
Garnica le da nueva letra a la copla
Mercedes Sosa grabó un tema del músico santiagueño y León Gieco lo presentará en El Desalmadero
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"Yo no sé lo que hace, no entiendo mucho de folklore, pero sé que el tipo es un rolling stone, anda rodando por la vida como yo", comenta un pibesobre ese náufrago de la noche conocido en el ambiente folklórico como Duende Garnica. Artista santiagueño. Vidalero urbano, que mezcla el quichua y el lunfardo porteño. Garnica, sería considerado uno de los mejores letristas del cancionero folklórico actual si no cargara con esa imagen de tipo difícil y rebelde solitario.
Fue albañil, muralista, pintor, entre otras changas. "Siempre salí a buscarme el pique, pero nunca pude vivir de mis canciones." Ahora un buen puñado de sus temas -tiene compuestos alrededor de cincuenta con música y letra- apuntan a convertirse en clásicos del género popular. "Aguante bailecito", "La plañidera", "Desde el alma" (ver letra), "Chacarera de la escalera", "La forestal", "Chacarera del milenio", "El olvidao", lo están sacando del anonimato y captaron la admiración de referentes populares como Mercedes Sosa y León Gieco. Será una de las nuevas figuras que el autor de "Sólo le pido a Dios" presentará en un ciclo íntimo en la Peña El Desalmadero, el 1° de septiembre.
"Que Mercedes haya grabado un tema mío para su último disco, o que León me invite a participar de sus conciertos es un sueño, porque hay otros como yo que tuvieron el mismo sueño y han quedao en el camino", afirma. Sus temas, que circulan clandestinamente en guitarreadas, en vagones de tren, en paisajes santiagueños y conurbanos como Fuerte Apache, fueron grabados por varios jóvenes intérpretes.
"Los primeros fueron dos cantores tucumanos Coqui y Claudio Sosa, que en su último material que esta por editarse ("Flores y ayuno" es el título del disco) puso seis temas míos. Para mí, es uno de los mejores cantores del folklore que hay."
Garnica nació hace 39 años en un pueblito de Santiago del Estero al que no pudo volver más. Extraña el pago y defiende su identidad. "Muchos se burlan de nuestra idiosincrasia porque no conocen. Uno es santiagueño y lento porque hace 60 grados de calor." En su pasado figuran una familia muy humilde de hacheros, estudios de arquitectura, música de Los Pasteles Verdes y un conocimiento profundo de la trágica historia de su tierra. "Según un estudio con los quebrachos que se cortaron en La Forestal y todos los durmientes que salieron de ahí se podría llegar hasta la luna. Como decía Homero Manzi: Santiago no era una ciudad pobre, la empobrecieron", explica.
La vida de Buenos Aires lo trató con dureza, golpes de ginebra, noches sin techo, música en los andenes. "Con otro pibe violinista pensamos que como la gente no podía pagar una entrada para un espectáculo teníamos que hacer la música callejera. Eso nos sirvió como experiencia. Todo se genera en la calle, que tiene sus códigos. Eso es lo que nutrió mis letras y me permitió tener un conocimiento real del país", aclara.
Vive de prestado, se baña y duerme la siesta en una peña y cambia locros por chacareras. "El folklore me llevó mucha salud", argumenta. Y explica: "Muchos me pueden decir que no tengo autoridad para decir ciertas cosas en mis letras, pero yo sé que es estar machado y andar deambulado por la calle sin guita ".
Esas vivencias urbanas que mezcla con una tradición regionalista en canciones como "Big huasi huaque" (mitad en inglés y mitad en quechua), muchas lecturas de Borges, Arlt, Haroldo Conti, El Eternauta, influencias musicales como Led Zeppellin, o haber compartido asados con Javier Martínez, de Manal, o Ricardo Iorio, lo colocan en otro andarivel del cancionero criollo. "Ser folklorista no pasa por la bombacha y el poncho. El folklore es una cuestión de actitud. No puedo decir que lo mío sea folklore, pero sí que es música de ahora. Soy un coplero que está mirando lo que pasa."
