Lisergia, rap y zapadas desalineadas: Simón Poxyran deja fluir su espíritu adolescente
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Perras on the Beach - ‘Flow de Cuyo’
Independiente - Tres estrellas
¿Quién quiere ser Simón Poxyran? Pasó poco más de un año desde que Perras on the Beach irrumpió en el mapa de la música independiente argentina, pero fue suficiente. Si Chupalapija, aquel debut de 2016 cargado de miniclásicos lo-fi, era el disco que Usted Señálemelo había grabado casi como un chiste junto a un jovencísimo cantante mezcla de Pity Álvarez y Mac DeMarco, este trabajo lo tiene a Poxyran conectando con sus nuevos compañeros de banda, abriéndose paso entre haters y adoradores, tratando de mostrar qué hay después de ser la banda nueva.
En sintonía con su época, Flow de Cuyo está cargado de información: se trata de un zapping fraccionado y disperso de canciones, experimentos, zapadas y audios de ambiente. El track de apertura, que le da nombre al disco, pasa en pocos segundos del punk a la bossa y del surf al grunge, hasta que el cantante surge con su voz de recién levantado: “Todo está perdido, lo sé”. En medio de temas desalineados y sensibles (la lisergia digital de “Una tuca”, la bella y abolerada “Las ideas”, o “Futuro”, una balada existencialista de piano y voz), el cuarteto resalta su gusto por el rap en la oscura y antipolicía “Municipálida” (con un feat. de Wos, actual campeón argentino de la Batalla de los Gallos) y en “Sangucci”, en la que el bajista Bruno Beguerie se revela como MC. “Mis amigos II”, en cambio, es un hit playero de épica adolescente, en un link directo a la canción que abría su debut.





