
Gente con mucho swing
Los Hombres orquesta se presentarán hoy en La Trastienda
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Lejos del discurso rioplatense, un músico de este lado del río sin orillas se reúne con un colega montevideano. El disparador es una propuesta del sello discográfico que tienen en común, Los Años Luz, pero lo que provoca la "juntada" es la afinidad. Y ese swing irresistible que surca las discografías de Axel Krygier y Martín Buscaglia.
"El sello fue el nexo, pero por distintos motivos, como afinidad y sintonía, esto es algo que se iba a dar tarde o temprano", comenta Buscaglia. Tiene cuatro discos en su haber, pero sólo uno editado en la Argentina: El evangelio según mi jardinero . Y esa muestra alcanza para entregarse a su funk irresistible, a letras y músicas deformes que cruzan elementos electrónicos y analógicos con rimas arriesgadas.
Inclasificables, tanto Krygier como Buscaglia se mueven en las turbulentas aguas de la creación desprejuiciada, lejos ya de las influencias primarias y, sobre todo, de los manuales. "Cuando te sentís lo suficientemente libre para hacer lo que querés te convertís en algo bastante singular -asegura Axel Krygier-. Esto es porque las decisiones parten de una cabeza que no mide las consecuencias."
Acostumbrados a participar en distintos proyectos y a aceptar las invitaciones, Axel y Martín abrazan con gusto el mote de hombres orquesta y toman distancia de uno más pomposo, el de multiinstrumentista. "Yo no soy un virtuoso en todos los instrumentos que toco; es más: hay instrumentos que me tocan ellos a mí y no yo a ellos -confiesa el músico charrúa-. Siempre me gustaron mucho los discos de los artistas que tocan todo ellos, como los viejos álbumes de Stevie Wonder. Si vos armás todo para que suene como tiene que sonar y para que lo interprete alguien que toca como se tiene que tocar, entonces no tiene ninguna gracia, en el sentido más amplio de la palabra."
Mirada virginal
Esa suciedad del intérprete atrevido y desprejuiciado es la que prima tanto en las canciones con pulso funk de Buscaglia como en los temas de Krygier, donde se cuelan folklores de distintas latitudes ( Zorzal es su trabajo más reciente). "Hay mínimos detalles que hacen a la cosa, y si un instrumentista viene con una carga muy fuerte de un estilo determinado se corre el riesgo de que se pierda lo que querías lograr -comenta Krygier-. A mí me gustan las músicas folklóricas, y muchas veces sus intérpretes no son virtuosos, sino tipos que tocan un instrumento de una manera más rústica. A mí me pasa con la trompeta, cuando yo la toco me garpa porque la toco mal."
Para Buscaglia, el equivalente a la trompeta "mal tocada" de Krygier es la computadora. "Me involucro con ella cuando toco solo y cuando grabo, y me gusta mantener ese lado medio cavernícola al manejarla. No quiero saber exactamente lo que pasa dentro de la computadora, sino poder decir lo que quiero a través de ella y mantener la cosa lúdica."
Tipos con swing, tanto la música del argentino que fue parte de Instrucción Cívica y La Portuaria como la del músico uruguayo, que lanzó su primer álbum en solitario en 1997, son recibidas por los oídos y por los pies de los que se acercan a ellas. "Me copo naturalmente con tocar canciones y no con hacer una música abstracta, superintrincada -comenta Buscaglia-. Pero lo primordial es que yo sienta que está pasando algo. Si un tema te hace bailar es porque primero yo quise bailar con ese tema."
"El swing es lo que te hace mover", dispara Krygier, y comparte la mirada del otro protagonista. "El swing es lo que nos da placer como músicos cuando tocamos y le da placer al oyente cuando lo escucha, aun sin saber muy bien de qué se trata, pero es una pulsión que empuja."
De la variedad de elementos y antojos surgen las músicas inclasificables de estos hombres orquesta que esta noche se mostrarán en solitario y juntos para un gran finale o, como lo define Buscaglia, para un "We are the World" de dos.




