés es mi primer idioma y tal vez alguna gente busca eso.

Frido: -Entre los músicos no hay ventajas ni desventajas. Quizá para el público pueda haber algo diferente en el hecho de que uno venga de Holanda. Y los modismos que usamos cuando hablamos. La imitación del porteño siempre tiene éxito.

Agenda imperdible

Susana Travassos

La cantante portuguesa interpretará canciones de su último CD, Pássaro palavra, grabado en Buenos Aires. Hoy, a las 19, en La Usina del Arte, Caffarena 1.

Damsel Talk

La británica Jennifer Moule se presentará al frente de su banda en el ciclo de jazz al aire libre que propone el festival. Hoy, a las 20, en Parque Centenario.

Swing Out Studio

Clases de baile para toda la familia. No se necesita experiencia previa, tampoco es fundamental ir en pareja. Mañana, a las 16.30, en la Usina del Arte.

Kris Davis

Además del concierto que dará junto a Ingrid Laubrock, la joven pianista que se destaca en la escena neoyorquina actual dará un recital dentro del ciclo Solo Piano. Mañana, a las 17, en el Teatro Colón, Libertad 621.

Paralelo 33*

Desde que el cuarteto de percusionistas (Fabián Keoroglanian, Marcos Cabezas, Martín Diez y Pablo La Porta) volvió a subir a los escenarios, viene realizando un excelente trabajo como artista en residencia dentro de la Usina del Arte. Tocarán obras de Thelonious Monk, mañana, a las 15, en la Usina Caffarena 1.

Enrico Rava

El gran trompetista italiano Enrico Rava cumplió, meses atrás, ochenta años. La manera que el festival encontró para homenajearlo fue ni más ni menos que convocarlo para que dé un concierto. Mañana, a las 20, en La Usina del Arte.

Cruces

El tradicional segmento del festival tendrá en uno de sus escenarios el encuentro del holandés Frido ter Beek (saxos) y del austríaco Alexander Fitzhum (piano) con los créditos locales Arturo Puertas (contrabajo) y Mariano Moreira (batería). Mañana, a las 22, en Bebop Club, Moreno 364.

Harold Danko & Rich Perry Quartet

El pianista Harold Danko y el saxofonista Rich Perry se conocieron en 1977 en la banda de Thad Jones y Mel Lewis. Desde entonces construyeron un proyecto propio que tiene vigencia hasta la actualidad. El lunes, a las 20.30, en La Usina del Arte.

Entradas y escenarios

El festival programó actividades pagas y otras gratuitas en distintos escenarios, durante cinco días consecutivos, del 14 al 18 de este mes. Toda la información sobre la grilla se puede encontrar en festivales.buenosaires.gob.ar/2019/jazz/es.

La yapa de Danko y Perry

Quienes no puedan ir al concierto de cierre tienen alternativas para ver a Harold Danko y a Rich Perry en cuatro conciertos que programaron para la semana que viene, en Bebop, Moreno 364. El jueves, en doble función (a las 20.30 y 22.45) se presentarán junto a Jeff Hirshfield y Jay Anderson. Al día siguiente (a las 21 y a las 23.15) subirán al escenario como dúo.

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