Garnica escribe como vive. Las letras de sus zambas, chacareras, bailecitos, vidalas y canciones, tienen una potencia visual que hereda de autores como Armando Tejada Gómez, pero ubicados en este tiempo. Como otros letristas del folklore trabaja en silencio y tiene un método autodidacto nacido de lo que reconoce como una inspiración colectiva. "No soy músico, no sé leer una partitura, desconozco eso, la melodía me la da la gente. Todo lo que he escrito no es mío simplemente reflejo las historias que veo por ahí. Por ejemplo, "Naufrago en la Capi" habla de todos los obreros que mueren a diario en la construcción y todos los coprovincianos que han venido a tener un sueño en Buenos Aires y han terminado en Morón, Berazategui, Florencio Varela, Isidro Casanova, Laferrére. Muy pocos viven en el centro y todos han terminado mal."
Garnica despotrica contra la política económica del gobierno actual ("por eso, no puedo hacer un chacarera globalizada, sino que hable de la gente de abajo"); contra los ortodoxos, contra los mitos argentinos como los mundiales y traza un panorama de la actualidad folklórica. "Hubo como una epidemia que duró 10 años donde pasaron tifones, chicos bien peinaditos y se han hecho productos de góndola que ya no están. No ha quedado nada. A Dino Saluzzi no lo escucha nadie, Sixto tiene que andar renegando para que le den un espacio. Encima se nos va la sangre. Se fue el Cuchi, Trullenque, Cardozo Ocampo... Hay que volver a tomar esas referencias."
Pide , junta las manos como si rezara una plegaria, que pase el tiempo para que su obra sea juzgada con tranquilidad. "Por ahí la historia de nuestra música y nuestra gente va a decir si mis cosas tienen validez o no. Pero si me va bien seguro no va a faltar algún chupado que diga: "A ése lo vi tocando en un tren". Entonces hay un anticoncepto que el que está al lado tuyo no pueda generar algo valioso y ser reconocido."
Por ahora, Garnica sigue contando lo que (le) pasa, componiendo canciones día y noche, caminando las madrugadas "mojado en su poncho de vino". "Me gustaría que algún día a esta actitud de carne y hueso, mi locura, mi ímpetu y mis coplas, las juzguen por el sueño que yo tengo, no por lo que soy. Porque puedo ser muy jodido y tener muchas cosas, pero no me puedo arrodillar, por todos los ojos que yo he visto."
Desde el alma
En este desierto rasgué mi camisa/buscando ese chango que llevo adentro/en esta batalla mojé mi plegaria/entre estos jirones/mi pueblo es un sueño/voy como una flecha para herir tu boca/aún tengo en el alma palomas de fuego/soy brasa invisible de la copla y que va, y que va... desde el alma
* * *
Ayer yo te vi con mañanas cansadas/ las alas caídas/tu boca hacia el techo/te dije no importa aún guardas la furia/de aquellos veranos rubor de lucero/no soy un esclavo/la suerte es mi estrella/no temo a la muerte/pues ella me anima/a ser como el viento rebelde que va, y que va, desde el alma
* * *
Aquí en este barrio, los niños se duermen/con ollas pulsudas inventadas por madres/lunita de obrero visita las mesas/un rayo plateado ilumina tus changas/Gritale en la cara lo que está pasando/guardapolvo blanco con flores y ayuno/deciles a todos que vos quieres pan/y que venís desde el alma
* * *
Estribillo
No ves lo que está pasando con tu hermano/sos náufrago ciego en este planeta/no sabes acaso que ensucian tu alma/siempre serás pobre, mientras ellos decidan/Levántate ahora, cortales la ruta/ que aprendan ellos a vivir con dos pesos/deciles urgente que vos sos de acá/y que venís desde el alma, y que venís desde el alma...
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