
Grato encuentro con la obra de Charles Ives
Se lucieron Susana Kasakoff y Víctor Torres
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Cuarto concierto del ciclo Músicas en Singular, auspiciado por la Fundación Szterenfeld. Obras de Charles Ives. Programa: Piano Sonata Nº 2, Concord, Mass., 1840-1860, Canciones. Intérpretes: Susana Kasakoff (piano), Víctor Torres (voz), Laura Oliva (viola), Raúl del Castillo (flauta). En la Biblioteca Nacional.
Nuestra opinión: Muy bueno
En el inicio del 4º concierto del ciclo Músicas en Singular, su director, Gerardo Gandini, definió con bastante precisión el lugar único e inusitado que ocupa el compositor norteamericano Charles Ives en la historia de la música. Lo definió como un "posmoderno antes del modernismo". Verdaderamente Ives parece haberse adelantado incluso a los adelantados en una idiosincrásica imparcialidad en el tratamiento de los materiales musicales.
Estas singularidades aparecen de manera ejemplar en la Piano Sonata Nº 2, Concord, Mass., 1840-1860 , escrita entre 1911 y 1915, aunque revisada luego indefinidamente. A través de los nombres propios de los escritores que rigen sus cuatro movimientos (Emerson, Hawthorne, The Alcotts, Thoreau) el compositor presenta "retratos impresionistas" de la filosofía trascendentalista estadounidense. Pero, en el fondo, aquello que pretende ser trascendido en la música de Ives es la música misma. Ya en Essays Before a Sonata , libro del que Susana Kasakoff leyó oportunamente algunos fragmentos antes de cada movimiento, el compositor había indagado la justificación utópica de expresar en términos puramente musicales algo -moral, intelectual- que se expresa en términos ajenos a la música.
Experta
Kasakoff es una experta en esta obra tan monumental como extenuante, que forma parte de su repertorio desde hace dos décadas. La interpretación de la Concord tiene algunas particularidades. En principio, su tempo está un poco al margen de las mediciones metronómicas: como anota el compositor en la partitura, debe variar según el humor del día, porque "un metrónomo no puede medir el alma de Emerson". La versión de la pianista fue más bien impetuosa, pero limpia de punta a punta, con una clara articulación de la sintaxis densa y masiva. El segundo movimiento, un scherzo , sonó con un swing casi jazzístico, mientras que en el tercero el motivo de cuatro notas de la Quinta Sinfonía de Beethoven quedó al desnudo tal como lo que es: una de las matrices de toda la sonata.
Como cierre, se escucharon trece (la última, "Two Little Flowers", fuera de programa) de las 114 canciones que compuso Ives a lo largo de su vida, en un arco estilístico muy amplio. En el posfacio a la edición de esas piezas, el compositor explicó que varias de ellas no podían ser cantadas por cantantes de ópera. Especializado en la canción de cámara, el barítono Víctor Torres las abordó con la sensibilidad necesaria para que brillaran. Estuvo conmovedor en "Like a Sick Eagle", sobre un poema de John Keats, en la que acentuó un legato doloroso y conmovedor que se ajusta como un guante al asunto del texto (la mortalidad). Y, de algún modo, "When Stars Are in the Quite Skies", con una lectura formidable de Torres, es otro emblema posible de Ives. Esa canción podría escucharse como una página perdida del Liederkreis Op. 24 , de Robert Schumann, releída, mucho años más tarde, del otro lado del océano y en otra lengua.
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